martes, 26 de marzo de 2019

PEDIR PERDÓN







PEDIR PERDON


Pedir perdón por la conquista de América, por el latrocinio de América que los españoles cometieron, sí que obedece a la leyenda negra que arrastramos, y que se airee ahora, me parece que no es nada inocente y sí muy interesada esa ventilación que perjudica a la izquierda, en España y refuerza a la burguesía, a los terratenientes, a los poderosos, bajo cuya bandera se llevo a cabo el expolio. Que el presidente de Méjico pida al Rey un gesto de reconocimiento no es más que una maniobra para afianzarse en el poder porque, debe saber, desde que fue elegido, por una abrumadora mayoría, que él, AMLO, cuenta con el odio de sus burgueses mejicanos, colabores estrechos del complejo militar industrial de Estados Unidos, que consideran a todos los hispano americanos, poco más o menos que sirvientes. El señor López Obrador debe saber, desde ya, que su destino, por muy bien que lo haga —que espero y deseo, productivo, para nuestros hermanos mejicanos—, está sellado con la suerte que están corriendo los presidentes de Brasil, Lula da Silva y la presidenta siguiente Dilma Rouseff, empapelados y encarcelados por supuestos delitos de corrupción, solo por el hecho de haber gobernado poniendo énfasis en aliviar un poco el sufrimiento de los expoliadores actuales, que nno eran sino sus burgueses y los burgueses del norte, así que, intentar salvar su presidencia señalando a los españoles, no es más que echar gasolina en su alrededor, porque, ¿No es más sangriento los acuerdos de sus predecesores en la presidencia con USA autorizando el uso de armas de guerra al narcofascismo, para controlar el contrabando?

La conquista de América por los Españoles me parece mucho menos sangrienta que la de los ingleses, alemanes y holandeses afincados en el norte, que exterminaron a la población nativa, sin que a nadie se le ocurra pedirle al fascista Trump que pida perdón por las matanzas de indios y por las expropiaciones de sus riquezas.

En España, los romanos estuvieron seis siglos, y los árabes 8, y agitar el señuelo de la ofensa de país conquistado me parecería una soberana estupidez, sin embargo, y esto es actual, me parece de extrema necesidad poner coto al latrocinio actual que las transnacionales nos someten al 99%, azuzándonos a sus trump, bolsonaros, macrons, merkels, mays, y sus segundos espadas, Casado, Rivera y el pistolas.

Me parecería fabuloso jornadas de reconciliación entre los pueblos, que son los que sufren las consecuencias, cuando los burgueses los convienen en carne de cañón o les alienan cono terroristas, mientras esto, sea así, dar crédito a estos arranques de arrepentimientos, me parece falso, y si el Rey debe pedir perdón ahora debe comenzar por reconocer a Franco como hacedor de su reinado, y eso, no es un timbre de gloria.

jmrmesas

veintiséis de marzo de dos mil diecinueve




viernes, 22 de marzo de 2019

UNA INTERNACIONAL...¿FASCISTA?



UNA INTERNACIONAL...¿FASCISTA?


Todo parece familiar, todo parece como siempre. Durante doscientos años las rutinas del común de los mortales han consistido en eso, rutinas que parecían garantizar una cotidianidad, más o menos grata pero en todo caso intrascendente, sin embargo, tras esta aparente normalidad se han ido gestando actitudes y aptitudes producidas por el curso del progreso científico-técnico que modificaban incansablemente el sustrato de esa cotidianidad, podría decirse, que éste, pasaba desapercibido para la mayoría.

Ese sustrato lo componen, de una parte, la compleja interrelación de las fuerzas productivas, que a su vez influyen inexorablemente sobre el sustrato natural, el planeta vivo, el planeta mismo, alterado impunemente por los grandes contaminadores —el desarrollo del modo de producción, el inmisericorde capitalismo, que ha utilizado la naturaleza como si fuera de su propiedad exclusiva—, mientras que, de otro lado, las interrelaciones económicas y políticas, ocultas a la mirada del conjunto social, abonaban el sustrato social, que hace de la rutinas cotidianas el narcótico que adormece y pone en segundo o tercer plano, la consciencia individual y colectiva. Sin embargo, una minoría poderosa, que sí empezó siendo sorprendida, rápidamente se apercibió cabalmente de la importancia de las actitudes y aptitudes que el progreso generaba. La rutina de esa élite, necesitada de tomar decisiones, con la frecuencia necesaria como para notar las sutiles diferencias que se producían, y que se producen y seguirán actuando inexorablemente porque son la esencia de un desarrollo humano, tan dependiente de los artificios que han modificado el comportamiento de la naturaleza en el transcurso del funcionamiento de las tareas concernidas por la economía, los negocios, la política e indeclinablemente, por las ciencias, una ciencia que es financiada por una élite muy concreta, para que arroje resultados en la dirección conveniente y esperada, y esas rutinas generadora de modificaciones y cambios imperceptible para la mayoría| obró el milagro de hacer luz en la cotidianidad de la élite, valorando un terreno que para la mayoría es ajeno.

Ese sustrato, que en términos sociales están oculto a la mirada de la sociedad son la causa de las modificaciones que afectan a las condiciones de la vida cotidiana del planeta, y que solo, cuando saltan las alarmas nos preguntamos qué sucede, qué ocurre.

En los últimos tiempos, los acontecimientos y la posibilidad de tener conocimientos de sucesos que ocurren en el otro extremo del mundo, empieza a despertar una cierta consciencia general, mundial, una cierta percepción de conjunto, que aún no sabemos —en términos generales— como integrar en nuestras reflexiones cotidianas, en nuestro pensamiento, que busca hacer luz para saber qué hacer y como hacer de una situación cada vez mas complicada y agresiva, pero que sigue estando en esos planos subordinados a la perentoria rutina cotidiana que parce garantizar nuestro sustento, mientras que el sustrato, los sustratos, el natural y el de los de contenidos sociales y económicos acumulan tensiones, cada vez mas graves y peligrosas, que escapan a la mayoría, pendiente de las exigencias de sus rutinas, pero muy alertadores de la poderosa élite que controla el capitalismo financiero.

Son las tensiones del sustrato —natural y social—, lo que en mi discutible opinión me hace suponer que el sistema se encuentra en unas condiciones de crisis extrema y que estaría condicionada por la naturaleza cambiante del modo de producción que ha pasado de estar impulsado por la producción de mercancías tangibles, a estar poderosamente volcado en el logro del beneficio obtenido por la especulación, por ese capitalismo financiero que mueve todas las fichas para no perder el control, es decir, acumular dinero fabricando y vendiendo humo.

He leído no hace mucho algunos artículos de documentados columnistas y periodistas que me han hecho reflexionar porque, no obstante de poner nombres y describir problemas echo en falta el reconocimiento de haber llegado a la situación actual sin una expresa manifestación de que tal estado de cosas ha sido posible porque una parte importante de la sociedad, la clase trabajadora, ha ido abdicando en sus intereses, en sus reivindicaciones históricas al estar estos defendidos por unas direcciones políticas, sindicales, sociales e ideológicas completamente capturadas por la ideología burguesa, tendiente siempre a la desmovilización social fiándolo todo a un parlamentarismo vacio que permita el enriquecimiento de los poderosos a cambio de migajas, siempre barridas por las incesantes crisis, hasta llegar a la mas importante de todas desde 1929, la de 2008, según los expertos, no superada, pero sí atenuada, amortiguada por la bien estructurada organización de los medios financieros internacionales, sus redes de territorios de baja tributaciónparaísos fiscales y la coordinación de los gobiernos, prestos a echar un mano y dineros públicos al agujero creado por los bancos.

Las tensiones que se acumulan en el panorama mundial, tanto en los varios escenarios de conflictos de Oriente Medio —Siria, Yemen, Palestina, Irán— como en el continente americano —Venezuela y su lazo de países seguidores del dictado trumpiano— o en Asia —las islas en el Mar de China Meridional, Corea del Norte, Japón— y las mas próximas pero no menos importantes en Europa —Brexit, Francia, Italia, España, Alemania (Deutsche Bank)— serían un alarmante panorama que nos indicaría la rotura del estado de cosas que hacían de Estados Unidos el principal y determinante regidor del escenario mundial.

El temor a perder ese lugar de privilegio obtenido por el rol jugado al final de la SGM-WWII, que hizo posible configurar la estructura productiva y financiera es el que explicaría el encono actual en los campos del comercio mundial, y la comprometida e inestable posición de las finanzas mundiales, que está perdiendo porque el statu quo global ha cambiado y la acumulación de tensiones es el resultado de un balance de fuerzas disconformes con la hegemonía USA que les perjudica.

De lo leído hasta ahora, me ha parecido que el articulo de M. Roberts es interesante porque aborda una cierta perspectiva del sistema que desde su posición de economista profesional, es medida u cauta, pero desde la de la de los luchadores marxista, como desde la que trato de explicar y explicarme, resulta mas evidente de enfrentar. Su artículo comienza planteando la debilidad del capitalismo para crecer en los términos originales (fabricar cosas, mercancías y crear empleo). Todo ese texto es una demostración del, cuando menos, estancamiento de las fuerzas productivas, sin terminar –en ese texto no lo he visto, y dada su formación marxista, esperaba algún atisbo militante–de encontrar la razón del mismo, cuando al menos para mí está claro que se debe a ese cambio experimentado por el capitalismo apoyando el predominio del capital financiero, a la especulación frente a la producción y ese predominio del capital financiero es un salto cualitativo que explica un cierto agotamiento social del sistema, del modo de producción de mercancías, especializándose en una producción que domina y controla fabricando armas de destrucción masivas y dinero desvalorizado porque beneficia solo a una reducida élite, y esa reducida élite buscaría arteramente el debilitamiento de una población a la que teme y desprecia, buscando someterla porque ese es el contenido de las élites dominantes a lo largo de la historia y que Umberto Eco, de una inteligente manera retrata en su descripción del UR FASCISMO pues esas élites gobernantes son, no obstante las etiquetas que quieran colgarse, fascistas.

El clima de terror indiscriminado puesto en marcha por el complejo militar industrial pentagoniano al que se suman todos los fabricantes de armas del mundo es una forma de detraer los fondos que han de tener una visibilidad inevitable, porque los otros fondos privados se ocultan en los santuarios financieros, con el beneplácito de los gobiernos que gobiernan solo para la élite, aunque pretendan decir que gobiernan para todos.

Trump es la cara visible de ese complejo militar industrial, de ese poder pentagonista que defiende los intereses de una riquísima minoría que nunca paga impuestos y que además destruye el planeta. Un terrorismo, bien estudiado para aparecer y desaparecer minimizando los lazos orgánicos, para ser presentando como sin ataduras y sus brazos ejecutores, como lobos solitarios, porque en realidad, esa internacional oculta, esa internacional sin organización formal tiene sus cerebros en los entresijos concomitantes del Departamento de Estado y el Pentágono. En los lazos con empresas dedicadas a la seguridad y sus conexiones, siempre disimuladas en pequeños comercios, empresas tapaderas con sutiles conexiones a los servicios secretos de los Estados asociados, conectados a la Alianza Atlántica que permite a esa reducida pero riquísima y poderosa élite, conectada internacionalmente con sus pares en otros países ir construyendo sus mentiras, que antes fueron los kisinger, mc namara, brzezinski y hoy son los Bolton, Pence, y sus peones en los países asociados.

Esa élite es la creadora del terrorismo, de las diferentes caras con las que aparece el terrorismo, sea el terrorismo cristiano de los Behring Breivik, Brenton Tarrant pero también de los hermanos musulmanes, al nusrra, al qaida creados por las antiguas potencias coloniales o por el moderno imperialismo, pero siempre oculto, y cuando, en algún caso se destapa, rápidamente silenciado, como ha sido el caso del discrepante saudí Kashoggi asesinado y descuartizado en Estambul, luego se termina sabiendo que el príncipe Bin Salman había organizado un escuadrón de torturas para silenciar a los discrepantes.

Ellos, los superricos, los que cuentan su dinero —que nos roban, porque no pagan impuestos y además lo ocultan en los santuarios financieros— por millones, les aterra la toma de consciencia que la sociedad va asumiendo, siempre, a partir de sus capas más débiles, más explotadas y el auge de los movimientos feministas, que en el mundo y especialmente, España ha experimentado un incremento, para ellos aterrador, porque temen que al calor de ese movimiento, justo y necesario, se sumen otros colectivos hartos de ser ninguneados, ignorados, es un movimiento que quieren combatir de forma organizada, porque la táctica puede variar de un país a otro, pero la decisión de los fascismos imperantes desde los Trump, Bolsonaro, Casado-Rivera-Abascal, Macrón (incapaz éste, de controlar a los chalecos amarillos quiere declarar, terroristas, sus protestas) está dictada por Bolton, dejando muy claro que el sistema se encuentra muy superado, porque ellos, hacen política, no solo en las administraciones políticas, cuidan los contactos internacionales para no dejarse sorprender y también analizan y estudian en los thinktank la marcha del mundo y sus posibles derivadas, y saben que su mundo se derrumba porque un modo de producción no cambia, sin antes poner en tensión todos los recursos que pueda contener, y el modo de producción de mercancías es el último desarrollo de la relación de valor y de la producción fundada en el valor, como explicó Marx y los gráficos del articulo de M. Roberts muestran las dificultades de ese crecimiento, ocultando, no obstante, que la economía fundada en el valor –plusvalía– tiene contado su tiempo histórico.

Los autores, de cuyos artículos dejo los enlaces y recomiendo leer, plantean temas importantes que, difícilmente se producirán desde los partidos y sindicatos obreros, muy embebidos en no perder la sintonía con el sistema y puede que crean que el capitalismo será eterno, les plantearía está reflexión ¿Será posible un transito a un modo de producción superior que no mercantilice al ser humano sin superar el nivel de organización de los capitalistas?

No creo que el capitalismo pueda aguantar otros cien años, pero el nivel de tensión y deterioro de las relaciones internacionales, los vaticinios de los economistas pronosticando otra nueva crisis y la guerras comerciales hacen prever un nuevo reparto del mundo, un nuevo ajuste de fuerzas que podría determinar quien guiará la transición a un nuevo escenario para la humanidad, pero mientras tanto eso se ventila, el incremento del fascismo como medio de control de la ciudadanía será una posibilidad a tener presente, por eso las reflexiones que plantean deben ser respondidas con políticas militantes porque el deterioro y descrédito de la política y los políticos como plantea este otro artículo, en mi opinión, se debe a la cobardía de las direcciones obreras incapaces de formular que proyecto de sociedad quieren que no sea una simple mejora de lo que hay, porque lo que existe se debió a una lucha feroz por el socialismo, que el movimiento obrero fue obligado a olvidar al coste de dos guerras mundiales en Europa, y ahora sus dirigentes creen haberse hecho un hueco en el sistema y la lucha por el socialismo es una antigualla innombrable. Los ataque al socialismo, a los sindicatos, a las mujeres y a las minorías diferentes, se incrementarán por que el fascismo es brutal pero camaleónico, y las instituciones creadas al calor de la bonanza se desharán —Unión Europea— porque no existe pueblo europeo porque este debe ser la opción militante de la izquierda de Europa por superar las barreras económicas que generan desigualdad, siempre favorable a esa riquísima élite, y la ciudadanía europea concita el temor de la burguesías del complejo militar industrial de Estados Unidos porque es el núcleo humano mas preparado, organizado y politizado del planeta, y ellos temen que los movimientos populares puedan prender la llama de la solidaridad, la llama de la reivindicación para acabar con la pobreza artificial, porque el ur fascismo es el que mueve a las élites, esas élites que colonizaron el Magreb, Oriente Medio, el Sureste asiático robándoles sus riquezas y ahora, envenenando sus mentes para convertirlos en su legión extranjera, al nusra, al qaida, carne de terrorismo, porque ese complejo militar industrial ha de controlar las fuentes de energías que mueven el mundo, por eso, Venezuela ha de ser expropiada de sus riquezas, sobre todo, su petroleo, planificando una intervención armada, al precio que sea.

CONCLUSIÓN

El modo de producción mercantil es la última relación de valor, y de la producción fundada en el valor(Marx), y este agotamiento tiene su exponente en el agotamiento del país que ha llevado más lejos el capitalismo: su agotamiento, su declive es el declive del sistema mismo. La vieja Europa podría ser la impulsora de la transacción a un nuevo escenario para la humanidad, pero para ello debería subsumir los nacionalismos en la creación de un pueblo europeo capaz de integrar a todo el continente.

jmrmesas

veintitrés de marzo de dos mil diecinueve






martes, 15 de enero de 2019

FASCISMO DESVAIDO




FASCISMO DESVAIDO

El resultado de las elecciones en andalucía sorprendió a gran parte de la ciudadanía por la irrupción de la extrema derecha fascista en el parlamento andaluz, pero semejante desembarco no puede ser tomado como sorpresivo dado el dechado de corrección política de la izquierda, que desde la llamada transición hasta la crisis y durante los diez últimos años de la crisis económica más profunda habida desde 1929, no ha hecho nada más que poner paños caliente y justificar un sistema de producción que pasó de la fabricación industrial a la especulación financiera descontrolada y cuyos días capaces de justificar históricamente la explotación porque proporcionaba empleo en los países industrializados, pasó a deslocalizar el empleo —desde el centro hacia la periferia — para obtener mayores beneficios bajando, socavando, mermando todas las condiciones laborales allí donde llevaba la producción que sacaba de las naciones industrializadas, mientras a estas se las empobrecía económica y políticamente.

No es por tanto, hora de rasgarse las vestiduras preguntándose qué se ha hecho mal, porque el mal radicó en la absurda concepción de pensar en la posibilidad de una coexistencia pacífica entre el capital explotador y una fuerza de trabajo explotada, desorganizada, desideologizada y abandonada a su suerte, dejando inermes, teórica, ideológica y por consecuencia lógica políticamente la lucha reivindicativa de las organizaciones sindicales obreras, que negociaban, cada vez más, condiciones de pobreza, porque sus dirigentes creían en la honradez del adversario, en el juego limpio de la política, cuando el adversario político es el enemigo ideológico, y por tanto, como demuestran los acontecimientos del pasado reciente, en los campos de la economía, la sociología (la publicidad no es otra cosa que la psicologia aplicada al comercio consumista), el capital, sus políticos, sus administradores se enriquecían de modo obsceno, legislando prebendas, cuando no robando sin disimulo porque todas las alarmas fueron desmontadas, silenciadas.

La política ha variado a lo largo de las fases por las que ha transitado el modo de producción y en el momento actual, con una situación descontrolada porque los acuerdos tomados tras la SGM-WWII están saltando y la sucesión reuniones de alto nivel son incapaces de coser los desgarros, cuando la fuerza de trabajo está siendo sustituida por el automatismo que traen la inteligencia artificial –AI–y la robótica, y las mercancías producidas son las armas de destrucción masivas con lo más puntero de la ciencia y la tecnología, cuando el dinero creado por la especulación, que cada vez, la masa monetaria, está más controlada por los bancos a través de los modernos modos de pago —tarjetas diversas, smartphones—, creer en la simpleza que entre ese modo de producción, que vacía las fábricas de mano de obra y llena la economía de dinero desvalorizado que ha de suplir la falta de mercancía para el soporte de la vida cotidiana con una masa de dinero increíble, que ha de salir, casi inmediatamente de la circulación, endeudando a los Estados, permitiendo que los grandes complejos financieros escojan la política que consideran de su aprobación, la lucha tiene que quedar en el marco nacional, es no haber entendido nada del funcionamiento de la marcha del mundo, y si se ha entendido y no se actúa en consecuencia, es una traición, porque se le niega a la masa la posibilidad de elevarse, haciéndose libres, capaces de hacer historia.

Es la consecuencia lógica del abandono del escenario político de la clase obrera, que al subordinarse a la burguesía, dirigida por líderes oportunistas y venales, abandonando la reivindicación constante, esta, la clase obrera, el pueblo trabajador, queda imposibilitado de dar el salto político, capaz de demandar el cambio impulsor de las reivindicaciones que exigen controlar la propiedad de la producción, la propiedad de la tierra, del mundo, del que han sido apartado por la fuerza de las armas y ninguneados por las políticas de colaboración desigual y desordenada, y esto es lo que ocurre en Francia con la movilización espontanea de los chalecos amarillos, indecentemente silenciada por la prensa, y sin un mínimo análisis de los partidos y organizaciones obreras, que permiten que la movilización se agote por sí misma ¿Dónde queda la solidaridad?

Cabe señalar que sin una escuela pública, la francesa, que realza los valores republicanos, la movilización de los chalecos amarillos, tal vez no se habría producido, y esto es una fortaleza que contrarresta la debilidad ideológica de la izquierda, aun, sin tomar acuerdos capaces de explicar a los militantes y al mundo que mira con simpatía una movilización que lleva semanas de lucha, ¿qué hacer?

Esta debilidad ideológica-reivindicativa de las organizaciones obreras ha redundado, no solo en un enriquecimiento de las fortunas personales de los grandes capitales financieros, sino que los Estados, en las sociedades industrializadas, se han fascistizado, porque ya, los grandes propietarios dominan los entresijos de los aparatos de los Estados, y ya no necesitan los fascios di combatimentos ni las sturmabteilung, les basta el yihadismo, que es mucho menos comprometido políticamente, más difuso y manejable, por tanto, el fascismo adopta formas correosas, que sin embargo, al señalar al feminismo, a las mujeres, demuestran que el objetivo sigue siendo el mismo, silenciar a los más débiles porque temen el despertar de la sociedad, explotada, empobrecida y ninguneada por los poderosos, y en los tiempos actuales, no es descartable la posibilidad de una guerra en el territorio europeo, como sueñan los estrategas del complejo militar industrial.

En España vox es un aviso y una señal que nos indica la debilidad y el temor de los poderosos y un indicativo que pone de manifiesto como la falta de la lucha reivindicativa, sin querer poner el foco en las políticas de redistribución de las rentas ha dado fuerza a la burguesía que ha vista la necesidad de endurecer sus discurso como prevención de una lucha reivindicativa más agresiva ante el expolio que ha supuesto la crisis y las politicas de recortes puestas en prácticas en todo el mundo, para resarcir a los grandes bancos.

El fascismo ha estado presente, casi desde que acabo la SGM-WWII porque los Estados interiorizaron y acogieron a funcionarios fascistas y colaboracionistas, y en España, aun más, nunca se ha depurado a los funcionarios y torturadores. Vox no sería nada sin la caterva de jueces fascistas, sin la caterva de policías y militares fascistas que aun tienen plaza en los puestos estatales.

Los sindicatos obreros han estado ausente durante todo el desarrollo de las crisis, y cuando los expertos vaticinan una próxima ¿qué harán?

Qué habrá de hacer la ciudadanía, el pueblo trabajador para que el parco y modesto modo de vida esté garantizado. Una vida sin sobresaltos, con un mínimo de dignidad y seguridad, pues sin esa mínima seguridad no existe dignidad posible: reivindicar justicia distributiva, salir a la calle y luchar reivindicar el socialismo pues sin un proyecto de cambio social profundo, las reivindicaciones equivalen a pedir peras al olmo, y la actual situación política, cuando el complejo militar industrial se siente amenazado, porque los acuerdos conseguidos saltan por los aires, y la subordinación de la burguesía europea empieza a cuestionar el financiamiento del aparato militar de EEUU, el resultado, que históricamente ha tenido efectos apetecibles para ellos ha sido la guerra. No podemos caer en esa trampa.

jmrmesas

quince de enero de dos mil diecinueve


sábado, 5 de enero de 2019

SOBERANÍA: DOS VISIONES







SOBERANIA: DOS VISIONES

Si he entendido bien el asunto de la flexibilización cuantitativa el objetivo de los bancos centrales comprando la deuda pública sería el de desplazar la rentabilidad de esa deuda –las deudas de los Estados– de la inversión privada que garantizaban los Estados, sacándola del mercado, cuando esta comenzaba a estar comprometida por la transferencia de los fondos publico, porque los Estados, acudieron a rescatar a los bancos privados para potenciar y beneficiar la inversión privada, es decir, el objetivo era, es, abaratar, depreciar la deuda del Estado, de los Estados, para favorecer la economía privada. No habría bastado solo, como se hizo al comienzo de la crisis de 2007-2008, con las transferencias del dinero recaudado a los contribuyentes para dárselos a los bancos privados, sino que además, los fondos del Estado, de los Estados, de modo general habían de ser gradualmente depreciados, que es, en términos generales, atacar la soberanía nacional, la soberanía de los Estados porque solo de ese modo, los gobiernos son dóciles a las exigencia de los mercados, por otro nombre, la coalición de los grandes bancos. Eso equivale a desamortizar la la soberanía de los ciudadanos ya que los recortes demandados por el mercado –la libre confrontación de oferta y demanda es un recuerdo del pasado, les hace vulnerables pues la coalición de los grandes bancos comerciales interparticipados accionarialmente tiene la sutil capacidad de orientar la economía global, y una ciudadanía informada y organizada es el peligro que temen los poderoso del mundo, y por tanto, necesario de estar embridado y controlado a través de los gobiernos que se turnan en el juego democrático.

Es importante entender que mientras la ciudadanía está confiada y absorbida por los problemas de la vida común y corriente, la estructura organizada de la gran banca, cuya actividad cotidiana es la de vigilar que los acuerdos tomados en los encuentros internacionales y recogidos en las normas del Banco Internacional de Pagos, con sede el la ciudad Suiza de Basilea, se cumplan en todos sus términos, siendo ese el contenido de los acuerdos llevados a cabo en las sucesivas reuniones de los líderes políticos —cumbres internacionales— y que los gobiernos traducen en leyes que recortan las libertades políticas, socapa de los diversos terrorismos, al tiempo que recortan las partidas de los presupuestos llevados a los parlamentos nacionales.

Este es, diríase, el panorama general, que los gobiernos ofrecen al pueblo trabajador, a la sociedad y que es aceptado, en época de bonanza sin muchos problemas, al considerarse normal, sin entrar en la posibilidad de que tal normalidad sea una normalidad inventada.

En este panorama de normalidad, los gobiernos hacen sus ajustes, y he aquí que un gobierno, investido de la autoridad de ser elegido democráticamente, que ha recogido los avisos a navegantes que los diversos vigías económicos emiten —Basilea, BM, FMI—, que no tienen soberanía, pero sí muchísimo poder, por dejación de la soberanía de los Estados, que le otorgan un crédito inmerecido, decide imponer subidas a los carburantes. Podría haber sido cualquier gobierno, pero en este caso, le tocó al presidente de Francia, Macrón, tomar la decisión que, casi inmediatamente fue contestada por la soberanía popular descontenta de tener que pagar una crisis que consideran —esa sería la interpretación evidente— excesivamente financiada por la soberanía nacional. ¿Un choque de trenes?, no, un choque de soberanías.

Un choque de soberanías que el hábil presidente de Francia, señor Macrón, ha entendido —debo imaginar que tragando mucha bilis— que la soberanía delegada de la que él es portador, debía ceder ante el despliegue espontáneo de soberanía popular materializada por los chalecos amarillos que tomaron París.

Esa sería una forma de enfocar un aspecto de la soberanía.


La soberanía es tema que da para mucho pensar porque se invoca habitualmente sin especificar las diversas acepciones que se prestan a deslindar, pero que se evitan porque es imposible diferenciar sin que los conceptos se politicen.

¿Es Estados Unidos un país soberano?, y esta reflexión se responde casi sola con una afirmación, pero enseguida plantea cuestiones. Si EEUU es un país soberano ¿Por qué su presidente cierra la administración y no paga a sus funcionarios? ¿Son los funcionarios responsables de la quiebra financiera del Estado? ¿Si EEUU no tiene dinero porque no puede emitir más dólares? ¿Depende del presidente la decisión de crear dinero?

Cuando comenzó la crisis en 2007-2008, que dicen que ya ha pasado, el anterior presidente autorizó la emisión de billetes, cuyo valor, según los entendidos, no valían el papel que les daba soporte, pero dieron el efecto apetecido al introducir dinero en el sistema, sin embargo, Obama también se vio forzado ha echar la persiana porque el endeudamiento del Estado confronta a su gestor, el presidente, a responder de los gastos que superan las entradas. En ambos casos —Obama y Trump— el déficit se debe al escandaloso sumidero que representa la permanencia de un Estado que se asienta en la necesidad de mantener operativa una estructura bélica monstruosa, ya que alrededor de esa estructura se ha articulado el crecimiento industrial y financiero de los EEUU.

El empobrecimiento es la piedra angular en la que se basa la estructura del modo de producción de mercancías, y esta estructura, diría, no sigue un curso natural sino que sus características se refuerzan y se potencian porque la poderosísima burguesía se sabe, socialmente, numéricamente, minoritaria, débil, no solo en términos cuantitativos sino en términos cualitativos, conceptuales y por tanto, consciente de la quiebra de sus valores, su defensa es pues, impedir que la mayoría sea instruida, descreída, reflexiva, culta, porque en la ignorancia, en la superstición, en el infundio, el poder, a lo largo del proceso histórico, ha cimentado el hecho de gobernar, de dirigir, de dominar.

Estados Unidos es un Estado rico que se asienta en una nación pobre, empobrecida deliberadamente por una élite de cuatro o cinco familias riquísimas, y debe cuidar la ficción de hacer creer a esa mayoría empobrecida, en la soberanía de todos y no de la reducida élite. El choque entre republicanos y demócratas no es más que parte de la ficción necesaria de teatralizar.

La ficción tiene sus peligros porque las concepciones entre republicanos y demócratas se desarrolla en mitad de una crisis sistémica, en la que ha entrado el modo de producción mercantil, que saben sus estudiosos y expertos, ataca la base del trabajo asalariado, de ahí, los problemas arancelarios, la crítica situación del dólar como elemento de las transacciones internacionales, y mientras una fracción de la burguesía americana sabe que necesita hacer concepciones a sus aliados naturales, la otra, que tiene a Trump al frente, pretende que sus socios acaten, sin rechistar, los dictados que llevarán a una confrontación peligrosa, o tal vez suicida.

Ligar la elevación del techo de la deuda a la construcción del muro fronterizo con Méjico es la que encierra la apuesta de la confrontación. El señor Trump, al cerrar las diferentes oficinas estatales demuestra la prioridad de sus ideas sobre el respeto que le merece el pueblo soberano; la basura acumulada, al privar a sus conciudadanos —el pueblo soberano— de la necesaria higiene pública, muestra el cariz que encierran las concepciones de la fracción republicana, que Trump encabeza, y unos ciudadanos perplejos son testigos mudos, que la soberanía nacional se ejerce, como los poderosos han aprendido a ejercerla, a lo largo de los siglos, acumulando mierda y dinero y mientras en la vieja Europa, el pueblo francés que abrió las puertas históricas de la edad moderna, enfrentándose a la monarquía y acabando con ella se revela, el bendito pueblo americano obnubilado por un presidente, de dudosa fiabilidad, deja hacerle su papel.

Esa es otro aspecto de la soberanía que confronta diferentes concepciones de la misma, y puesto a elegir, prefiero la francesa, que demuestra que la sociedad esta viva y que la izquierda debe de tomar el testigo o desaparecer, porque los militantes que participan en las manifestaciones de París, disueltos y sin identificar su militancia están perdiendo, una vez más, convertirse en referencia de la lucha de clases, que indudablemente no vamos ganando, demostrando de ese modo la vacuidad de las formas corteses, cuando el único lenguaje que entiende el enemigo es el de la fuerza.

jmrmesas

cinco de enero de dos mil diecinueve









jueves, 27 de diciembre de 2018

POR QUÉ LA IZQUIERDA DESPRECIA EL VOTO








POR QUÉ LA IZQUIERDA DESPRECIA EL VOTO

Me pregunto esto con ánimo de entender que ocurre cuando ante una convocatoria electoral, el votante de izquierdas desprecia el voto, y la respuesta es casi inmediata: para qué vale el voto si tras las votaciones todo sigue igual. Para que vale votar si los que mandan seguirán haciendo lo mismo.

Claro está que los medios explicarán los logros que suponen que los gobiernos centrales y las administraciones locales estén en manos amigas que en manos de lo ajeno –enemigas–, pero la diferencia, para el votante ideológica-sentimentalmente comprometido, el votante de izquierdas, más consciente de los problemas sociales y políticos que, sabe por dura y desagradable experiencia que los verdaderos problemas que afectan a la mayoría seguirán igual o peor porque la política que se impulsa desde el poder –gobiernos centrales y locales– es la que el sistema capitalista desea, esa que deciden los organismos internacionales y que los gobiernos de izquierdas no son capaces de romper, por ejemplo Syriza en Grecia, es el ejemplo más sangrante, pero la tónica de la izquierda es de esa característica: respetan el comunismo burgués del capital financiero, la derecha que carga de deudas a los Estados y a las familias porque, según esos organismos internacionales –FMI, BM, WTO, etc., etc.,– es lo que conviene y lo que es mejor para todos, sin que desde ningún rincón del panorama, ni mundial ni local se salga a explicar lo que OXFAN pone es sus informes año tras año, y cada vez más suavemente (no en vano sus financiadores institucionales dejaron al descubierto las vergüenzas de algunos dirigentes ), y así, ese comunismo perverso del capital financiero concentra propiedades y dinero en dos o tres potentados que tienen más dinero que algo más que la mitad más pobre de la humanidad, sin que, cuando se pone el altavoz tertuliano algún invitado se descuelgue presentando esa estadística infame, que pone cifras y letras a poseedores de la tierra.

CHALECOS AMARILLOS

Francia, la Francia Republicana, harta de recortes y de cuentos no ha esperado más y se ha echado a la calle para decirle al gobierno de Macron, no solo que no van a pagar más la crisis, sino que exigen reivindicaciones concretas, que se pueden resumir en una sola: mayor justicia social, que los ricos paguen impuestos sin trato de favor.

No han esperado a que los partidos les convoque sino que su acción ha convocado a los partidos a definirse del lado de la acción de romper los recortes y desmontar la política de austeridad del comunismo perverso del capital financiero.

París, con tradición de luchas populares, ha acogido a esa Francia republicana que esta demostrando que las políticas de austeridad se pueden romper y se han de romper, y que solo se han impuesto en el mundo, nada más que por la falta de decisión política de la izquierda amansada por las políticas de colaboración con la burguesía y su sistema, en fase agónica, cada vez más desbordado porque no puede dar respuesta, dentro del sistema a las necesidades sociales, políticas y culturales de una sociedad avanzada porque existe una contradicción imposible de salvar sin romper sus esquemas. El modo de producción de mercancías, que siempre necesito un elevado nivel de paro –ejercito de reserva laboral– no solo no lo puede disminuir ese ejercito de paro y calamidad, sino que los avances científicos y tecnológicos están produciendo medios y modos de eliminar la fuerza de trabajo (no otra cosa es la robótica y la inteligencia artificial), porque va inscrito en los entresijos del sistema la disminución de los costes (esa disminución de costes es el paro y también la inteligencia artificial, la robótica), pero además, la circulación de mercancías produce una abundancia de dinero magnificada por la velocidad de la rotación de la circulación monetaria, a su vez multiplicada por los modernos medios de pago de plástico –tarjetas de crédito/débito, móviles,etc.–, que lejos de revertir en mejoras sociales (la colosal suma de dinero acumulada en los bancos) se deriva a la especulación desatada, a la corrupción y hacia el crimen organizado, imposible de impedir porque lo facilitan los poderes fácticos como un medio de extorsión, al permitir canales paralelos tolerados porque sus actividades, cuidadosamente apartadas de la publicidad facilitan al poder medios de control social alternativos, como es el terrorismo, el crimen organizado, imposibles de mantener sin la existencia de los paraísos fiscales.

Esto es lo que perciben los votantes de izquierdas, que se quedan en casa sin ir a votar, y los ciudadanos franceses descontentos, que aunque no puedan teorizar su indignación saben, históricamente, que las conquistas sociales tienen que defenderse por la fuerza, cuando el poder no atiende a razones.

La grandeza de esa lucha espontanea es la que garantiza ser atendida por el gobierno, y la misma imposibilidad para el gobierno de Macron de dialogar con los manifestantes, la ratifica, al mismo tiempo que muestra la debilidad del movimiento espontaneo, al carecer de dirección.

DOS GUERRAS MUNDIALES QUE DESHICIERON EL MOVIMIENTO OBRERO

No sé si existe algún estudio de lo que significó para la clase obrera internacional, para la socialdemocracia, depositaria y heredera del pensamiento marxista las dos guerras mundiales que tuvieron lugar en el territorio europeo en los comienzos del siglo xx, primero, porque la velocidad que la ciencia y la tecnología imprimieron a la estructura económica, alteraban los cimientos en los que se asentaba la sociedad. Según mi discutible opinión, a lo largo del siglo xx, la estructura económica de la sociedad (la introducción de máquinas y procedimientos en la producción, la banca y el comercio ), ha variado cada década, y en ese tiempo la formación de nuevos conceptos que alteraban los usos y costumbres carecieron de la teorización necesaria para la formación del pensamiento independiente –del intelectual colectivo– del dominio ideológico de la burguesía, porque la traición de los dirigentes socialdemócratas en Alemania y Francia, liquidó esa posibilidad de teorización independiente, no solo en el plano intelectual sino material, personal, asesinando a los militantes y teóricos, cuyo principal exponente fue –sobre todo– Rosa Luxemburgo.

El segundo acontecimiento determinante, en la fragmentación y disolución de ese pensamiento independiente que aportaba la socialdemocracia, antes de la primera guerra mundial, fue la revolución rusa de 1917, que tras la traición de los dirigentes en las votaciones de los créditos de guerra de 1914, fue la toma del poder por los socialdemócratas rusos de la fracción bolchevique, que terminó por dividirla en dos concepciones irreconciliables a la socialdemocracia, y fue irreconciliable, precisamente tras el asesinato, y la participación de la socialdemocracia alemana en el crimen cometido en las personas de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, porque ya no fue posible compartir el mismo lado de la barricada.

El efecto demoledor de las teorías bernsteinianas –Eduard Bernstein– de subordinación a la burguesía, fue la que facilitó que los parlamentarios socialdemócratas, en Francia y Alemania se pusiesen a las ordenes, tras sus respectivas burguesías y dieran lugar a las mayores matanzas de la historia.

La necesidad, para la lucha de clases entre expropiadores y expropiados es ese pensamiento independiente que ha de recorrer las luchas sociales porque los expropiadores sí se articulan, sí se organizan, sí se coordinan para que su expropiación, como clase expropiadora sea efectiva, aunque luego, entre ellos se ajusten las cuentas.

Todas las luchas del siglo xx y lo que va del presente siglo xxi están carentes de ese espíritu independiente y por lo tanto sometidas a la falsa idea de que dentro del sistema es posible encontrar respuesta a las necesidades populares, cuando es radicalmente imposible, porque, a), el modo de producción de mercancías está internacionalizado; b), porque el mercado es global y sólidamente estructurado al rededor de un núcleo de grandes bancos interparticipados; c), porque esa solida estructuración se articula al rededor de una serie de acuerdos puntuales, internacionales (tomados en conjunto), tendentes a no romper acuerdos de difícil recombinación (que ahora esos acuerdos se estén rompiendo por las luchas arancelarias, y las sanciones que la burguesía dominante –de Estados Unidos– dicta, es el ejemplo de la agonía del sistema, y la necesidad de un nuevo ordenamiento mundial que quieren los poderosos).

REINVENTAR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO

Las políticas nacionales de los Estados nacionales burgueses dejaron de ser soberanas desde el final de la segunda guerra mundial. Las normas impuestas por Estados Unidos fueron acogidas por la burguesía europea con diferente entusiasmo, pero el temor y la ausencia de alternativas terminaron de imponer una práctica política que beneficiaba al vencedor de la guerra.

La izquierda tiene que tener el valor de aceptar la terrible traición que supuso romper el internacionalismo obrero y doblar la cabeza ante la patria burguesa. A comienzos del siglo xx el, concepto y sus consecuencias prácticas, podrían entenderse que tales términos, la solidaridad proletaria fuera un artificio ideológico, con pocas interrelaciones practicaras, pero hoy, las interrelaciones materiales que afectan a los trabajadores son claras y cotidianas, y no hay razón para empecinarse en políticas nacionales que son falsamente soberanas.

La izquierda dejó pasar su oportunidad en 1914 y en 1939 de separarse de la burguesía, adoptando una política independiente y ese balance ha resultado nefasto, y no puede darse el lujo de perder, otra vez, la oportunidad de tomar en sus manos los destinos de los trabajadores, proponiendo y luchando por una Europa de los trabajadores, de los ciudadanos porque el invento burgués de una patria europea hace aguas por sus junturas y cuando la Unión Europea se tambalea porque el sistema, el modo de producción de mercancías está llegando a sus límites, dado que la estructura económica se encuentra encorsetada por la propiedad privada de los medios de producción, que no beneficia más que a un puñado de potentados que tienen en sus manos los destinos de la humanidad, solo porque el azar y una decidida voluntad de potenciar el propio interés aseguró, ante la dejación de la izquierda de hacer valer sus derechos históricos y desde esa perspectiva, los intereses generales del conjunto social, humano, se van debilitando gradualmente con los criterios recogidos en leyes, que privilegian a los más ricos, imponiendo la política dictada por el capital financiero, que dirige la burguesía dominante estadounidense, la decisión es crucial y determinante, porque afecta a la razón de ser portadores de un mundo sin privilegios, común, porque así lo quiere la mayoría, pero sobre todo por que –opinan los expertos– la próxima crisis económica se está anunciando y según esos expertos, será mucho más desastrosa, y cuando eso suceda, la burguesía se habrá quedado sin argumentos, sin justificación para pedir más sacrificios y solo entonces la sociedad volverá a mirar a los que propongan una política alternativa global, es decir, de contenido holístico, entendiendo la sociedad la posibilidad y la necesidad de articular la existencia con otros contenidos nuevos, mejores y más armoniosos.

Francia, Alemania, España, Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Holanda, han de tener la perspicacia de anticiparse y convocar a la clase obrera internacional –estadounidenses, africanos, rusos, árabes, chinos– a unir fuerzas para buscar ese tipo de alternativa al capitalismo decadente porque ya hemos pagado la crisis de 2008, y seguimos más empobrecidos y endeudados. La próxima crisis habrá de seguir el ejemplo de los chalecos amarillos de Francia, desde el principio y negarse a aceptar ningún tipo de recortes, desautorizando a los lideres obreros, sindicalistas, parlamentarios, que osen aceptar y seguir ese tipo de política. Reivindicar los impuestos progresivos a las grandes fortunas, empresarios y banqueros, ha de ser una reivindicación indeclinable, exigir un único gobierno europeo elegido democráticamente y responsable ante el parlamento que debe rendir cuentas ante un parlamento europeo pleno de soberanía, con poderes legislativo en todo el territorio de la unión, capaz de tomar acuerdos internacionales, libre de chantajes, sin bases militares de la OTAN y que tenga una política propia con los vecinos de Oriente Medio, el Magreb y África, pero igualmente independiente, con los socios y aliados, será la que confirme y garantice tal política independiente, que la ciudadanía internacional reconocerá con ese contenido abierto, generoso, acogedor porque reconocerá al ser humano como lo más importante, y no a la mercancía al dinero, al interés explotador, a la ganancia, como el centro del sistema.

Un nuevo orden holístico tiene que empezar expropiando los conglomerados empresariales ligados a la industria militar porque un puñado de potentados no tienen derecho a disponer de la vida de las personas, no tienen derecho a tener en sus manos los destinos del mundo porque a ellos, los ricos potentados les beneficie; la cultura y el conocimiento no puede ser un gueto reservado a unos pocos, sino que la sociedad tiene que tomar en sus manos ese capítulo, como una necesidad de salud pública, que podría impulsar el conocimiento, el arte y el pensamiento creador a magnitudes inimaginables, dada la sociedad que se está construyendo, altamente tecnificada, articulando programas de explicación y divulgación, de qué es ciencia, para que se quiere que valga. La ciencia no puede quedar solo en las ciencias físicas, las ciencias sociales y sus entresijos deben exponerse con claridad, porque solo así será más fácil que las personas encaren las concepciones filosóficas que explican los sentimientos religiosos, es decir, se trataría de así, de minar el terreno de la superstición, la superchería, no se trataría de prohibir las creencias, que para muchas personas, dan sentido a sus vidas, sino de proveer a la ciudadanía con los medios culturales y filosóficos que les permita interrogarse a sí mismos.

En resumen, la próxima crisis enfrentará a la sociedad a la necesidad de rechazar los conceptos burgueses, desde el principio, porque el sistema está agotado, y el recurso a un guerra en el territorio europeo es algo que contemplan los estrategas burgueses y la izquierda puede tener la capacidad de enfocar un nuevo panorama, un nuevo orden si tiene el valor de romper el corsé del nacionalismo inútil, que sale del paso diciendo que es mejor votar a la extrema derecha si es honrada, cuando toda la historia se esfuerza en advertirnos que el poder, la derecha, que es la que establece leyes privilegiantes, es canalla, ladrona, sanguinaria y excluyente.


jmrmesas

veintisiete de diciembre de dos mil dieciocho














lunes, 22 de octubre de 2018

ALEMANIA MARCA EL CAMINO




ALEMANIA MARCA EL CAMINO

La impunidad levanta ampollas

El asesinato con métodos de la mafia del periodista árabe, crítico moderado de la monarquía saudí, califica al Estado afectado como Estado Mafioso, y los Estados asociados con el Estado manchado con la sombra de la sospecha toman distancia con ese Estado, sea este, aliado, socio o cliente, por lo tanto, los Estados, que en un primer momento demandaron cautelosas explicaciones creyendo en las oficiales ofrecidas desde el Estado árabe, se apresuran a mostrar disconformidad porque las evidencias son tan inocultables, que necesariamente demandan investigación que explique el crimen perpetrado.

Los Estados, que en un primer momento estuvieron dispuestos a quitar hierro al crimen entienden que la magnitud del hecho criminal supera las explicaciones simplistas porque hay nombres que son o implican a funcionarios en activo, con pasaporte diplomático que, hasta ese momento, dirigían instituciones del Estado árabe —el forense que dirigió el descuatizamiento— , y que accedieron al territorio consular con maletas o valijas, y esos Estados europeos y el Estado y principal aliado del Estado árabe, Estados Unidos, se desdicen ahora y comienzan por querer explicaciones creíbles y documentadas porque de lo contrario, esos Estados estarían dando cobertura a un Estado que actuaria según criterio de la mafia, siendo ellos mismos, socios de comportamientos de la mafia.

La muerte de un ciudadano, en este caso, un súbdito exige demostrar la comisión de un delito que le convierta, al supuesto culpable, en reo acreedor de la pena capital, y mientras eso no sea demostrable, el poder que se tome la atribución de eliminar a discrepantes, sin juicio, convierte sus decisiones, todas sus decisiones, judiciales, políticas, económicas, bélicas en decisiones arbitrarias, sin valor legal, en meros ajustes de cuenta, exactamente como actuaría un capo en su territorio.

Alemania, y su cancillera Merkel, presunta presidenta in péctore de la Unión Europea ha sido la primera en suspender la venta de armas a Arabia Saudita hasta que no se aclare el crimen del periodista Jamal Khashoggi, una decisión que con más disgusto que placer se apresura a tomar distancia Estados Unidos —de su anterior decisión de aceptar la primera explicación del reino saudí sin cuestionarla— diciendo que la venta de armas continua y que cree en la inocencia del príncipe heredero, es decir, los poderosos se aperciben del terrible error de creer que la ciudadanía internacional puede tragárselo todo sin sacar conclusiones, que tal vez no sean inmediatas pero que van formando un poso de indignación e incredulidad en las explicaciones que gobiernos y medios se dan maña en difundir, tomando a esa ciudadanía internacional por estúpida.

España debería tomar nota de la decisión de Alemania exigiendo explicaciones al reino saudí, toda vez que la venta de armas de fabricación española, se sabe con certeza, que se emplean en la exterminación del pueblo yemení.

El gobierno de Sánchez debería pensárselo si tiene interés en convertirse en un referente europeo del socialismo, pues de lo contrario todo esfuerzo de recuperación política e ideológica estaría condenado a ser puro oropel.

jmrmesas
veintidós de octubre de dos mil dieciocho


viernes, 19 de octubre de 2018

LA MESURA DESHONESTA





LA MESURA DESHONESTA

En esta conspiración de múltiples y variadísimos escenarios en el que vivimos, de repente, aparecen sucesos que son más elocuentes que todas las explicaciones que los medios afines a los dueños del mundo intentan hacernos tragables los acontecimientos.

Esos medios, creadores de una opinión, acomodaticia y acomodable, que prefieren un mundo sin ruido y sin sorpresas mientras los amos del mundo nos empobrecen y nos humillan, son modosos con los poderosos y crueles y inflexibles con los débiles.

De repente, un ciudadano, con cita previa en un consulado, entra para hacer una gestión administrativa y no vuelve a salir por su pie.

El asesinato del periodista árabe Jamal Khashoggi, en el consulado de Arabia Saudí en una ciudad turca, espeluzna, no tanto por la crueldad de su asesinato, como por la sensación de impunidad que retrata la perpetración del crimen. La sensación de impunidad de los dueños del mundo, sin pudor para ocultar la perpetración de hechos punibles, creyendo en su propio poder para asustar y silenciar a una ciudadanía madura y cada vez más crítica, es indecente, es deshonesto. Los lectores interesados pueden encontrar la descripción del hecho en los medios y en la red, pero la horripilancia de la acción perpetrada estriba en los métodos mafiosos, que, en ocasiones nos han mostrado algunas películas hollywoodense, solo que en este caso, no lo realizan pandilleros sino funcionarios de un Estado, Arabia Saudí, en una sede diplomática y en presencia del propio diplomático.

La sensación de impunidad de los ejecutores, deriva del hecho de haberlo cometido un Estado aliado de Washington, y el cúmulo de complicidades que la mesura de las “protestas” oficiales exhiben para vanalizar el horror. ¿Es aceptable que la gobernanza mafiosa pueda exhibir tal grado de moderación, cuando un ciudadano entra en una sede diplomática y han de sacarlo en cuartos?

jmrmesas

diecinueve de octubre de dos mil dieciocho