sábado, 21 de marzo de 2020

TRABAJO ABSTRACTO







TRABAJO ABSTRACTO

El empobrecimiento social que se concreta en una masa creciente de ciudadanos que ven mermado su nivel de ingresos y por tanto sus condiciones de vida, es la contradicción que se vuelve cada vez más aguda porque contrasta vivamente con la manifestación de la riqueza que anuncia la publicidad y que está disponible si se tiene el dinero suficiente para acceder a ella. Parece una perogrullada porque es innecesario decir lo evidente, pero lo evidente no lo es tanto si se quiere analizar cómo y por qué.

TIEMPO DE TRABAJO SOCIALMENTE NECESARIO

Tiempo de trabajo socialmente necesario es el promedio de la cantidad de trabajo necesario para fabricar una mercancía tipo, por ejemplo, un transistor de potencia, si el tiempo medio de fabricación es de xt, el fabricante que consiga disminuir x, (xt-1), tendrá una ganancia extra sobre la plusvalía mayor que el promedio que lo hace en x, y por supuesto, rebasar x, (xt+1) es ruinoso y el fabricante tiene que cerrar o fabricar otra cosa.

Cuando Marx dice, “El intercambio de trabajo vivo por trabajo objetivado, es decir, el poner el trabajo social bajo la forma de antítesis entre el capital y el trabajo, es el último desarrollo de la relación de valor y de la producción fundada en el valor.” … …

...esta diciendo que la producción de mercancías se agota cuando el tiempo de trabajo, humano, se vuelve irrelevante porque la dependencia de la producción de mercancías está vinculada al tiempo de trabajo humano que es el que produce la plusvalía de la que se apropian los dueños de los medios de producción, y por tanto, cuando el nivel de la ciencia y la tecnología aplicada a la producción adquiere, de manera creciente, importancia determinante, cuando la ciencia y la tecnología ponen en movimiento máquinas, procedimientos, nuevos materiales calculados, para allanar obstáculos a la producción industiral, la dependencia del tiempo de trabajo humano, de la fuerza de trabajo, pierde validez y el modo de producción sustentado en la obtención de la plusvalía ha llegado a ser un obstáculo para la sociedad, porque impide el progreso, primero porque aparta de la educación y la cultura a la mayoría social, base indispensable de una sociedad altamente tecnificada, como le es la que predomina en el mundo, hoy, segundo, porque la burguesía está estrechamente organizada a través de instituciones internacionales, foros y acuerdos para evitar una competencia suicida, reduciéndose ésta mediante la monopolización, la cartelización que la mantiene en límites aceptables para la élite del uno por ciento, en consecuencia, frena, ese modo de producción, este modo de producción actual impide el progreso, porque la plusvalía producida es minúscula y la ganancia tiene que hacerse empobreciendo a la fuerza de trabajo misma, haciendo recortes que afectan a la reproducción de la fuerza de trabajo, disminuyendo salarios, atacando las libertades que permiten la organización de la fuerza de trabajo, empobreciendo el aprendizaje, encareciendo la cultura, y, cuando el ejercito de reserva, que era, que es, el paro endémico, este ejercito de reserva ya no es necesario hace su aparición de terror un ángel exterminador.

… … y continúa el párrafo, “El supuesto de esta producción es y sigue siendo, la magnitud del tiempo de trabajo, el cuanto de trabajo empleado como factor decisivo de la producción de la riqueza. En la medida, sin embargo, en que la gran industria se desarrolla, la producción de la riqueza efectiva se vuelve menos dependiente del tiempo de trabajo, y del cuanto de trabajo empleados, que del poder de los agentes puestos en movimiento durante el tiempo de trabajo, poder que a su vez -su poderosa eficacia- no guarda relación alguna con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su producción, sino que depende más bien del estado general de la ciencia y del progreso de la tecnología, o de la aplicación de esta ciencia a la producción. (El desarrollo de esta ciencia, esencialmente de la ciencia natural y con ella de todas las demás, está a su vez en relación con el desarrollo de la producción material.) La agricultura, por ejemplo, se transforma en mera aplicación de la ciencia que se ocupa del intercambio material de las substancias, de como regularlo de la manera más ventajosa para el cuerpo social entero. La riqueza efectiva se manifiesta más bien -y esto lo revela la gran industria- en la enorme desproporción entre el tiempo de trabajo empleado y su producto, así como en la desproporción cualitativa entre el trabajo, reducido a su pura abstracción, y el poderío del proceso de producción vigilado por aquel. El trabajo ya no aparece como recluido en el proceso de producción sino más bien que el hombre se comporta como supervisor y regulador con respecto al proceso de producción mismo. (Lo dicho sobre la maquinaria es válido también para la combinación de las actividades humanas y el desarrollo del comercio humano.) El trabajador ya no introduce el objeto natural modificado, como eslabón intermedio, entre la cosa y sí mismo, sino que inserta el proceso natural, al que transforma en industria, como medio entre si mismo y la naturaleza inorgánica, a la que domina. Se presenta al lado del proceso de producción, en lugar de ser su agente principal. En esta transformación lo que aparece como el pilar fundamental de la producción y de la riqueza no es ni el trabajo inmediato ejecutado por el hombre ni el tiempo que este trabaja, sino la apropiación de su propia fuerza productiva general, su comprensión de la naturaleza y su dominio de la misma gracias a su existencia como cuerpo social. El robo de tiempo de trabajo ajeno, sobre el cual funda la riqueza actua la riqueza no es ni el trabajo inmediato ejecutado por el hombre ni el tiempo que este trabaja, sino la apropiación de su propia fuerza productiva general, su comprensión de la naturaleza y su dominio de la misma gracias a su existencia como cuerpo social; en una palabra, el desarrl, aparece como una base miserable comparado con este fundamento, recién desarrollado, creado por la gran industria misma. Tan pronto como el trabajo en su forma inmediata ha cesado de ser la fuente -gran fuente- de riqueza, el tiempo de trabajo deja, y tiene que dejar, de ser su medida y por tanto el valor de cambio deja de ser la medida del valor de uso.”


Para mí, todo este párrafo, todo el conjunto, siempre me resultó muy claro, denso y anticipador y en estos días adquiere una significación especial, por eso lo transcribo, esperando que el lector vea mucho más de lo que yo he podido extraer.

ELEMENTOS FUNDAMENTALES PARA LA CRITICA DE LA ECONOMIA POLITICA (Grundrisse) Editorial Sigloxxi 8ª edición, pgs 227-228-229

Los subrayados y negrita que hago me han permitido comprender mejor el conjunto del discurso de Marx. Lo que está fuera del entrecomillado es de mi opinión, que al estar en medio del párrafo es posible que alguien pudiera creer que quiero colar de matute, en este intento absurdo de trasladar al seno de la izquierda el discurso inabordable e inabordado, de la caducidad del capitalismo con la intención de marcar territorio entre los intereses de la burguesía y los intereses del pueblo trabajador.

Siguiendo, en este propósito de argumentar las razones de la obsolescencia del modo de producción de mercancías, como freno, impedimento del progreso humano, es oportuno señalar que el reflejo más tangible, palpable, del trabajo abstracto es el dinero, el cual permite acceder a cualquier mercancía, si se cuenta en la proporción adecuada.

Probablemente sea difícil asociar una cantidad de dinero con la posibilidad de hacer innecesario el trabajo humano, pero cuando Marx analizó la dinámica del proceso de producción de mercancías, la automatización del trabajo, la inteligencia artificial, aún quedaba muy lejos, y ya vislumbraba la posibilidad de considerar superflua la explotación del trabajo humano. Entonces, ni la producción ni las ciudades eran como hoy, recorridas por infraestructuras sanitarias, de vías de comunicaciones, electrificadas, comunicadas por redes, y lo que es más importante, con poblaciones cultas y preparadas. Contra esos ciudadanos, pobladores, va el anónimo coronavirus, ya imaginado en octubre de 2019 en una simulación.

Y, entiéndase bien, ni Marx decía, y mucho menos yo digo, que se haya acabado, ya, con la necesidad de trabajar, lo que se dice es que hay que acabar con la explotación de los seres humano, hay que acabar con el trabajo explotador. Hay que acabar con una economía que nos lleva a la catástrofe.

Veré si consigo explicarme. El dinero tiene valor, incluso si su presentación es papel, porque es la expresión del tiempo de trabajo socialmente necesario, aceptado y respaldado por los Estados Nacionales por eso, vigilar que su valor no sea alterado, fraudulentamente, está penado y perseguido, y la moneda del comercio internacional, el dólar, pese a las diferencias, se acepta porque vehiculiza los intercambios incluso entre países enfrentados porque las reglas que informan el proceso están claras. Por eso, cuando las reglas están variando —como actualmente—, los Estados que se encuentran perjudicados quieren un nuevo Bretton Woods que, evidentemente, EEUU rechaza porque sería el ultimo clavo en el ataúd de su hegemonía como director de la escena mundial.

Desde este punto de vista, las inyecciones de dólares que la reserva federal de EEUU, sin más respaldo que la voluntad propia de introducir liquidez en su mercado nacional para que Wall Street siga funcionando, se interpreta internacionalmente como una decisión unilateral para obtener ventaja, siendo un punto de fricción, que muy bien podría explicar las tensiones económicas.

Continuando el intento de entender como el tiempo de trabajo ha dejado de ser imprescindible cuestión de vida o muerte, la parálisis del proceso productivo internacional, dictada para prevenir el contagio, viene a demostrar como la producción puede continuar en sus funciones vitales prescindiendo del trabajador. En estos momentos solo el sector de la sanidad, es el único indispensable, que está sobrecargado, extenuado, porque el proceso productivo está centrado en la obtención de beneficios, ganancias, y no, y nunca lo ha estado centrado en satisfacer las necesidades de la sociedad, de la humanidad. Ese dinero, que expresa el trabajo abstracto, que potencialmente podría crear más riqueza útil para la humanidad, ese dinero, ese potencial de valor, que hemos generado entre todos, está detenido, paralizado, retenido, represado en los santuarios financieros, en los paraísos fiscales, para mayor gloria de los millonarios que lo han escondido en ellos para no pagar impuestos.

Puede resultar difícil entender como el trabajo abstracto, ese increíble volumen de la riqueza patrimonial, conseguida por la humanidad, en el transcurso del proceso histórico, detentada por la élite que encabeza el uno por ciento mundial, oculta en los santuarios financieros, los paraísos fiscales, que es del orden de cientos de billones de dólares esté ociosa, pues incluso, sin discutir el derecho de propiedad, ese volumen de capital ocioso debe ser considerado de utilidad pública y obligado, por ley, a ser invertido en la producción de mejoras sociales, en la educación pública, en infraestructuras públicas y alejado de la industria de armas, y si sus propietarios no aceptaran, deberían ser gravados en proporción creciente. Que los gobiernos, los Estados consientan la acumulación, la congelación de dinero sin invertir, solo puede entenderse desde la perspectiva de dominar y empobrecer a la humanidad, conscientemente, y la sociedad, la humanidad deber reaccionar contra esta práctica, considerándola criminal, exigiendo su invesión en fines sociales.

EL SALTO:
DE LA PRODUCCIÓN A LA ESPECULACIÓN

Un modo de producción, por definición debe producir, y el modo de producción de mercancías está nucleado alrededor de la obtención de la ganancia por sobre todas las cosas. El emprendedor se pone en marcha animado en la perspectiva de obtener beneficio, no tanto en hacer una aportación a la sociedad como en la consecución del beneficio y el salto se produce cuando, deslocalizando la producción ha sido posible disparar la especulación, inflar artificialmente el precio de las mercancías deslocalizando el mercado, es decir, cuando se han producido mercancías solo al alcance, accesibles, disponibles a la burguesía y sus gobiernos. Estas mercancías son la energía fósil, a la ingeniería financiera y la industria de armamento. Estas mercancías hacen posible la especulación y el producto más acabado de este ciclo son las monedas virtuales. El bitcoin es la expresión fiel del capital mopolista, el capital financiero pues es la pulsión de crear dinero sin crear valor toda vez que obedece al interés de separar el dinero de los ricos de la manipulación de los banqueros y sus gobiernos.

Trataré de hacerme entender. Lo más interesante del bitcoin es la posibilidad de utilizar la cadena de bloque como base, sin posibilidad de fraude, de la discusión de un nuevo Bretton Woods para la sustitución de la moneda de cambio internacional, es decir, del dólar, fijando, como el bitcoin una cantidad tope, revisable de acuerdo con las condiciones internacionales.

El bitcoin, a diferencia del dinero aceptado como depositario de trabajo abstracto, como valor de cambio, como expresión del tiempo de trabajo socialmente necesario, carece de estos atributos porque el minero inversor, que aporta su esfuerzo a la cadena de bloque lo hace a un muy alto coste de energía eléctrica, es decir, para conseguir un reducido numero de monedas —bitcoin— se requiere un alto consumo de energía para producir un bien, una mercancía, solo disponible para una élite especuladora y para mayor escarnio el coste de esa energía la financian todos los usuarios. Eso, a mi corto entender, es producir con perdidas que se endosan al conjunto del sistema. La conclusión de está etapa del capitalismo de especulación debería ser que este sistema se ha convertido en un lastre porque el incentivo que le hace funcionar es el beneficio, el lucro de una minoría que se ha quedado sin espacio para la competición, pues esa práctica, en la que los ricos se disputan los recursos del planeta, nos está llevando de cabeza a la catástrofe.

LA IMPRONTA DEL SISTEMA EN LA CONSCIENCIA SOCIAL


Definiría la impronta como la percepción no consciente que deja un impacto, una huella en el imaginario colectivo.

Este capítulo, por tanto, es una ligera noción, un breve apunte sobre el efecto que obra en las personas el funcionamiento del sistema porque las deshumaniza inculcándoles unos sentimientos que potencian la insolidaridad, y esos sentimientos están en abierta contradicción con la esencia primordial del ser humano, que si ha llegado hasta aquí ha sido porque el ser humano es un ser social, cooperativo, solidario y compasivo, pues sin esos atributos, la civilización, la reunión de una grey que necesita agruparse para protegerse y defenderse de una naturaleza inclemente, organizándose para terminar construyendo ciudades, la civilizaciónes, aquellas entonces, esta hoy, no seria posible. No existiria. El ser humano no existiría, sería un primate indistinguible de otros animales. Se impone, por tanto, encontrar una alternativa que permita un tipo de sociedad más solidaria y cooperativa.

Me alegraba y es posible que me alegre ver en la calle gente de otras culturas, otras razas, otras gentes, y me alegraría poder dirigirme a ellas, en su lengua, que nunca consideraría un demérito de la mía, el español, porque, … ¿si nos hieren?, ¿no sangramos? ...

Esta pandemia es una guerra mundial emprendida para salvar una ínfima parte de la riqueza de unos pocos, insolidarios, que tiran la piedra y esconden la mano.

jmrmesas
veintiuno de marzo de dos mil veinte


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sábado, 14 de marzo de 2020

EL DISIMULO DEL COVID 19







EUROPA OBJETIVO ENCUBIERTO


He observado en diferentes medios y diferentes momentos al presidente de EEUU, señor Trump en el que se hacen referencia a la proximidad del presidente Trump estrechando la mano de otros políticos que han sido posteriormente diagnosticados por contagio del covid19. ¿Qué se nos pretende transmitir? ¿Que el personal de protección sanitaria asignado, no funciona? ¿Qué es inmune? ¿Por qué es inmune? ¿Existe una vacuna? Son ideas que acuden a mi cabeza al ver las fotos.

En otro orden de cosas, y entrando en el objeto de este apunte. Empieza a vislumbrarse que el objeto de la pandemia podría ser el señuelo para disimular la crisis económica de tal manera que al socaire del virus se pudiese manipular la crisis económica de forma que creara el menor ruido posible entre la ciudadanía toda vez que la enorme mayoría social del conjunto del planeta no ha salido de la crisis anterior (la abierta por la quiebra del banco Lehman Brothers), que todos los gobiernos interesados han dado por cerrada, superada, habiendo de suponerse, desde la óptica de los balances financieros, que no desde el empobrecimiento experimentado por la ciudadanía mundial.

El objeto de mi apunte no es entrar en los pormenores de la economía, algo que podemos dejar a los expertos que tienen la información puntual necesaria como para hacer el cuadro de conjunto, que luego nos venderán con el matiz que convenga. Mi idea está más en consonancia con lo que dice el señor Murray Smith, profesor en una universidad de Canadá, que en resumen viene a decirnos que el acierto de Marx, cuando combate y critica al capitalismo no estriba en que este sea o no injusto —que lo es— sino que Marx fundamenta su combate en la tasa decreciente de la producción de plusvalía y en el derroche obsceno de trabajo humano y cómo este derroche de trabajo, cómo este desperdicio de tiempo de vida impide a los seres humanos acceder a la cultura, a su formación como persona que les convertirá en seres libres, y por tanto, el modo de producción de mercancías está destinado a desaparecer superado por un medio de producción superior, al que pone fecha de caducidad, y esta genialidad, digo yo, la expresa cuando dice “El intercambio de trabajo vivo por trabajo objetivado, es decir, el poner el trabajo social bajo la forma de antítesis entre el capital y el trabajo, es el último desarrollo de la relación de valor y de la producción fundada en el valor.” que me he permitido subrayar, y este es el motivo por el que parece que Europa está siendo puesta en cuarentena, con una sutil presión que atenúe el impacto de la crisis económica venidera, de tal forma que los recortes futuros, económicos, sociales y políticos sean asumibles por la cuantía de dinero que se ha tenido que invertir en paliar los efectos de la pandemia del virus, de forma que este sea la tapadera de la crisis que se ha venido gestando desde la mitad de la décaa pasada, durante la cual, el complejo militar industrial ha aprendido a enmascarar sus intenciones e intereses.

A diferencia de todos aquellos que consideran a Europa como un continente sin futuro, envejecido y falto de tono como para enfrentar los retos de una sociedad moderna, creo, lo he venido diciendo en el tiempo que este cuaderno de apuntes ha estado en la red, que Europa cuenta con la masa social necesaria y suficiente como para encabezar el cambio radical que supondría la transición a un modo de producción superior al modo de producción de mercancías, porque encierra el núcleo de las contradicciones que el conjunto internacional tiene, encerrado en el espacio que dio origen al capitalismo. Por eso, todos los analistas con los que cuenta el sistema alimentados en esos thinktank saben que una guerra convencional no tiene sentido, no tanto por las posibilidades de derivar en un holocausto sino porque la ciudadanía europea, digamos, cómodamente adormecida por las ventajas de subsistir, podría ponerse las pilas y actualizarse en modo revolución, con la ventaja añadida de tener antecedentes históricos, políticos y organizativos, que ha supuesto todo el siglo xx: como quien dice, ayer mismo.

Todo esto, sin contar con la pléyade de intelectuales entretenidos en contar cuentos desveladores y develadores con los que se ganan la vida, pues en los thinktanks no hay para todos y de algo hay que vivir, cuando lo que de verdad estaría a la altura intelectual de sus capacidades sería explicarnos como emplear ese big-data capaz de modificar el comportamiento de los virus, genéticos, informáticos y lo que es más importante, capaz de construir el hombre nuevo, dicho en el término clásico que define a la mujer y al hombre en un estadio más elevado.

Como dicen aquellos que pretenden estar al loro, esta pandemia es una crisis y una oportunidad. Pues eso. También la oportunidad puede significar el despertar de la ciudadanía europea capaz de aglutinar a ambos lados de los océanos a los pueblos del mundo construyendo un mundo nuevo, que el lo que temen los que ahora viven en el paraíso terrenal disfrutando del mundo, solo ellos.

Las crisis económicas vienen demostrando que las fronteras no son más que construcciones imaginarias para defender la patria del rico.

Los desastres nucleares, Three Mile Island-Chernobil-Fukushima demuestra que no hay fronteras para las consecuencias, y los efectos pueden modificar la vida más allá del origen del desastre, así como los incendios de la amazonia o Australia, nos afecta al conjunto de los seres vivos del planeta, hombre, animales, plantas. Cuando las fuerzas productivas actuales, con capacidad para destruir la vida en el planeta varias veces, sus consecuencias, las consecuencias de estas fuerzas productivas actuales nos están mandando un mensaje que nos advierte de la necesidad de la cooperación entre diferentes, pues no hay espacio para la competencia. Los dirigentes de las grandes potencias pueden aplicarse a una mayor cooperación en defensa del conjunto de los ciudadanos y no en defensa de las élites que detentan la propiedad en cada nación. Si así lo hicieran, la búsqueda consensuada de un modo de producción superador del modo de producción de mercancías podría ser aceptado socialmente. Incluso, tolerando un discreto paraíso terrenal para la élite, a condición de tener un cómodo purgatorio aceptable para el resto de los mortales. La estructura social podría ir cambiando gradualmente de tal manera que fuera reconocida y reconocible, por el conjunto social, claro que eso supondría restituir al planeta los cuantiosos fondos atesorados en los paraísos fiscales en forma de proyectos que revirtieran los efectos devastadores del modo de producción que agoniza, y que tan jugosos beneficios a producido a la élite y sus estructuras de poder.

Si por el contrario eligen la confrontación y la fuerza pueden ser barridos por la fuerza de la historia, como obstáculo destruible. Es preferible el ejemplo de China que envía a Italia un avión con treinta toneladas de ayuda clínica y un equipo puntero de doctores e investigadores de la pandemia, mientras Bruselas se lo sigue pensando.

jmrmesas

catorce de marzo de dos mil veinte

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miércoles, 11 de marzo de 2020

EUROPA PIERDE




VIRUS DE DISEÑO: ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVAS

EUROPA PIERDE


Tenemos la fortuna de estar bien informados y asesorados institucionalmente en cuanto al esfuerzo que se hace por garantizar la salud de la población. Todos los consejos y medidas emitidas por las autoridades sanitarias son pocas, en una situación mundial, en la que se impone la coordinación como defensa de la salud de la ciudadanía. Desde esa perspectiva, es ocioso decir nada más.

Nos haremos eco de la política que nos anima a no caer en el miedo pánico y de la recomendación de extremar la higiene como garantía de contención de la difusión y propagación del contagio. Todo eso es susceptible de ser suscrito sin mayor inconveniente. Sin embago hay cuestiones que no me cuadran como son las explicaciones facilonas que nos dicen que el coronavirus ha sido producido por la manipulación de un animal salvaje en un determinado lugar. Habríase de tratar de juntar cabos que nos permitan tirar de cuerda, cortada convenientemente para evitar dar con la clave o las claves de un contagio tan profuso.

Primero. Nos dicen que este virus no es tan temible porque se conoce su genoma muy bien. Ese conocimiento se concreta en una cadena de componentes nucleares ordenados, conociéndose muy bien el orden y su secuencia en la cadena del genoma por tanto, sabiendo el comportamiento de tales ácidos, en la cadena ordenada, se debe saber el rol que juega cada componente en esa cadena, luego el antídoto, el antivirus debe ser fácil de lograr. Otra cosa es que lograrlo pueda resultar caro, o muy caro, estando, desde esa perspectiva, restringido a casos muy concreto y determinado, según el uso que se quiera hacer de la mercancía patentada.

Veamos, que dijo el ciego. Si este virus está pendiente de ser patentado, y si esto es así, habría que suponer, desde la óptica financiera, que la patente se hace con el objetivo de hacer dinero, mucho dinero. Solamente supondremos que el laboratorio, la empresa que quiere patentar el virus lo hace teniendo en cuento su exclusivo interés, pero si según la lógica la empresa tiene contactos de niveles de tipo político, institucionales, o de cualquier otro tipo sería lógico suponer presiones de calado variable. Es decir, si esto fuese así, habría que suponer que el covid19 es un patógeno de diseño, listo para ser usado en un campo donde se podría obtener beneficios de todo tipo, obviamente supondremos en primer lugar, económicos, pero también, como instrumento de presión, también políticos, estratégicos, etc.

Segundo. En China parece que empieza a remitir la epidemia porque se atajo el contagio mediante una cuarentena inmediata y radical. ¿Temían los responsables políticos algún ataque a su economía en dura competencia? Al poner el foco de la epidemia en las penalidades humanas, las consecuencias que la marcha del mundo tenían hasta entonces, ha pasado a segundo plano, pareciendo que todos estamos en el mismo barco pero mirando en perspectiva, los problemas que habían siguen estando sin solución, y teniendo en cuenta la necesidad USA de seguir liderando la marcha del mundo, en solitario y sin discusión, parece que la parálisis causada por el contagio del covid19, ha proporcionado un respiro a la economía USA, al poseer el dólar el control de los cambios, aunque cada vez más debilitado.

Tercero. No es posible acusar a un culpable sin pruebas, incluso si algún país resultara más beneficiado, pero es hartamente sospechoso que los países con diferencias con USA, sean los más castigados por la epidemia del covid19.

Cuarto. La dinámica competitiva, que históricamente se ha resuelto mediante la prueba de fuerza de las armas, no era menos inhumana que la propagación de una epidemia vírica, que indudablemente ha tenido que sembrarse adrede y que además tiene la ventaja añadida de no tener un enemigo visible e identificable, por lo cual el entramado internacional permanece relativamente armonioso.

Quinto. Pensando con cierta lógica podría cavilarse que el coronovirus tiene antecedentes con una determinada trayectoria que podría haber comenzado con el SARS, 2002, el síndrome respiratorio de Oriente Medio, MERS, 2012, y ahora el covid19. Lo inquietante estriba en el hecho de ser un producto de laboratorio pendiente de ser patentado. Este hecho es lo que hace pensar que los acontecimientos que están ocurriendo no son producto de un accidente fortuito, sino producto de un cálculo frio y bien diseñado, mediante el cual se calculan beneficios.

Las armas de destrucción masivas, en el imaginario colectivo son los submarinos nucleares portadores de misiles o buques del mismo rango o la aviación estratégica, sin embargo, desde hace mucho tiempo, los militares también está estudiando, entre los arsenales estratégicos, las armas de características basadas en las ciencias biológicas, menos ostentosas, más sutiles e inteligentes, pero no menos mortíferas que las armas mecánicas y que en el lenguaje militar son las armas NBQ —nucleares-biológicas-químicas—, cuyos antecedentes más notables se hicieron presentes en la primera guerra mundial con el empleo de la gasificación del campo de batalla. Estas armas de nueva generación, de cuyas características y consecuencias, la gran mayoría de la ciudadanía ignora casi todo, serían el elemento idóneo para un ataque silencioso y sin rastro.

Dada la complejidad del mundo actual —lo estamos viendo con la necesidad del teletrabajo (un chollo para las empresas, si prospera) para que la producción, la economía, su economía siga viva—, los estrategas de las grandes potencias entre las cuales no está EUROPA, y mucho menos los Estados Nacionales que componen la Unión Europea, todos susceptibles de recibir presiones para deshacer el embrión, que como potencia puede suponer la Unión Europea dirigida por un gobierno único responsable ante el parlamento europeo, saben que la prueba de fuerzas a la que está abocado el sistema para determinar quien tiene el liderazgo, debe evitar la confrontación militar convencional, y sobre todo, nuclear, por lo tanto emplearan los medios de presión necesarios para evitar romper el tejido internacional del que extraen su riqueza.
La humanidad tiene ante sí un reto que puede suponer el paraíso o el infierno en la tierra y todo dependerá, a diferencia de lo que dicen los miopes voceros de los medios, que este ataque deliberado con el que los dueños del mundo nos ponen a prueba, si nos creemos que esto es algo pasajero —no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista— o la posibilidad de abrir el debate de si el mundo es propiedad de los multimmillonarios y sus representantes o si nos aplicamos a defender un mundo para todos.

Si esto lo interiorizamos como un inconveniente pasajero les estaremos enviando el mensaje a los establisment, a los poderosos, a los gobiernos que somos los perdedores perfectos, dispuestos a cargar con las cadenas que nos echen.

El corolario que deberíamos de extraer del hecho es que medios de producción capaces de alterar la vida y las condiciones de la misma no pueden seguir siendo propiedad privada han de ser de propiedad publica. No podemos seguir siendo cobayas de un grupo de plutócratas. Deberíamos estar pendientes de cuantos plutócratas enferman.

jmrmesas

once de marzo de dos mil veinte

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martes, 3 de marzo de 2020

¿JUEGOS DE GUERRA?





¿PRELIMINARES BELICOS?

LA ECONOMIA NO ES FRIA Y ASEPTICA MATEMATICA SINO QUE LA ECONOMIA ES UNA FORMA DE CONTABILIDAD UNIDA A UNA DETERMINADA CONCEPCION DE LA VIDA Y ESO DA LUGAR A LAS MANIOBRAS POLITICAS A LAS CONCEPCIONES FILOSOFICAS Y A LAS INVESTIGACIÓNES CIENIFICAS

La economía no es fría y aséptica matemática sino que la economía es una forma de contabilidad unida y muy determinada a una idea de como se concibe el hecho de vivir, de estar en el mundo, de ver al ser humano en la historia, de creer o no en que los seres humanos somos iguales o no, y esto, la historia lo ha venido confirmando a través de los siglos, por eso digo que esa contabilidad que es la economía está estrechamente unida a la concepción de la vida, dando lugar a las maniobras políticas a las concepciones filosóficas y a las investigaciones científicas.

Esta forma de ver la vida, más precisamente, esta concepción del hecho de vivir permea la propia vida de las personas, que conciben la propia existencia según el variado estatus social que les ha tocado vivir desde el momento de nacer, aceptando los roles que el azar reparte y que normalmente se aceptan porque siempre ha sido así y siempre lo será y cuya característica más notable y determinante es la de proporcionar una duradera estabilidad social reforzada por un cuidadoso proceso de selección en la variación de tales roles mediante la educación, la historia, siempre escrita por los poderosos. Este poderoso y complejo mecanismo social es lo que podríamos denominar superestructura, moldeada por los conceptos religiosos, filosóficos, que generan leyes sobre la casi inmutabilidad de tale roles asignados por la vida.

Por eso, al tratar de presentar la economía como la razón indudable que guía la acción política cuidando de justificar las decisiones como dictadas por una poderosa e inquebrantable realidad objetiva, se miente porque la razón de esta realidad determinante es asegurar a los dueños del mundo, al capitalismo financiero mundial que su modo de vida, su forma de concebir el mundo y su funcionamiento es la de asegurar que este no cambie, a pesar de los inventos que impelen al sistema, a la sociedad, a cambiar, de ahí, la política del sistema y sus gobiernos para que tales cambios sean de la mayor levedad.
Como los cambios producido por el desarrollo de las fuerzas productivas son de una cuantía, nunca vista antes, si tenemos en cuenta que en casi algo más de un siglo los cambios producido por la potencia de las fuerzas productivas han conmovidos los sólidos pilares de la superestructura del mundo, si lo vemos a través de la estable durabilidad de los tiempos pasados, las relaciones se tensan porque es necesario acomodar el progreso sin que este afecte a la infraestructura, es decir, sería como querer edificar sobre los cimientos de una casa corriente un rascacielos, y que estos no se quiebren, algo impensable porque, como se suele decir, seria comenzar la casa por el tejado. Como las fuerzas productivas se mueven en un entorno mundial, pese a que Trump quiera acabar con la globalización, o sea, hacer grande a América, ¡otra vez!, las posibilidades reales de parar los intercambios, de todo tipo, son nulas porque el progreso demuestra que la condiciones de máxima utilidad se derivan del hecho de poner en funcionamiento las capacidades combinadas de las diferentes entidades productoras —empresas, territorios, mercados, que confluyen en la red financiera cuyo principal dueño esta relacionado con el complejo militar industrial USA— por lo tanto, evitar la globalización, su globalización, equivale a encerrar, parar, frenar a las personasterritorial y psicólogicamente— mientras los capitales y mercancías circulan sin problemas por el ancho mundo, algo que el propio presidente USA se cuida de dejar claro, amenazando con tomar las represalias convenientes que sean precisas, si algún gobierno europeo utiliza el 5g chino, o pretende cobrar impuestos a las transnacionales USA (alguna valerosa ministra de un gobierno socialcomunista a hecho comentarios audaces a cerca de la soberanía patria, que los medios se han cuidado de velar), porque la soberanía de Europa estará siempre cuestionada, si está reñida con los intereses de los beneficiarios capitalistas USA, recordemos recientes informaciones que nos ilustraban del espionaje masivo a los Estados europeos a manos de los espías de EEUU a través de una empresa suiza (Crypto AG), desde 1952, porque como explica Chomsky en su libro Hegemonía o supervivencia, el complejo militar industrial no se fía ni de sus primos los británicos, porque, añado, consideran a Europa un territorio proclive al igualitarismo, por tanto, un aliado dudoso, que en algún momento podría abrazar el camino del socialismo, anegado en la sangre de dos guerras mundiales en suelo europeo.

A las generaciones contemporáneas, incluidas las más viejas, les cuesta imaginar, o tal vez ni pueden imaginar lo que ha supuesto este grandísimo salto dado por el progreso, y las generaciones más jóvenes, ni se lo puedan plantear porque para ellos el mundo ya era así cuando nacieron. Para los recién llegados al mundo, éste ya disponía de telefonía móvil, internet, etc., pero las generaciones veteranas, todavía podrán recordar, el avance que en su día supuso el teléfono fijo y la radio de transistores. Esto, que puede parecer baladí implica para el poder una realidad determinante que convierte el mundo en un pañuelo. Para el ciudadano corriente, cuya necesidad de desplazamiento no supera el trayecto de ir a trabajar, para los poderosos que deciden lo que ocurre en el mundo y trazan las lineas maestra a las que debemos limitarnos, su terreno es el conjunto del planeta. Los políticos de los estados europeos, que acuden a los foros internacionales, deciden poco en tales foros, aceptan, acatan, porque las lineas maestras decididas de antemano han de respetar un interés común que beneficia a la élite del uno por ciento del mundo, y de ese uno por ciento, el elemento que posee, digamos, el paquete de control, es el capital financiero USA. A él se deben los estados europeos, como los de otros continentes que quieren garantizar la seguridad de la élite nacional y que hacen pasar por el interés de los pueblos de esos estados, que cada vez desconfían más, recelan más y a veces se movilizan sin esperar directrices porque los dirigentes oficiales carecen de ideas capaces de romper los roles que la vida asigna y la superestructura bendice y santifica.

El empequeñecimiento, la minimización del mundo, producida por los avances científicos y técnicos no es un asunto menor, fútil, es una contradicción importante pero casi imperceptible que aporta complejidad a la miniaturización del mundo porque solo la élite de banqueros, políticos, portavoces del sistema y poco más son consciente de las complejas y estrechas dependencias que se establecen entre sociedades y territorios diversos, mientras que para el ciudadano corriente, obligado a moverse en el reducido ámbito de su cotidianidad, hostigado económica y políticamente para reducir el ámbito de su conocimiento del mundo, queda fuera de las decisiones porque su percepción está reducida al ámbito cotidiano. El poderoso, sin embargo, puede mover una fuerza expedicionaria a 10000 kmtros en cuestión de horas, y eso produce en el poderoso una sensación de impunidad, porque además, pese a desacuerdos puntuales los burgueses de los estados nacionales asumen cierta merma de poder pues esta merma local garantiza la inviolabilidad de sus propiedades, es decir, que los poderosos pueden disponer de los recursos del mundo a su capricho porque los pueblos del mundo se creen la ficción de la soberanía nacional.

Hay características dignas de ser reflexionadas por las implicaciones que poseen. El planeta es una unidad de producción natural. Como unidad de producción, sus fronteras naturales estaban determinadas por los accidentes naturales tales como océanos, continentes, montañas y cordilleras que el progreso del ser humano ha roto, de tal modo que aquellas barreras naturales que contenían flora y fauna adaptadas a un hábitat concreto se ha transgredido, por lo tanto, corresponde al ser humano regular el funcionamiento del planeta. Esta característica natural, que ahora se hace evidente, permaneció ensombrecida porque las fuerzas productivas tenían una potencia reducida que el crecimiento, podría decirse, exponencial, experimentado en los últimos cien años ha hecho saltar sin posibilidad de vuelta atrás.

Una mirada retrospectiva al proceso histórico nos puede poner en condiciones de sintonizar con una cierta apreciación de nuestro devenir como especie, evidentemente, esta apreciación es personal y sujeta a toda clase de discusión, pero inevitable de abordar, si como pretende este trabajador jubilado, quiere esforzarse en aportar, al menos una partícula de compresión al hecho de estar en el mundo, que nos obliga, al menos, así lo creo, a preguntarnos por el sentido de vivir, por el sentido de la historia. Y debe tener sentido porque es una pregunta recurrente a lo largo de la historia.

La humanidad ha progresado a impulsos de los modos de producción. Las inquietudes vitales, psicológicas, filosóficas, son comunes a los seres humanos pero las posibilidades de darles curso ha estado reducida a una élite. Las élites han sabido rodearse de un entorno social que hacía de terreno fértil para el crecimiento de su poderío como clan, como clase. El entorno social ha crecido impulsada por la potencia de las fuerzas productivas. Hoy el crecimiento exponencial de las fuerzas productivas ha hecho saltar todas las contradicciones, manteniéndose en un estado de potencial explosión, contenida solo por la falta de horizontes y condiciones vitales que bordean la supervivencia, teniendo en cuenta que la ciencia es una ciencia que está comprada, adaptada a las necesidades del capital financiero con una intención utilitaria de clase, que rompe, o mejor, quiere limitar las posibilidades que la ciencia puede contener para mejorar a la sociedad. Incluso podríamos intuir que una ciencia volcada en mejorar a la humanidad estaría en condiciones de convertir este planeta en un frugal paraíso terrenal, para todos, capaz de abordar las grandes cuestiones que la vida nos plantea, y en principio, regular un mundo, desajustado por la ambición de una clase social tutipotente que choca contra la humanidad.

Esta característica, revelada por los modos de producción que se han sucedido en el proceso histórico de ir incrementando la preparación de la base social, tiene en nuestros días la mejor disposición que podríamos imaginar porque podría hacer posible una transición hacia un modo de producción más justo social y participativo, si el mundo contase con una dirección valiente capaz de insuflar esperanza y sobre todo, claridad, en un futuro mejor, exponiendo proyectos y programas para que las inquietudes filosoficas, científicas, artísticas, etc., se pudiesen llevar a cabo, porque hay medios suficiente para asegurar una vida digna a todos, incluso con exceso, pero sin estridencias para nadie. El proceso histórico nos hace suponer que encontrar el sentido de las grandes cuestiones que han estimulado a los grandes pensadores de todos los tiempos, solo puede ser posible con la aportación del conjunto humano, y no con individualidades.

Por eso, el eslogan de Trump, hacer grande a América, resulta escalofriante porque no es posible olvidar como Estados Unidos se hizo grande. Los emigrantes europeos que se asentaron en el norte del continente americano se apoderaron de un territorio virgen, exterminando a sus pobladores, hecho repetido hasta la saciedad por la industria holliwoodense, sin que este hecho le acarreara a esa élite exterminadora ninguna leyenda negra. Sobre esta realidad se ha construido el progreso capitalista del mundo, y no puede sonar extraño que el complejo militar industrial quiera modelar, en solitario, el futuro del planeta, y eso no será nunca posible.

La consecuencia de esta ambición desmedida es querer apoderarse del control del mundo moldeándolo a su caprichoso interés y mientras la élite tiene al mundo en su bolsillo, los pueblos y las naciones viven la ficción de la soberanía nacional, siempre rota por el poder, allá donde conviene, por eso, si se pretendiera, y hay que pretenderlo porque va en ello el futuro, encontrar una solución al modo de producción de mercancías, habría de tenerse en cuenta la característica determinante que las interrelaciones de todo tipo que acompañan al progreso es poner en contacto territorios y culturas, antes inscritas en un territorio, y eso no puede ser que solo beneficie a una parte, eso debe ser compartido y decidido democráticamente.

Para empezar, la Unión Europea no puede seguir adelante contra la voluntad de los pueblos que la componen. Esta obcecación del poder contra los europeos convierte a las naciones en potenciales eurexit, brexiters manipulados por el fascismo encubierto que defienden las patrias capitalistas, es decir, el imperio del modo capitalista de producción, expoliador, acaparador del la riqueza común.

Desde luego, la Unión Europea necesita plantearse la superación del modelo de empobrecimiento capitalista creando pueblo europeo que, necesariamente pasa por un único gobierno de toda la Unión Europea y esta perspectiva superadora de la unidad política, debe hacerse integrando y creando lazos con Asia y África, nuestros vecinos históricos con los que existe una historia, más bien triste y desangelada.

En este contexto, en el mundo se vienen produciendo hechos que muestran un deterioro del clima de convivencia porque de un lado, la sociedad percibe un grado de desigualdad, solo disimulada por la sordina con que los medios la atenúan, cuando no silencian las protestas, y los dirigentes e intelectuales favorables a una mejor y mayor justicia social permanecen, discretamente dubitativos, pero las secuelas de tales hechos son el crecimiento de la xenofobia, el odio al diferente, el ataque al feminismo por la carga implícita de igualitarismo que porta su movimiento, y así se han producido hechos relevantes como son la persecución del activista de la información —J Assange—, el desmembramiento del moderado periodista árabe Khashoggi, y el más relevante, la decisión asumida públicamente por Trump, de asesinar al general iraní, Soleimani, sin que de tales hechos se extraigan conclusiones claras sobre la intangibilidad de las libertades políticas, sobre el escándalo que supone el hecho de ser asesinado haciendo un trámite en una sede diplomática.

Por eso, en este mundo globalizado, las próximas elecciones presidenciales en EEUU, desató la imaginación del candidato presidente Trump decidido a que su reelección pasaba por subir la apuesta hasta el máximo posible, y puesto que ha sido exonerado del pecadillo de compadrear con su colega ucraniano para hundir a un rival, no mencionaré tal hecho, pero el asesinato del general iraní si lo ha justificado, y puesto que un príncipe valiente señala a un periodista, y cierta, cómo todo un presidente del país más poderoso del mundo no iba a señalar al general más importante del Estado con el que está echando un pulso.

Esta es la contradicción apenas percibida por el conjunto de los pueblos, pero muy bien entendida por los poderosos, de la que se deriva esa sensación de intocables, de blindaje del poder.

Su decisión obsesiva de salvar la economía USA, como sea, ha tenido un inesperado y confortable suceso pues hete allá que el señor Trump ha recibido un regalo de los dioses, y la China competidora se ralentiza casi hasta la parálisis. Los estados mayores de las potencias militares estarán analizando un hecho, diríase fortuito, que ha tenido la consecuencia de paralizar una economía potente.

Esto quiere decir que la idea que la gente corriente tiene de la guerra, debe ser revisada a la luz de los medios que la ciencia ha puesto en manos de los estrategas. La imagen con la que se perciben las tensiones que se producen por el conflicto entre fuerzas productivas y mercados, libradas como nos ha mostrado la historia hasta aquí, mediante la prueba de la guerra, ahora pueden valerse de recursos más sutiles, que prolongarían la tensión a límites extremos antes de saltar el punto de no retorno, es decir, pasar a la confrontación militar abierta.

Una primera impresión podría parecernos comportamientos muy perversos y malvados, pero como demostró el doctor Zimbardo (al que he hecho referencia en varias ocasiones) el hábito hace al monje y el prisionero termina aceptando su infortunio porque en el escenario de la historia ni el dinero ni los papeles no se reparten graciosamente sino a puro y contundente golpe, para que la pirámide social, esa base de infortunio que la compone, ni parpadee a fin de quienes se encuentran en la cima toquen el cielo con sus manos.

Sí, podría decirse de ambiente pre belicista, que la tercera guerra mundial es algo contemplado por el complejo militar industrial, como una oportunidad para la salvación del modo de producción ha comenzado, porque como dicen los analistas entendidos “El neoliberalismo consiste precisamente en la ruptura de los consensos sociales de posguerra. No está dispuesto a negociar al respecto y eso no tiene una solución electoral. Rafael Poch 23/02/2020” y mi temor radica en la indefensión del pueblo trabajador, huérfano de dirección comprometida, porque como dice Julio Anguita los dirigentes no van a la base a explicarles los hechos políticos y las ruedas de prensa no son la fuerza en la que pueda apoyarse un gobierno que quiere tener su fuerza en una base social muy golpeada por la crisis.

Sí, reitero, los estrategas de las grandes potencias, en sus salas de operaciones en sus respectivos headquarters pueden mover su legión extranjera de obnubilados yihadistas y ahora, ademas estirar el miedo y la tensión, tirando la piedra y escondiendo la mano todo lo posible, en un juego de poker siniestro, en el que los pueblos del mundo ponen los muertos, sin entender nada porque los dirigentes nadan y guardan la ropa, porque los intelectuales dubitativos esperan que sean ángeles los que dicten la sagrada superestructura, cuando esta no es otra cosa que caspa histórica.

Estar alerta de estos juegos de estrategas no vale de nada sin una organización de clase capaz de sumar la fuerza de la clase obrera, del pueblo trabajador (y es preciso recordar que clase obrera son también los profesionales e intelectuales que asumen el interés histórico de la lucha de clases y aceptan la disciplina de la organización) eso sí sería efectivo porque entonces, también, en ese juego de estrategas, contaría la clase obrera como una fuerza independiente. Todo lo demás es echarse confiadamente en brazos del enemigo, en brazos de los banqueros, en brazos del capital financiero que fomenta los desahucios, encarece la educación, quiere acabar con la sanidad publica, envenena las aguas, contamina la tierra, y mantienen una férrea política de represión porque temen que la pirámide social que les mantienen en la cumbre se mueva y caigan.

jmrmesas

tres de marzo de dos mil veinte

Este apunte no gusta al capitalismo. No hagas piña con él y pásalo










domingo, 2 de febrero de 2020

TEÓRICOS






TEÓRICOS

LA IMPORTANCIA DE LA TEORÍA COMO LINTERNA MÁGICA

Quiero comenzar con este enlace, que recoge la entrevista a un prestigioso teórico, filosofo y profesor, que recomiendo leer con interés. De ella, descontado el recorrido vital del personaje me interesan dos cuestiones, una que desvela aquellas teorías que tiran por elevación para no tocar la realidad, y dos, el todo hegeliano que atribuye al marxismo cuando dice deducir de las relaciones de producción y de las fuerzas productivas toda la superestructura. La he leído con atención porque intento aprender de todos aquellos que conocen la obra de Marx extensivamente. Como atento lector de Marx creo estar en condiciones de discrepar acerca de los temas que hacen referencia a las relaciones de producción, a las fuerzas productivas, al nacionalismo o la revolución.

Este investigador de la obra de Marx admite que nunca ha sido un marxista convencido, algo que no debería de preocuparle en absoluto, porque el mismo Marx no era marxista, según el propio Marx afirma, aunque era un fino y hábil conocedor de la historia y a mi escaso juicio entiendo que esa, diré, la duda intelectual del teórico al que me refiero, no le desautoriza porque dudar es razonable si se persevera en la intención de hacer luz. Sin embargo, esperar que la verdad se nos muestre, simplemente porque los acontecimientos tienen una determinada dirección, un determinado impulso no está en la onda del marxismo que sabe la necesidad de ayudar, luchar por que los acontecimientos discurrieran en el sentido que el curso del proceso histórico, el teórico militante, si se quiere, el marxismo, vislumbra como la dirección que se abre camino. El teórico desligado de la realidad (que no parece ser el caso del personaje) nunca estará en condiciones de entender el marxismo, por muchas lecturas que tenga primero, porque, como se hace referencia en la entrevista, el marxismo no es una teoría acabada; segundo porque Marx no es Dios y tercero y muy importante, porque la profundización del marxismo no es posible sin el partido, sin la internacional. El partido, para todos los efectos, en términos marxista es la internacional y los partidos nacionales son secciones de ese partido, de esa internacional. Es el thinktank de la clase obrera capaz de producir esa tormenta de ideas creadoras que atribuye la élite anglosajona a los laboratorios de ideas que son los thinktank. Solo la reflexión metódica de la clase obrera organizada y su práctica política abriría el camino creador del hombre nuevo. La humanidad redimida. La humanidad liberada.

Eso queda aun algo lejos y con pocos visos de coordinar ideas, movimientos, respuestas. En la entrevista se vierten algunas ideas sobre la revolución que me parecen útiles como para reflexionar sobre ellas porque atravesamos tiempos revolucionarios, deslavazados, inconexos, pero muy educativos y llenos de enseñanzas. Haré uso de otro enlace que me ha resultado, bello, bonito, hermoso sobre, lo dice el medio enlazado, la revolución en Beirut, porque la revolución hace sus reflexiones y extrae sus conclusiones en sus panfletos, los grafitis —antes se decía pintadas—, en los boletines y octavillas de las organizaciones participantes, que es la manera de la masa que quiere dejar de ser mercancía, para convertirse en seres humanos.

Es posible, como se dice en la entrevista, que la revolución sea una catástrofe telúrica, yo diría, solo si fracasa. Pero mucho más positiva, mucho menos catastrófica que dos guerras mundiales, o la constelación de guerras locales que no merecen el calificativo, tanto en el continente europeo como en el ámbito internacional, o la sexta guerra mundial de Trump. Debe de ser que el complejo militar industrial, acomodado en un continente sin vecinos beligerantes considera, justamente, que las guerras que fomenta fuera de sus fronteras son mundiales. Sea como quiera que sea, o más exactamente, las guerras y las revoluciones son la forma trágica de como el ser humano se conoce a sí mismo, desde el comienzo de los tiempos.

Es como una crisis de identidad permanente en la que los seres humanos, combatiéndose mutuamente, haciéndose daño mutuamente se reconociera semejante, vulnerable, débil y abatible pero se negaran a aceptar la vulnerabilidad prefiriendo quedar tuerto si enceguece al otro, sin querer aceptar que se pierde siempre. El ser humano se lanza a la aventura, a lo desconocido porque en ese lance se conoce a sí mismo, más que lo que conoce de afuera, por eso las guerras y revoluciones tienen en común la desorganización el descontrol y los ejércitos tratan de llevar el caos y la destrucción al enemigo, mientas pone todos los medios para evitar, en medio de la batalla, que el caos y el desorden echen raíces en las filas propias.

La revolución es más positiva que la guerra porque la revolución crea superestructura nueva, mientras va carcomiendo, destruyendo superestructura vieja. La guerra, por el contrario, refuerza lo caduco, afianza la vieja superestrucutura porque el poder de la élite necesita ser indiscutido, irrebatible, aceptado y asumido por la masa-mercancía.

Los ejemplos se abren ante nuestros ojos. Chile quiere otra constitución —un principio de superestructura nueva porque la heredada de Pinochet, no les vale—. El enlace de Líbano donde el pueblo reclama acabar con el Estado confesional es otro ejemplo de crear superestructura nueva. La movilización de los chalecos amarillos en Francia es otra muestra de desacuerdo con la vieja supresestructura. Todo ello planteado de un modo anárquico, sin ilación, a pesar de las redes sociales y las comunicaciones internacionales, lo cual vendría a plantear algunas cuestiones. La primera sería que cuando en el contexto mundial los desacuerdo se plantean en lugares tan diversos, al mismo tiempo, y sin acuerdo previo el sistema estaría dando señales de un pésimo funcionamiento. Podría estar indicando un agotamiento. Segundo, la carencia de superestructura liberadora, que se podría definir como la falta de teoría revolucionaria capaz de proponer los objetivos y las metas luminosas. Insistiré: crear y profundizar en una alternativa significa la reflexión militante, la reflexión metódica de la clase obrera organizada y su práctica política encaminada hacia objetivos concretos, medibles y cuantificables, y eso requiere la construcción de ese partido internacional, ese thinktank de la clase obrera organizada.

SUPERESTRUCTURA

En la entrevista, inquieta al entrevistado la implícita proposición, mejor, la deducibilidad de formar la superestructura partiendo de las relaciones de producción y las fuerzas productivas y me pregunto ¿Acaso la superestructura no es, en ultimo término, la cristalización de unas relaciones de producción pasadas? ¿No es el derecho, la filosofía, la religión, relaciones de producción embellecidas, adornadas, sacralizadas, que garantizan el dominio de una élite? ¿Donde queda esa ética si se cita a un ciudadano a un consulado y ahí termina su historia, ante el silencio cómplice de esa élite mundial que se apoya en una ética vacía de contenido?

Las relaciones de producción tienen unas características muy distintivas y determinantes. Cuando suponen un freno a la potencia de las fuerzas productivas el marco de su desarrollo se vuelve inestable, incómodo, cambiante, y la superestructura jurídica, política, ética, filosófica, estética, religiosa, se manifiestan inútiles porque entorpecen, no ayudan, y demuestran que los ricos poseedores lo son solo por medio de la fuerza bruta, por medio de un poder que no es divino sino muy humano, que reprime, mata aniquila, física, moral y espiritualmente al hombre masa-mercancía.

En mi corto juicio la superestructura es una etapa anterior cristalizada que justifica el comportamiento de la élite tomada por el todo, de hecho no es más que las relaciones de producción anteriores elevadas al rango de sagradas.

Me maravilla la falta de perspicacia de la izquierda intelectualmente pensante como no califican de catástrofe telúrica los millones de muerto de la primera guerra mundial, no por los millones de muertos sino porque los muertos eran ciudadanos, obreros, socialdemócratas alemanes, franceses, rusos, holandeses, italianos, británicos que se aniquilaron mutuamente en defensa de sus burgueses alemanes, franceses, rusos, holandeses, italianos, británicos porque los bernsteins que habitan en las organizaciones obreras contagian a los militantes de fe en la burguesía, en su Estado, en su emprendedurismo, útil solo para el enriquecimiento propio.

La sangría de semejante masa humana, ideologizada en un sentido positivo, supuso la aniquilación de la consciencia de la clase obrera militante, desde entonces, hasta hoy, reforzando la superestructura burguesa, abiertamente aniquilable, aunque para eso es necesario producir teoría liberadora, y la primera y la segunda guerra mundial fueron el puntillazo asestado al movimiento obrero mundial, al, proletarios de todos los países, uníos a manos de dirigentes timoratos, dudosos y cobardes.

Viendo en perspectiva el proceso, el estudioso, el analista que quiera comprender el desarrollo de los acontecimientos tiene que convenir que, si es cierta la afirmación de Marx cuando dice que, “El intercambio de trabajo vivo por trabajo objetivado, es decir, el poner el trabajo social bajo la forma de antítesis entre el capital y el trabajo, es el último desarrollo de la relación de valor y de la producción fundada en el valor.” tiene que significar que entonces, el modo de producción está experimentando los estertores agónicos de su final, porque cuanto más gana la automatización en la producción, cuanto mayor dependencia de los servidores informáticos experimenten las finanzas, quiere decir que la élite de multimillonarios roban la riqueza de los pueblos apoyados en la superestructura —que nunca fue divina, que nunca bendijo ningún dios, que nunca hubo tablas de la ley, que las escrituras no son otra cosa que invenciones— porque las máquinas no crean plusvalía, porque toda la justificación en la que los ricos apoyan su preponderancia consiste en una soberbia y colosal mentira que destinada a empequeñecer, minimizar y enanizar a la sociedad, autentica creadora de riqueza, creadora de valor porque los poderosos del mundo no aflojaran su poder y emprenderan otro holocausto porque ellos si están en el paraíso, aquí están los arroyos de miel y todas las huríes, por eso es necesario una dirección obrera, una dirección internacional, esa internacional capaz de acelerar el proceso y recomponer la maltrecha consciencia de la clase obrera, porque puestos a elegir catástrofes telúricas prefiero la catástrofe del cambio social, porque la estructura económica actual, que produce armas terroríficas, no solo por la mortandad capaces de producir sino porque afectan al sentido intimo de la composición de la materia, de la vida misma, también ha creado los instrumentos y los medios para que la sociedad en su conjunto se dote de los conocimientos y los medios para construir un mundo mejor y más justo, porque la sociedad no tomará consciencia más que si la clase obrera organizada, es decir, el partido, la internacional explica las contradicciones de la vida material “por el conflicto que existe entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción” de lo contrario, la verdadera catástrofe será una nueva guerra mundial.

El éxito del cataclismo que supusieron dos guerras mundiales en el corazón de Europa fue la claudicación de los burgueses europeos echándose en brazos de los europeos estadounidenses. Me esforzare en intentar demostrar, a mi, siempre discutible juicio, por que la Unión Europea tendría que rehacerse por completo. El éxito de un Estado nuevo parte, y así me parece que lo confirma la historia, de un núcleo de nueva superestructura capaz de dar sentido a una clase, que siempre será una vanguardia. De la enraización que la vanguardia tenga con la clase que representa dependerá el éxito o fracaso de ese nuevo proyecto que lucha por abrirse camino. Estados Unidos se formó porque el espíritu de la naciente burguesía —el germen de una nueva superestructura— que viajó al nuevo continente, en los miles de emigrantes europeos, de muy diversa condición y estatus, latían “las relaciones de producción nuevas y superiores” encontrando el terreno propicio a costa del exterminio de lo viejo y, hay que entender, según el espíritu de la época, que lo viejo eran los pueblos indígenas; eran elementos prescindibles, utilizables, suprimibles, que es el espíritu que sigue animando hoy al complejo militar industrial, de los pueblos del planeta. ¿Por qué eso no se produjo en el terreno del dominio español? La respuesta se encuentra en que los emigrantes europeos, incluidos los pilgrim fathers habían roto mental y espiritualmente con sus orígenes europeos, mientras que eso no se produjo en el terreno del dominio español hasta más de cien años después.

A la Unión Europea le pasa lo que a los emigrantes españoles en América, querían reproducir un mundo acabado, terminado, en declive, en un terreno nuevo, y fracasó. Reprodujo Las Españas. La Unión Europea ha querido reproducir una suerte de Estados Unidos, un mercado común, que no es posible, porque es ahora, en su declive, cuando Estados Unidos reivindica un nuevo siglo americano, ahora que cree que el mundo le pertenece, y la Unión Europea no es ni siquiera un vaso comunicante, es un estorbo para USA, y un lastre para la burguesía europea que ha de arrastrar la dependencia material y espiritual de USA, incluso el fascismo, respuesta genuina europea de la pequeña burguesía nacionalista, ahora no es si no un remedo de los temores USA: los muros que quiere levantar, el temor al yihadismo (pena e indignación me produce el mundo árabe, un pueblo noble y acogedor, caricaturizado por Hollywood y utilizado por la CIA como su clandestina legión extranjera), y claro está, carece de ese germen de superestructura nueva que pueda dar comienzo a un nuevos ciclo histórico.

Dije rehacer, no destruir a la Unión Europea, pues se trata de mejorar lo que es susceptible de un mejor aprovechamiento. Si el modo de producción mercantil es la “ultima relación de valor y de la relación fundada en el valor” el contenido de la Unión Europea no puede ser un mercado común, tiene que trascender el mercado, y no se puede trascender el mercado si existe un modo de producción basado en el mercado. “Una sociedad no desaparece nunca antes de que sean desarrolladas todas las fuerzas productoras que pueda contener, y las relaciones de producción nuevas y superiores no se sustituyen jamás en ella antes de que las condiciones materiales de existencia de esas relaciones hayan sido incubadas en el seno mismo de la vieja sociedad. Por eso la humanidad no se propone nunca más que los problemas que puede resolver, pues mirando de más cerca, se verá siempre que el problema mismo no se presenta más que cuando las condiciones materiales para resolverlo existen o se encuentran en estado de existir.”

Las fuerzas productivas se han convertido en su propia antítesis, y las condiciones materiales para una nueva sociedad, ya están aquí.

Conjeturo: la dinámica de entre USA y CHINA no es sostenible en un duelo de subidas de aranceles. Lógicamente esa dinámica tiene un limitado recorrido porque afecta a todo el conjunto de la economía mundial y necesita un desenlace. Me imagino que en una situación normal en un país normal un brote vírico, no impulsaría a las autoridades concernidas a tomar medidas anormales sino a un despliegue normal, sin tener que acometer infraestructura aceleradamente. ¿Por qué los chinos son tan proclives a enfermar masivamente? ¿Por que han construido dos hospitales de 1000 camas cada uno en unos días? ¿No indicará la premura señales de anormalidad del virus?

El modo de producción de mercancías no desaparecerá en una lenta y ordenada transición, porque nada en la historia de la humanidad se ha producido de esa manera. El ser humano se ha ido conociendo a sí mismo en los choques, y no es deseable que ese proceso tan hostil sea el método, por eso, prevenir una nueva catástrofe telúrica debería de impulsar a la izquierda a retomar la construcción de Europa mirando lo más noble de la historia de Europa.

Europa es el nucleo donde anidó la civilización actual, esa civilización que nació en el creciente fertil, en el cruce entre Africa, Asia y Europa, que en un principio lideraron Egipto, Grecia y Roma. Que Roma llevó a lo más alto integrando a los pueblos conquistados convertidos en ciudadanos romanos —allá donde hay vestigios de su paso, Oriente Medio, Alemania, España, Francia, etc., se consideran símbolos de civilizacion y cultura, cuidándose con respeto—, que más tarde, otros pueblos, otros gobernante quisieron reproducir en el Sacro Imperio Romano Germánico y que todos fallaron porque quisieron hacerlo por la fuerza. La izquierda no puede reproducir este esquema. La izquierda tiene que construir la unidad de Europa a partir de la fuerza integradora de los pueblos y culturas que la componen y Europa son todos los pueblos y naciones incluida Rusia, y por supuesto, Inglaterra.

¿Existe un germen de superestructura en este empeño, que permita acometer una tarea tan ciclópea?

Desde mediados del siglo xix la izquierda a pretendido construir un mundo fraterno, lo pagaron muy caro los comuneros de París 1870, lo pagaron muy caro los rusos 1917, lo volvieron a pagar caro los españoles 1939 y fueron demoledores dos guerras mundiales que terminaron casi de borrar el intento de recomponer una ideología liberadora llamada socialismo, pero ahora existen las condiciones materiales para abordar esa tarea y la necesidad de evitar esa catástrofe telúrica que se cierne sobre la humanidad en forma de guerra NBQ, pero sobre todo, sobre Europa. En toda esta lucha lo único transversal es el empeño del sistema por reducir a la mitad de la humanidad al silencio, queriendo acabar con la independencia de las mujeres, por eso la izquierda debe considerar, la izquierda mundial, debe considerar la posibilidad de poner en pie una nueva internacional, el thinktank de la clase obrera organizada cuya tarea sería la unidad de Europa como elemento lanzador de un modo de producción liberado del estigma de la rentabilidad, de la explotación de los seres humanos como masa-mercancía.

Europa debe construir su unidad con esa meta, con ese objetivo, apoyandose en los pueblos y culturas que la integran, y para ello, la izquierda mundial debe construir su herramienta, su thinktank, su partido, la internacional.

jmrmesas

dos de febrero de dos mil veinte