miércoles, 11 de marzo de 2020

EUROPA PIERDE




VIRUS DE DISEÑO: ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVAS

EUROPA PIERDE


Tenemos la fortuna de estar bien informados y asesorados institucionalmente en cuanto al esfuerzo que se hace por garantizar la salud de la población. Todos los consejos y medidas emitidas por las autoridades sanitarias son pocas, en una situación mundial, en la que se impone la coordinación como defensa de la salud de la ciudadanía. Desde esa perspectiva, es ocioso decir nada más.

Nos haremos eco de la política que nos anima a no caer en el miedo pánico y de la recomendación de extremar la higiene como garantía de contención de la difusión y propagación del contagio. Todo eso es susceptible de ser suscrito sin mayor inconveniente. Sin embago hay cuestiones que no me cuadran como son las explicaciones facilonas que nos dicen que el coronavirus ha sido producido por la manipulación de un animal salvaje en un determinado lugar. Habríase de tratar de juntar cabos que nos permitan tirar de cuerda, cortada convenientemente para evitar dar con la clave o las claves de un contagio tan profuso.

Primero. Nos dicen que este virus no es tan temible porque se conoce su genoma muy bien. Ese conocimiento se concreta en una cadena de componentes nucleares ordenados, conociéndose muy bien el orden y su secuencia en la cadena del genoma por tanto, sabiendo el comportamiento de tales ácidos, en la cadena ordenada, se debe saber el rol que juega cada componente en esa cadena, luego el antídoto, el antivirus debe ser fácil de lograr. Otra cosa es que lograrlo pueda resultar caro, o muy caro, estando, desde esa perspectiva, restringido a casos muy concreto y determinado, según el uso que se quiera hacer de la mercancía patentada.

Veamos, que dijo el ciego. Si este virus está pendiente de ser patentado, y si esto es así, habría que suponer, desde la óptica financiera, que la patente se hace con el objetivo de hacer dinero, mucho dinero. Solamente supondremos que el laboratorio, la empresa que quiere patentar el virus lo hace teniendo en cuento su exclusivo interés, pero si según la lógica la empresa tiene contactos de niveles de tipo político, institucionales, o de cualquier otro tipo sería lógico suponer presiones de calado variable. Es decir, si esto fuese así, habría que suponer que el covid19 es un patógeno de diseño, listo para ser usado en un campo donde se podría obtener beneficios de todo tipo, obviamente supondremos en primer lugar, económicos, pero también, como instrumento de presión, también políticos, estratégicos, etc.

Segundo. En China parece que empieza a remitir la epidemia porque se atajo el contagio mediante una cuarentena inmediata y radical. ¿Temían los responsables políticos algún ataque a su economía en dura competencia? Al poner el foco de la epidemia en las penalidades humanas, las consecuencias que la marcha del mundo tenían hasta entonces, ha pasado a segundo plano, pareciendo que todos estamos en el mismo barco pero mirando en perspectiva, los problemas que habían siguen estando sin solución, y teniendo en cuenta la necesidad USA de seguir liderando la marcha del mundo, en solitario y sin discusión, parece que la parálisis causada por el contagio del covid19, ha proporcionado un respiro a la economía USA, al poseer el dólar el control de los cambios, aunque cada vez más debilitado.

Tercero. No es posible acusar a un culpable sin pruebas, incluso si algún país resultara más beneficiado, pero es hartamente sospechoso que los países con diferencias con USA, sean los más castigados por la epidemia del covid19.

Cuarto. La dinámica competitiva, que históricamente se ha resuelto mediante la prueba de fuerza de las armas, no era menos inhumana que la propagación de una epidemia vírica, que indudablemente ha tenido que sembrarse adrede y que además tiene la ventaja añadida de no tener un enemigo visible e identificable, por lo cual el entramado internacional permanece relativamente armonioso.

Quinto. Pensando con cierta lógica podría cavilarse que el coronovirus tiene antecedentes con una determinada trayectoria que podría haber comenzado con el SARS, 2002, el síndrome respiratorio de Oriente Medio, MERS, 2012, y ahora el covid19. Lo inquietante estriba en el hecho de ser un producto de laboratorio pendiente de ser patentado. Este hecho es lo que hace pensar que los acontecimientos que están ocurriendo no son producto de un accidente fortuito, sino producto de un cálculo frio y bien diseñado, mediante el cual se calculan beneficios.

Las armas de destrucción masivas, en el imaginario colectivo son los submarinos nucleares portadores de misiles o buques del mismo rango o la aviación estratégica, sin embargo, desde hace mucho tiempo, los militares también está estudiando, entre los arsenales estratégicos, las armas de características basadas en las ciencias biológicas, menos ostentosas, más sutiles e inteligentes, pero no menos mortíferas que las armas mecánicas y que en el lenguaje militar son las armas NBQ —nucleares-biológicas-químicas—, cuyos antecedentes más notables se hicieron presentes en la primera guerra mundial con el empleo de la gasificación del campo de batalla. Estas armas de nueva generación, de cuyas características y consecuencias, la gran mayoría de la ciudadanía ignora casi todo, serían el elemento idóneo para un ataque silencioso y sin rastro.

Dada la complejidad del mundo actual —lo estamos viendo con la necesidad del teletrabajo (un chollo para las empresas, si prospera) para que la producción, la economía, su economía siga viva—, los estrategas de las grandes potencias entre las cuales no está EUROPA, y mucho menos los Estados Nacionales que componen la Unión Europea, todos susceptibles de recibir presiones para deshacer el embrión, que como potencia puede suponer la Unión Europea dirigida por un gobierno único responsable ante el parlamento europeo, saben que la prueba de fuerzas a la que está abocado el sistema para determinar quien tiene el liderazgo, debe evitar la confrontación militar convencional, y sobre todo, nuclear, por lo tanto emplearan los medios de presión necesarios para evitar romper el tejido internacional del que extraen su riqueza.
La humanidad tiene ante sí un reto que puede suponer el paraíso o el infierno en la tierra y todo dependerá, a diferencia de lo que dicen los miopes voceros de los medios, que este ataque deliberado con el que los dueños del mundo nos ponen a prueba, si nos creemos que esto es algo pasajero —no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista— o la posibilidad de abrir el debate de si el mundo es propiedad de los multimmillonarios y sus representantes o si nos aplicamos a defender un mundo para todos.

Si esto lo interiorizamos como un inconveniente pasajero les estaremos enviando el mensaje a los establisment, a los poderosos, a los gobiernos que somos los perdedores perfectos, dispuestos a cargar con las cadenas que nos echen.

El corolario que deberíamos de extraer del hecho es que medios de producción capaces de alterar la vida y las condiciones de la misma no pueden seguir siendo propiedad privada han de ser de propiedad publica. No podemos seguir siendo cobayas de un grupo de plutócratas. Deberíamos estar pendientes de cuantos plutócratas enferman.

jmrmesas

once de marzo de dos mil veinte

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martes, 3 de marzo de 2020

¿JUEGOS DE GUERRA?





¿PRELIMINARES BELICOS?

LA ECONOMIA NO ES FRIA Y ASEPTICA MATEMATICA SINO QUE LA ECONOMIA ES UNA FORMA DE CONTABILIDAD UNIDA A UNA DETERMINADA CONCEPCION DE LA VIDA Y ESO DA LUGAR A LAS MANIOBRAS POLITICAS A LAS CONCEPCIONES FILOSOFICAS Y A LAS INVESTIGACIÓNES CIENIFICAS

La economía no es fría y aséptica matemática sino que la economía es una forma de contabilidad unida y muy determinada a una idea de como se concibe el hecho de vivir, de estar en el mundo, de ver al ser humano en la historia, de creer o no en que los seres humanos somos iguales o no, y esto, la historia lo ha venido confirmando a través de los siglos, por eso digo que esa contabilidad que es la economía está estrechamente unida a la concepción de la vida, dando lugar a las maniobras políticas a las concepciones filosóficas y a las investigaciones científicas.

Esta forma de ver la vida, más precisamente, esta concepción del hecho de vivir permea la propia vida de las personas, que conciben la propia existencia según el variado estatus social que les ha tocado vivir desde el momento de nacer, aceptando los roles que el azar reparte y que normalmente se aceptan porque siempre ha sido así y siempre lo será y cuya característica más notable y determinante es la de proporcionar una duradera estabilidad social reforzada por un cuidadoso proceso de selección en la variación de tales roles mediante la educación, la historia, siempre escrita por los poderosos. Este poderoso y complejo mecanismo social es lo que podríamos denominar superestructura, moldeada por los conceptos religiosos, filosóficos, que generan leyes sobre la casi inmutabilidad de tale roles asignados por la vida.

Por eso, al tratar de presentar la economía como la razón indudable que guía la acción política cuidando de justificar las decisiones como dictadas por una poderosa e inquebrantable realidad objetiva, se miente porque la razón de esta realidad determinante es asegurar a los dueños del mundo, al capitalismo financiero mundial que su modo de vida, su forma de concebir el mundo y su funcionamiento es la de asegurar que este no cambie, a pesar de los inventos que impelen al sistema, a la sociedad, a cambiar, de ahí, la política del sistema y sus gobiernos para que tales cambios sean de la mayor levedad.
Como los cambios producido por el desarrollo de las fuerzas productivas son de una cuantía, nunca vista antes, si tenemos en cuenta que en casi algo más de un siglo los cambios producido por la potencia de las fuerzas productivas han conmovidos los sólidos pilares de la superestructura del mundo, si lo vemos a través de la estable durabilidad de los tiempos pasados, las relaciones se tensan porque es necesario acomodar el progreso sin que este afecte a la infraestructura, es decir, sería como querer edificar sobre los cimientos de una casa corriente un rascacielos, y que estos no se quiebren, algo impensable porque, como se suele decir, seria comenzar la casa por el tejado. Como las fuerzas productivas se mueven en un entorno mundial, pese a que Trump quiera acabar con la globalización, o sea, hacer grande a América, ¡otra vez!, las posibilidades reales de parar los intercambios, de todo tipo, son nulas porque el progreso demuestra que la condiciones de máxima utilidad se derivan del hecho de poner en funcionamiento las capacidades combinadas de las diferentes entidades productoras —empresas, territorios, mercados, que confluyen en la red financiera cuyo principal dueño esta relacionado con el complejo militar industrial USA— por lo tanto, evitar la globalización, su globalización, equivale a encerrar, parar, frenar a las personasterritorial y psicólogicamente— mientras los capitales y mercancías circulan sin problemas por el ancho mundo, algo que el propio presidente USA se cuida de dejar claro, amenazando con tomar las represalias convenientes que sean precisas, si algún gobierno europeo utiliza el 5g chino, o pretende cobrar impuestos a las transnacionales USA (alguna valerosa ministra de un gobierno socialcomunista a hecho comentarios audaces a cerca de la soberanía patria, que los medios se han cuidado de velar), porque la soberanía de Europa estará siempre cuestionada, si está reñida con los intereses de los beneficiarios capitalistas USA, recordemos recientes informaciones que nos ilustraban del espionaje masivo a los Estados europeos a manos de los espías de EEUU a través de una empresa suiza (Crypto AG), desde 1952, porque como explica Chomsky en su libro Hegemonía o supervivencia, el complejo militar industrial no se fía ni de sus primos los británicos, porque, añado, consideran a Europa un territorio proclive al igualitarismo, por tanto, un aliado dudoso, que en algún momento podría abrazar el camino del socialismo, anegado en la sangre de dos guerras mundiales en suelo europeo.

A las generaciones contemporáneas, incluidas las más viejas, les cuesta imaginar, o tal vez ni pueden imaginar lo que ha supuesto este grandísimo salto dado por el progreso, y las generaciones más jóvenes, ni se lo puedan plantear porque para ellos el mundo ya era así cuando nacieron. Para los recién llegados al mundo, éste ya disponía de telefonía móvil, internet, etc., pero las generaciones veteranas, todavía podrán recordar, el avance que en su día supuso el teléfono fijo y la radio de transistores. Esto, que puede parecer baladí implica para el poder una realidad determinante que convierte el mundo en un pañuelo. Para el ciudadano corriente, cuya necesidad de desplazamiento no supera el trayecto de ir a trabajar, para los poderosos que deciden lo que ocurre en el mundo y trazan las lineas maestra a las que debemos limitarnos, su terreno es el conjunto del planeta. Los políticos de los estados europeos, que acuden a los foros internacionales, deciden poco en tales foros, aceptan, acatan, porque las lineas maestras decididas de antemano han de respetar un interés común que beneficia a la élite del uno por ciento del mundo, y de ese uno por ciento, el elemento que posee, digamos, el paquete de control, es el capital financiero USA. A él se deben los estados europeos, como los de otros continentes que quieren garantizar la seguridad de la élite nacional y que hacen pasar por el interés de los pueblos de esos estados, que cada vez desconfían más, recelan más y a veces se movilizan sin esperar directrices porque los dirigentes oficiales carecen de ideas capaces de romper los roles que la vida asigna y la superestructura bendice y santifica.

El empequeñecimiento, la minimización del mundo, producida por los avances científicos y técnicos no es un asunto menor, fútil, es una contradicción importante pero casi imperceptible que aporta complejidad a la miniaturización del mundo porque solo la élite de banqueros, políticos, portavoces del sistema y poco más son consciente de las complejas y estrechas dependencias que se establecen entre sociedades y territorios diversos, mientras que para el ciudadano corriente, obligado a moverse en el reducido ámbito de su cotidianidad, hostigado económica y políticamente para reducir el ámbito de su conocimiento del mundo, queda fuera de las decisiones porque su percepción está reducida al ámbito cotidiano. El poderoso, sin embargo, puede mover una fuerza expedicionaria a 10000 kmtros en cuestión de horas, y eso produce en el poderoso una sensación de impunidad, porque además, pese a desacuerdos puntuales los burgueses de los estados nacionales asumen cierta merma de poder pues esta merma local garantiza la inviolabilidad de sus propiedades, es decir, que los poderosos pueden disponer de los recursos del mundo a su capricho porque los pueblos del mundo se creen la ficción de la soberanía nacional.

Hay características dignas de ser reflexionadas por las implicaciones que poseen. El planeta es una unidad de producción natural. Como unidad de producción, sus fronteras naturales estaban determinadas por los accidentes naturales tales como océanos, continentes, montañas y cordilleras que el progreso del ser humano ha roto, de tal modo que aquellas barreras naturales que contenían flora y fauna adaptadas a un hábitat concreto se ha transgredido, por lo tanto, corresponde al ser humano regular el funcionamiento del planeta. Esta característica natural, que ahora se hace evidente, permaneció ensombrecida porque las fuerzas productivas tenían una potencia reducida que el crecimiento, podría decirse, exponencial, experimentado en los últimos cien años ha hecho saltar sin posibilidad de vuelta atrás.

Una mirada retrospectiva al proceso histórico nos puede poner en condiciones de sintonizar con una cierta apreciación de nuestro devenir como especie, evidentemente, esta apreciación es personal y sujeta a toda clase de discusión, pero inevitable de abordar, si como pretende este trabajador jubilado, quiere esforzarse en aportar, al menos una partícula de compresión al hecho de estar en el mundo, que nos obliga, al menos, así lo creo, a preguntarnos por el sentido de vivir, por el sentido de la historia. Y debe tener sentido porque es una pregunta recurrente a lo largo de la historia.

La humanidad ha progresado a impulsos de los modos de producción. Las inquietudes vitales, psicológicas, filosóficas, son comunes a los seres humanos pero las posibilidades de darles curso ha estado reducida a una élite. Las élites han sabido rodearse de un entorno social que hacía de terreno fértil para el crecimiento de su poderío como clan, como clase. El entorno social ha crecido impulsada por la potencia de las fuerzas productivas. Hoy el crecimiento exponencial de las fuerzas productivas ha hecho saltar todas las contradicciones, manteniéndose en un estado de potencial explosión, contenida solo por la falta de horizontes y condiciones vitales que bordean la supervivencia, teniendo en cuenta que la ciencia es una ciencia que está comprada, adaptada a las necesidades del capital financiero con una intención utilitaria de clase, que rompe, o mejor, quiere limitar las posibilidades que la ciencia puede contener para mejorar a la sociedad. Incluso podríamos intuir que una ciencia volcada en mejorar a la humanidad estaría en condiciones de convertir este planeta en un frugal paraíso terrenal, para todos, capaz de abordar las grandes cuestiones que la vida nos plantea, y en principio, regular un mundo, desajustado por la ambición de una clase social tutipotente que choca contra la humanidad.

Esta característica, revelada por los modos de producción que se han sucedido en el proceso histórico de ir incrementando la preparación de la base social, tiene en nuestros días la mejor disposición que podríamos imaginar porque podría hacer posible una transición hacia un modo de producción más justo social y participativo, si el mundo contase con una dirección valiente capaz de insuflar esperanza y sobre todo, claridad, en un futuro mejor, exponiendo proyectos y programas para que las inquietudes filosoficas, científicas, artísticas, etc., se pudiesen llevar a cabo, porque hay medios suficiente para asegurar una vida digna a todos, incluso con exceso, pero sin estridencias para nadie. El proceso histórico nos hace suponer que encontrar el sentido de las grandes cuestiones que han estimulado a los grandes pensadores de todos los tiempos, solo puede ser posible con la aportación del conjunto humano, y no con individualidades.

Por eso, el eslogan de Trump, hacer grande a América, resulta escalofriante porque no es posible olvidar como Estados Unidos se hizo grande. Los emigrantes europeos que se asentaron en el norte del continente americano se apoderaron de un territorio virgen, exterminando a sus pobladores, hecho repetido hasta la saciedad por la industria holliwoodense, sin que este hecho le acarreara a esa élite exterminadora ninguna leyenda negra. Sobre esta realidad se ha construido el progreso capitalista del mundo, y no puede sonar extraño que el complejo militar industrial quiera modelar, en solitario, el futuro del planeta, y eso no será nunca posible.

La consecuencia de esta ambición desmedida es querer apoderarse del control del mundo moldeándolo a su caprichoso interés y mientras la élite tiene al mundo en su bolsillo, los pueblos y las naciones viven la ficción de la soberanía nacional, siempre rota por el poder, allá donde conviene, por eso, si se pretendiera, y hay que pretenderlo porque va en ello el futuro, encontrar una solución al modo de producción de mercancías, habría de tenerse en cuenta la característica determinante que las interrelaciones de todo tipo que acompañan al progreso es poner en contacto territorios y culturas, antes inscritas en un territorio, y eso no puede ser que solo beneficie a una parte, eso debe ser compartido y decidido democráticamente.

Para empezar, la Unión Europea no puede seguir adelante contra la voluntad de los pueblos que la componen. Esta obcecación del poder contra los europeos convierte a las naciones en potenciales eurexit, brexiters manipulados por el fascismo encubierto que defienden las patrias capitalistas, es decir, el imperio del modo capitalista de producción, expoliador, acaparador del la riqueza común.

Desde luego, la Unión Europea necesita plantearse la superación del modelo de empobrecimiento capitalista creando pueblo europeo que, necesariamente pasa por un único gobierno de toda la Unión Europea y esta perspectiva superadora de la unidad política, debe hacerse integrando y creando lazos con Asia y África, nuestros vecinos históricos con los que existe una historia, más bien triste y desangelada.

En este contexto, en el mundo se vienen produciendo hechos que muestran un deterioro del clima de convivencia porque de un lado, la sociedad percibe un grado de desigualdad, solo disimulada por la sordina con que los medios la atenúan, cuando no silencian las protestas, y los dirigentes e intelectuales favorables a una mejor y mayor justicia social permanecen, discretamente dubitativos, pero las secuelas de tales hechos son el crecimiento de la xenofobia, el odio al diferente, el ataque al feminismo por la carga implícita de igualitarismo que porta su movimiento, y así se han producido hechos relevantes como son la persecución del activista de la información —J Assange—, el desmembramiento del moderado periodista árabe Khashoggi, y el más relevante, la decisión asumida públicamente por Trump, de asesinar al general iraní, Soleimani, sin que de tales hechos se extraigan conclusiones claras sobre la intangibilidad de las libertades políticas, sobre el escándalo que supone el hecho de ser asesinado haciendo un trámite en una sede diplomática.

Por eso, en este mundo globalizado, las próximas elecciones presidenciales en EEUU, desató la imaginación del candidato presidente Trump decidido a que su reelección pasaba por subir la apuesta hasta el máximo posible, y puesto que ha sido exonerado del pecadillo de compadrear con su colega ucraniano para hundir a un rival, no mencionaré tal hecho, pero el asesinato del general iraní si lo ha justificado, y puesto que un príncipe valiente señala a un periodista, y cierta, cómo todo un presidente del país más poderoso del mundo no iba a señalar al general más importante del Estado con el que está echando un pulso.

Esta es la contradicción apenas percibida por el conjunto de los pueblos, pero muy bien entendida por los poderosos, de la que se deriva esa sensación de intocables, de blindaje del poder.

Su decisión obsesiva de salvar la economía USA, como sea, ha tenido un inesperado y confortable suceso pues hete allá que el señor Trump ha recibido un regalo de los dioses, y la China competidora se ralentiza casi hasta la parálisis. Los estados mayores de las potencias militares estarán analizando un hecho, diríase fortuito, que ha tenido la consecuencia de paralizar una economía potente.

Esto quiere decir que la idea que la gente corriente tiene de la guerra, debe ser revisada a la luz de los medios que la ciencia ha puesto en manos de los estrategas. La imagen con la que se perciben las tensiones que se producen por el conflicto entre fuerzas productivas y mercados, libradas como nos ha mostrado la historia hasta aquí, mediante la prueba de la guerra, ahora pueden valerse de recursos más sutiles, que prolongarían la tensión a límites extremos antes de saltar el punto de no retorno, es decir, pasar a la confrontación militar abierta.

Una primera impresión podría parecernos comportamientos muy perversos y malvados, pero como demostró el doctor Zimbardo (al que he hecho referencia en varias ocasiones) el hábito hace al monje y el prisionero termina aceptando su infortunio porque en el escenario de la historia ni el dinero ni los papeles no se reparten graciosamente sino a puro y contundente golpe, para que la pirámide social, esa base de infortunio que la compone, ni parpadee a fin de quienes se encuentran en la cima toquen el cielo con sus manos.

Sí, podría decirse de ambiente pre belicista, que la tercera guerra mundial es algo contemplado por el complejo militar industrial, como una oportunidad para la salvación del modo de producción ha comenzado, porque como dicen los analistas entendidos “El neoliberalismo consiste precisamente en la ruptura de los consensos sociales de posguerra. No está dispuesto a negociar al respecto y eso no tiene una solución electoral. Rafael Poch 23/02/2020” y mi temor radica en la indefensión del pueblo trabajador, huérfano de dirección comprometida, porque como dice Julio Anguita los dirigentes no van a la base a explicarles los hechos políticos y las ruedas de prensa no son la fuerza en la que pueda apoyarse un gobierno que quiere tener su fuerza en una base social muy golpeada por la crisis.

Sí, reitero, los estrategas de las grandes potencias, en sus salas de operaciones en sus respectivos headquarters pueden mover su legión extranjera de obnubilados yihadistas y ahora, ademas estirar el miedo y la tensión, tirando la piedra y escondiendo la mano todo lo posible, en un juego de poker siniestro, en el que los pueblos del mundo ponen los muertos, sin entender nada porque los dirigentes nadan y guardan la ropa, porque los intelectuales dubitativos esperan que sean ángeles los que dicten la sagrada superestructura, cuando esta no es otra cosa que caspa histórica.

Estar alerta de estos juegos de estrategas no vale de nada sin una organización de clase capaz de sumar la fuerza de la clase obrera, del pueblo trabajador (y es preciso recordar que clase obrera son también los profesionales e intelectuales que asumen el interés histórico de la lucha de clases y aceptan la disciplina de la organización) eso sí sería efectivo porque entonces, también, en ese juego de estrategas, contaría la clase obrera como una fuerza independiente. Todo lo demás es echarse confiadamente en brazos del enemigo, en brazos de los banqueros, en brazos del capital financiero que fomenta los desahucios, encarece la educación, quiere acabar con la sanidad publica, envenena las aguas, contamina la tierra, y mantienen una férrea política de represión porque temen que la pirámide social que les mantienen en la cumbre se mueva y caigan.

jmrmesas

tres de marzo de dos mil veinte

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domingo, 2 de febrero de 2020

TEÓRICOS






TEÓRICOS

LA IMPORTANCIA DE LA TEORÍA COMO LINTERNA MÁGICA

Quiero comenzar con este enlace, que recoge la entrevista a un prestigioso teórico, filosofo y profesor, que recomiendo leer con interés. De ella, descontado el recorrido vital del personaje me interesan dos cuestiones, una que desvela aquellas teorías que tiran por elevación para no tocar la realidad, y dos, el todo hegeliano que atribuye al marxismo cuando dice deducir de las relaciones de producción y de las fuerzas productivas toda la superestructura. La he leído con atención porque intento aprender de todos aquellos que conocen la obra de Marx extensivamente. Como atento lector de Marx creo estar en condiciones de discrepar acerca de los temas que hacen referencia a las relaciones de producción, a las fuerzas productivas, al nacionalismo o la revolución.

Este investigador de la obra de Marx admite que nunca ha sido un marxista convencido, algo que no debería de preocuparle en absoluto, porque el mismo Marx no era marxista, según el propio Marx afirma, aunque era un fino y hábil conocedor de la historia y a mi escaso juicio entiendo que esa, diré, la duda intelectual del teórico al que me refiero, no le desautoriza porque dudar es razonable si se persevera en la intención de hacer luz. Sin embargo, esperar que la verdad se nos muestre, simplemente porque los acontecimientos tienen una determinada dirección, un determinado impulso no está en la onda del marxismo que sabe la necesidad de ayudar, luchar por que los acontecimientos discurrieran en el sentido que el curso del proceso histórico, el teórico militante, si se quiere, el marxismo, vislumbra como la dirección que se abre camino. El teórico desligado de la realidad (que no parece ser el caso del personaje) nunca estará en condiciones de entender el marxismo, por muchas lecturas que tenga primero, porque, como se hace referencia en la entrevista, el marxismo no es una teoría acabada; segundo porque Marx no es Dios y tercero y muy importante, porque la profundización del marxismo no es posible sin el partido, sin la internacional. El partido, para todos los efectos, en términos marxista es la internacional y los partidos nacionales son secciones de ese partido, de esa internacional. Es el thinktank de la clase obrera capaz de producir esa tormenta de ideas creadoras que atribuye la élite anglosajona a los laboratorios de ideas que son los thinktank. Solo la reflexión metódica de la clase obrera organizada y su práctica política abriría el camino creador del hombre nuevo. La humanidad redimida. La humanidad liberada.

Eso queda aun algo lejos y con pocos visos de coordinar ideas, movimientos, respuestas. En la entrevista se vierten algunas ideas sobre la revolución que me parecen útiles como para reflexionar sobre ellas porque atravesamos tiempos revolucionarios, deslavazados, inconexos, pero muy educativos y llenos de enseñanzas. Haré uso de otro enlace que me ha resultado, bello, bonito, hermoso sobre, lo dice el medio enlazado, la revolución en Beirut, porque la revolución hace sus reflexiones y extrae sus conclusiones en sus panfletos, los grafitis —antes se decía pintadas—, en los boletines y octavillas de las organizaciones participantes, que es la manera de la masa que quiere dejar de ser mercancía, para convertirse en seres humanos.

Es posible, como se dice en la entrevista, que la revolución sea una catástrofe telúrica, yo diría, solo si fracasa. Pero mucho más positiva, mucho menos catastrófica que dos guerras mundiales, o la constelación de guerras locales que no merecen el calificativo, tanto en el continente europeo como en el ámbito internacional, o la sexta guerra mundial de Trump. Debe de ser que el complejo militar industrial, acomodado en un continente sin vecinos beligerantes considera, justamente, que las guerras que fomenta fuera de sus fronteras son mundiales. Sea como quiera que sea, o más exactamente, las guerras y las revoluciones son la forma trágica de como el ser humano se conoce a sí mismo, desde el comienzo de los tiempos.

Es como una crisis de identidad permanente en la que los seres humanos, combatiéndose mutuamente, haciéndose daño mutuamente se reconociera semejante, vulnerable, débil y abatible pero se negaran a aceptar la vulnerabilidad prefiriendo quedar tuerto si enceguece al otro, sin querer aceptar que se pierde siempre. El ser humano se lanza a la aventura, a lo desconocido porque en ese lance se conoce a sí mismo, más que lo que conoce de afuera, por eso las guerras y revoluciones tienen en común la desorganización el descontrol y los ejércitos tratan de llevar el caos y la destrucción al enemigo, mientas pone todos los medios para evitar, en medio de la batalla, que el caos y el desorden echen raíces en las filas propias.

La revolución es más positiva que la guerra porque la revolución crea superestructura nueva, mientras va carcomiendo, destruyendo superestructura vieja. La guerra, por el contrario, refuerza lo caduco, afianza la vieja superestrucutura porque el poder de la élite necesita ser indiscutido, irrebatible, aceptado y asumido por la masa-mercancía.

Los ejemplos se abren ante nuestros ojos. Chile quiere otra constitución —un principio de superestructura nueva porque la heredada de Pinochet, no les vale—. El enlace de Líbano donde el pueblo reclama acabar con el Estado confesional es otro ejemplo de crear superestructura nueva. La movilización de los chalecos amarillos en Francia es otra muestra de desacuerdo con la vieja supresestructura. Todo ello planteado de un modo anárquico, sin ilación, a pesar de las redes sociales y las comunicaciones internacionales, lo cual vendría a plantear algunas cuestiones. La primera sería que cuando en el contexto mundial los desacuerdo se plantean en lugares tan diversos, al mismo tiempo, y sin acuerdo previo el sistema estaría dando señales de un pésimo funcionamiento. Podría estar indicando un agotamiento. Segundo, la carencia de superestructura liberadora, que se podría definir como la falta de teoría revolucionaria capaz de proponer los objetivos y las metas luminosas. Insistiré: crear y profundizar en una alternativa significa la reflexión militante, la reflexión metódica de la clase obrera organizada y su práctica política encaminada hacia objetivos concretos, medibles y cuantificables, y eso requiere la construcción de ese partido internacional, ese thinktank de la clase obrera organizada.

SUPERESTRUCTURA

En la entrevista, inquieta al entrevistado la implícita proposición, mejor, la deducibilidad de formar la superestructura partiendo de las relaciones de producción y las fuerzas productivas y me pregunto ¿Acaso la superestructura no es, en ultimo término, la cristalización de unas relaciones de producción pasadas? ¿No es el derecho, la filosofía, la religión, relaciones de producción embellecidas, adornadas, sacralizadas, que garantizan el dominio de una élite? ¿Donde queda esa ética si se cita a un ciudadano a un consulado y ahí termina su historia, ante el silencio cómplice de esa élite mundial que se apoya en una ética vacía de contenido?

Las relaciones de producción tienen unas características muy distintivas y determinantes. Cuando suponen un freno a la potencia de las fuerzas productivas el marco de su desarrollo se vuelve inestable, incómodo, cambiante, y la superestructura jurídica, política, ética, filosófica, estética, religiosa, se manifiestan inútiles porque entorpecen, no ayudan, y demuestran que los ricos poseedores lo son solo por medio de la fuerza bruta, por medio de un poder que no es divino sino muy humano, que reprime, mata aniquila, física, moral y espiritualmente al hombre masa-mercancía.

En mi corto juicio la superestructura es una etapa anterior cristalizada que justifica el comportamiento de la élite tomada por el todo, de hecho no es más que las relaciones de producción anteriores elevadas al rango de sagradas.

Me maravilla la falta de perspicacia de la izquierda intelectualmente pensante como no califican de catástrofe telúrica los millones de muerto de la primera guerra mundial, no por los millones de muertos sino porque los muertos eran ciudadanos, obreros, socialdemócratas alemanes, franceses, rusos, holandeses, italianos, británicos que se aniquilaron mutuamente en defensa de sus burgueses alemanes, franceses, rusos, holandeses, italianos, británicos porque los bernsteins que habitan en las organizaciones obreras contagian a los militantes de fe en la burguesía, en su Estado, en su emprendedurismo, útil solo para el enriquecimiento propio.

La sangría de semejante masa humana, ideologizada en un sentido positivo, supuso la aniquilación de la consciencia de la clase obrera militante, desde entonces, hasta hoy, reforzando la superestructura burguesa, abiertamente aniquilable, aunque para eso es necesario producir teoría liberadora, y la primera y la segunda guerra mundial fueron el puntillazo asestado al movimiento obrero mundial, al, proletarios de todos los países, uníos a manos de dirigentes timoratos, dudosos y cobardes.

Viendo en perspectiva el proceso, el estudioso, el analista que quiera comprender el desarrollo de los acontecimientos tiene que convenir que, si es cierta la afirmación de Marx cuando dice que, “El intercambio de trabajo vivo por trabajo objetivado, es decir, el poner el trabajo social bajo la forma de antítesis entre el capital y el trabajo, es el último desarrollo de la relación de valor y de la producción fundada en el valor.” tiene que significar que entonces, el modo de producción está experimentando los estertores agónicos de su final, porque cuanto más gana la automatización en la producción, cuanto mayor dependencia de los servidores informáticos experimenten las finanzas, quiere decir que la élite de multimillonarios roban la riqueza de los pueblos apoyados en la superestructura —que nunca fue divina, que nunca bendijo ningún dios, que nunca hubo tablas de la ley, que las escrituras no son otra cosa que invenciones— porque las máquinas no crean plusvalía, porque toda la justificación en la que los ricos apoyan su preponderancia consiste en una soberbia y colosal mentira que destinada a empequeñecer, minimizar y enanizar a la sociedad, autentica creadora de riqueza, creadora de valor porque los poderosos del mundo no aflojaran su poder y emprenderan otro holocausto porque ellos si están en el paraíso, aquí están los arroyos de miel y todas las huríes, por eso es necesario una dirección obrera, una dirección internacional, esa internacional capaz de acelerar el proceso y recomponer la maltrecha consciencia de la clase obrera, porque puestos a elegir catástrofes telúricas prefiero la catástrofe del cambio social, porque la estructura económica actual, que produce armas terroríficas, no solo por la mortandad capaces de producir sino porque afectan al sentido intimo de la composición de la materia, de la vida misma, también ha creado los instrumentos y los medios para que la sociedad en su conjunto se dote de los conocimientos y los medios para construir un mundo mejor y más justo, porque la sociedad no tomará consciencia más que si la clase obrera organizada, es decir, el partido, la internacional explica las contradicciones de la vida material “por el conflicto que existe entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción” de lo contrario, la verdadera catástrofe será una nueva guerra mundial.

El éxito del cataclismo que supusieron dos guerras mundiales en el corazón de Europa fue la claudicación de los burgueses europeos echándose en brazos de los europeos estadounidenses. Me esforzare en intentar demostrar, a mi, siempre discutible juicio, por que la Unión Europea tendría que rehacerse por completo. El éxito de un Estado nuevo parte, y así me parece que lo confirma la historia, de un núcleo de nueva superestructura capaz de dar sentido a una clase, que siempre será una vanguardia. De la enraización que la vanguardia tenga con la clase que representa dependerá el éxito o fracaso de ese nuevo proyecto que lucha por abrirse camino. Estados Unidos se formó porque el espíritu de la naciente burguesía —el germen de una nueva superestructura— que viajó al nuevo continente, en los miles de emigrantes europeos, de muy diversa condición y estatus, latían “las relaciones de producción nuevas y superiores” encontrando el terreno propicio a costa del exterminio de lo viejo y, hay que entender, según el espíritu de la época, que lo viejo eran los pueblos indígenas; eran elementos prescindibles, utilizables, suprimibles, que es el espíritu que sigue animando hoy al complejo militar industrial, de los pueblos del planeta. ¿Por qué eso no se produjo en el terreno del dominio español? La respuesta se encuentra en que los emigrantes europeos, incluidos los pilgrim fathers habían roto mental y espiritualmente con sus orígenes europeos, mientras que eso no se produjo en el terreno del dominio español hasta más de cien años después.

A la Unión Europea le pasa lo que a los emigrantes españoles en América, querían reproducir un mundo acabado, terminado, en declive, en un terreno nuevo, y fracasó. Reprodujo Las Españas. La Unión Europea ha querido reproducir una suerte de Estados Unidos, un mercado común, que no es posible, porque es ahora, en su declive, cuando Estados Unidos reivindica un nuevo siglo americano, ahora que cree que el mundo le pertenece, y la Unión Europea no es ni siquiera un vaso comunicante, es un estorbo para USA, y un lastre para la burguesía europea que ha de arrastrar la dependencia material y espiritual de USA, incluso el fascismo, respuesta genuina europea de la pequeña burguesía nacionalista, ahora no es si no un remedo de los temores USA: los muros que quiere levantar, el temor al yihadismo (pena e indignación me produce el mundo árabe, un pueblo noble y acogedor, caricaturizado por Hollywood y utilizado por la CIA como su clandestina legión extranjera), y claro está, carece de ese germen de superestructura nueva que pueda dar comienzo a un nuevos ciclo histórico.

Dije rehacer, no destruir a la Unión Europea, pues se trata de mejorar lo que es susceptible de un mejor aprovechamiento. Si el modo de producción mercantil es la “ultima relación de valor y de la relación fundada en el valor” el contenido de la Unión Europea no puede ser un mercado común, tiene que trascender el mercado, y no se puede trascender el mercado si existe un modo de producción basado en el mercado. “Una sociedad no desaparece nunca antes de que sean desarrolladas todas las fuerzas productoras que pueda contener, y las relaciones de producción nuevas y superiores no se sustituyen jamás en ella antes de que las condiciones materiales de existencia de esas relaciones hayan sido incubadas en el seno mismo de la vieja sociedad. Por eso la humanidad no se propone nunca más que los problemas que puede resolver, pues mirando de más cerca, se verá siempre que el problema mismo no se presenta más que cuando las condiciones materiales para resolverlo existen o se encuentran en estado de existir.”

Las fuerzas productivas se han convertido en su propia antítesis, y las condiciones materiales para una nueva sociedad, ya están aquí.

Conjeturo: la dinámica de entre USA y CHINA no es sostenible en un duelo de subidas de aranceles. Lógicamente esa dinámica tiene un limitado recorrido porque afecta a todo el conjunto de la economía mundial y necesita un desenlace. Me imagino que en una situación normal en un país normal un brote vírico, no impulsaría a las autoridades concernidas a tomar medidas anormales sino a un despliegue normal, sin tener que acometer infraestructura aceleradamente. ¿Por qué los chinos son tan proclives a enfermar masivamente? ¿Por que han construido dos hospitales de 1000 camas cada uno en unos días? ¿No indicará la premura señales de anormalidad del virus?

El modo de producción de mercancías no desaparecerá en una lenta y ordenada transición, porque nada en la historia de la humanidad se ha producido de esa manera. El ser humano se ha ido conociendo a sí mismo en los choques, y no es deseable que ese proceso tan hostil sea el método, por eso, prevenir una nueva catástrofe telúrica debería de impulsar a la izquierda a retomar la construcción de Europa mirando lo más noble de la historia de Europa.

Europa es el nucleo donde anidó la civilización actual, esa civilización que nació en el creciente fertil, en el cruce entre Africa, Asia y Europa, que en un principio lideraron Egipto, Grecia y Roma. Que Roma llevó a lo más alto integrando a los pueblos conquistados convertidos en ciudadanos romanos —allá donde hay vestigios de su paso, Oriente Medio, Alemania, España, Francia, etc., se consideran símbolos de civilizacion y cultura, cuidándose con respeto—, que más tarde, otros pueblos, otros gobernante quisieron reproducir en el Sacro Imperio Romano Germánico y que todos fallaron porque quisieron hacerlo por la fuerza. La izquierda no puede reproducir este esquema. La izquierda tiene que construir la unidad de Europa a partir de la fuerza integradora de los pueblos y culturas que la componen y Europa son todos los pueblos y naciones incluida Rusia, y por supuesto, Inglaterra.

¿Existe un germen de superestructura en este empeño, que permita acometer una tarea tan ciclópea?

Desde mediados del siglo xix la izquierda a pretendido construir un mundo fraterno, lo pagaron muy caro los comuneros de París 1870, lo pagaron muy caro los rusos 1917, lo volvieron a pagar caro los españoles 1939 y fueron demoledores dos guerras mundiales que terminaron casi de borrar el intento de recomponer una ideología liberadora llamada socialismo, pero ahora existen las condiciones materiales para abordar esa tarea y la necesidad de evitar esa catástrofe telúrica que se cierne sobre la humanidad en forma de guerra NBQ, pero sobre todo, sobre Europa. En toda esta lucha lo único transversal es el empeño del sistema por reducir a la mitad de la humanidad al silencio, queriendo acabar con la independencia de las mujeres, por eso la izquierda debe considerar, la izquierda mundial, debe considerar la posibilidad de poner en pie una nueva internacional, el thinktank de la clase obrera organizada cuya tarea sería la unidad de Europa como elemento lanzador de un modo de producción liberado del estigma de la rentabilidad, de la explotación de los seres humanos como masa-mercancía.

Europa debe construir su unidad con esa meta, con ese objetivo, apoyandose en los pueblos y culturas que la integran, y para ello, la izquierda mundial debe construir su herramienta, su thinktank, su partido, la internacional.

jmrmesas

dos de febrero de dos mil veinte




lunes, 13 de enero de 2020

OTRA APROXIMACIÓN A LA TEORÍA







OTRO BREVE ACERCAMIENTO A LA TEORÍA

LA ECONOMÍA SIEMPRE ES POLÍTICA

Si se mira con detenimiento el modo de producción de mercancías se llega a la conclusión que su razón de ser no es la mera producción de objetos, sino que la producción de cosas, por muy variadas y distintas que puedan ser, es la ganancia, la rentabilidad, algo ya sabido, pero es lo que está menos explicado, porque al adentrarse en ella, se entiende por qué al organizar la producción, todo lo que gira alrededor de la actividad de la producción industrial —habida cuenta que tal actividad es la causa determinante de la vida de la civilización mundial que dirige, casi en solitario, el poder hegemónico de USA— ha de estar supeditado a esta tarea, y como lo que está relacionado con la producción es la misma vida, la vida de la sociedad tiene sentido condicionándolo todo a ella, y tal cosa implica el variado comportamiento de los seres humanos recorrido por el criterio de la rentabilidad, de la utilidad, que se infiltra sutilmente en el inconsciente de las personas, como antes se introducía la idea de que Dios veía tu conciencia. Considerando la vida desde esta perspectiva, aun cuando no se sea consciente de ello, se entiende la potencia moldeadora sobre la vida del modo de producción, aun cuando ni siquiera se desee convertirse en un elemento del sistema.

Es esta la razón que determina un complejo mundo de comportamientos humanos que están destinados a producir, solo riqueza, nada más que riqueza. Todo lo demás, objetos, conocimientos, sentimientos, destrucción, sufrimiento, todo está supeditado a la obtención de riqueza material, y por lo tanto conocimientos, sentimientos, objetos, están subordinados a la creación de la riqueza material acumulable, insolidaria, hermética al reparto, acrecentadora de poder personal, y cuando este es el político, institucional, la vena autocrática se desvela dominante, (de ahí regicidios y tiranicidios y genocidios que la historia nos relata), por lo cual, la economía, que no es otra cosa que una manera de contabilizar recursos, al estar subordinada al interés de un grupo social, una clase social, se articula dependiendo del interés exclusivo de la clase que organiza la vida social. La economía es siempre economía política porque los modos de producción a lo largo de la historia siempre produce riqueza que beneficia el interés especifico de la clase dominante, en ese momento histórico, por eso, los cambios de gobierno, difícilmente favorece a las mayorías sociales, porque esos cambios tienen la necesidad de mantener el sistema funcionando, con las modificaciones imprescindibles para que no colapse, por eso, cuando una mayoría social se siente ahogada por las condiciones de vida, se producen choques de intereses, que se disimulan bajo todo tipo de disfraces, nacionalismos, religión, estado, raza, todo menos reconocer que vivir se convierte en esclavitud si no se poseen medios que garanticen la vida (Chile, por ejemplo).

Para que los cambios puedan afectar a las mayorías tiene que abrirse un proceso revolucionario, que siempre se ha producido y se producirá dependiendo del ámbito que afecte al sistema. Cuando el ámbito esta limitado por una nación, en ese espacio se necesitará que una mayoría social sea consciente de las desigualdades e injusticias abriéndose un proceso de profunda crisis política, es decir, que de no cerrarse se profundizarán los enfrentamientos hasta que la mayoría social comprenda que los cambios han de afectar a la propiedad de los medios de producción.

Hoy vivimos un proceso revolucionario que es mundial, planetario. Primero, porque las fuerzas productivas que determinan el modo de producción — en trazos esquemáticos USA (en retroceso moral, como todos los imperios en su declive), de un lado, y de otro, CHINA (en ascenso porque se está liberando de ancestrales prejuicios) — tienen como escenario todo el planeta ya que se disputan los recursos necesarios en el ámbito mundial. Segundo, porque descontando al vencedor, o posibles vencedores, el sistema ha llegado al tope de utilidad histórica, imponiéndose profundos cambios que han de afectar a la capacidad de decisión que tienen los poseedores de los medios de producción de agredir a la vida, a las condiciones de vida, al conjunto del planeta. Tercero, porque dado que los conflictos, aunque sean nacionales, no se pueden resolver en el propio ámbito nacional (en el ámbito nacional se pueden resolver algunos aspectos que pueden introducir cierto alivio, siempre bienvenido, pero en la medida que existen condiciones que escapan de las fronteras, sean estas políticas o naturales, se hace necesario acordar en conjunto, o aceptar la catástrofe, la extinción lenta, agónica que te imponen desde fuera los poderosos del mundo). Cuarto, porque es fantasía considerarse al margen de las corrientes que dominan la vida social, en cualquier época de la historia, pero sobre todo, cuando una élite posee medios fabulosos para condicionar las vidas de multitudes. Quinto, porque por muchos medios que tenga la élite, NO ES DIOS, son perishables, perecederos, batibles, pasables, y sobre todo: LA RAZÓN HISTÓRICA ESTÁ DEL LADO DE LOS DÉBILES porque se constituyen en la esperanza de futuro, mejor y más justo. Sexto, porque financieros muy influyentes del imperio (Raymond Dalio), y economistas prestigiosos (Galbraith, hijo del fallecido J.K.Galbraith) pronostican el hundimiento del sistema ante la sed de acaparar, acumular, terminará destruyendo el capitalismo, que empobrece la vida de millones de personas en todo el mundo. Séptimo, porque el modo de producción se ha especializado en la creación de dinero desvalorizado y ha reducido la producción industrial a limites de subsistencia, sobrándoles personas que no producen utilidad económica, porque las personas, para el sistema, son mercancía desechable.

Todo ello hace de esta etapa histórica un momento único en donde se verifican, si se tiene el valor de mirar la realidad de frente, esta unicidad de diferentes materias combinádose en los ámbitos en los que son indisimulables: la salud del planeta y sobre todo, las luchas de los pueblos descoordinadas y atomizadas y las reacciones desesperadas de los poderosos, concertadas, cómlices, justificadas, que ven desaparecer la tierra donde pisan, porque el afán de acumular riqueza no tiene más objetivo que impedir a la humanidad tomar consciencia de sus recursos e impedir de que se aperciban de la malísima gestión de los administradores, los dueños de los medios de producción. Queda claro, que esta economía es una economía destinada a favorecer a la élite de multimillonarios dueños del mundo. Economía política favorable a la minoría de banqueros.

DINERO

Dado que acumular riqueza se puede sintetizar en la acumulación de dinero, y que la abundancia de dinero, como cualquier mercancía abundante, se desvaloriza porque no está respaldada por un equivalente industrial, sino solo por la emisión de papel moneda, dado que el papel moneda puesto en circulación, lo emite la Reserva Federal del poder hegemónico emitiendo la moneda de cambio del sistema obteniéndolo, a coste cero, sin interés, un grupo de privilegiados financieros, estos disponen de la posibilidad de comprar todo, en realidad, expropiar a los ciudadanos corrientes, empobreciendo al conjunto social, en lo que los expertos denominan efecto cantillon (un aristócrata economista del siglo xvii).

Dado que la moneda de cambio es el dólar, los expertos vaticinan una crisis porque el dólar pierde valor y los socios comerciales, cansados de costear al sistemas sus guerras de rapiña, demandan la introducción de otra moneda, es decir, el equilibrio de fuerzas del sistema mundial es muy inestable, y aunque nadie salvo el complejo militar industrial USA, quiere una guerra, esta es la opción deseable del complejo militar industrial, de ahí, las hostilidades contra Siria, Yemen, Palestina, Iran, Iraq o Bolivia, o Venezuela, o Hong Kong, o las dos Coreas, o … es decir, los conflictos locales, regionales, nacionales, se evalúan en este contexto agónico que recorre el modo de producción hoy, determinando esa complicidad criminal de la geopolítica que el conjunto de socios del complejo militar industrial toleran, a desgana, aun cuando apoyan, en voz baja los hechos de la potencia cuestionada. Así se podrían entender, como esa complicidad canalla del juego de la geopolítica infame para empobrecer a los países cuyas riquezas materiales, o de posición geoestrategica se persigue para dominar el mundo, para que los ricos vayan acumulando riqueza y poder —la economía es siempre política y los presupuestos, siempre se elaboran para arrancar riqueza que se volcará en las arcas de los ricos—, pero las complicidades tienen un límite. El encierro del periodista Julian Assange enterrado en una cárcel del Reino Unido, porque se atrevió a publicar los secretos del complejo militar industrial, montándole una trampa para cerrarle la boca, podría entenderse como parte de esa complicidad canalla que traspasado, se convierten en crímenes mafiosos, desmontando toda la palabrería sobre el Estado de Derecho que el sistema y sus aduladores se cuidan de cultivar, demostrando la ley del embudo.

Con el asesinato del periodista árabe discrepante Jamal Khashoggi, asesinado y descuartizado vivo en una sede diplomática, que pretende cerrarse condenando a uno o dos mindundis cuando, todos los entendidos consideran a la monarquía saudí y al príncipe heredero Mohamed Bin Salman como responsable, los límites traspasados se empiezan a entender, todos, como un declive mafioso del sistema, donde las leyes se retuercen como algofifa limpiadora acomodándola al interés del sistema, cada vez más descarado, soliviantando a los socios comerciales de la potencia hegemónica que calla ante el desmán principesco, para sacar ventaja, porque de lo contrario, todo el tinglado empezará a desmoronarse.

Los crímenes mafiosos se acumulan en el tiempo, ante la complicidad canalla de los socios incapaces de elevar la voz exigiendo respetar las normas internacionales. El reciente asesinato del general iraní Qasen Soleimani, atraído a Iraq, en una visita oficial, asesinado junto con su comitiva por decisión del Pentágono, tiene todos los ingredientes de una trampa mafiosa, pulverizando todos los conceptos de justicia, de respeto por la ley, cuando todo el objetivo no es otro que llenarse los bolsillos con el petroleo de Oriente Medio. Otra vez, acumular riqueza porque, como se trata de demostrar, la economía es buena si engorda la cartera de los poderosos. Eso es la economía. Eso es la economía política.

El sistema está en abierto declive, su economía es el latrocinio dictado y regulado por los banqueros. Sus métodos para arrancar la riqueza de las naciones, abiertamente delictivos, aun cuando las leyes las hacen sus parlamentos. Dentro del sistema no quedan soluciones sin deconstruir su entramado económico, político, cultural y social que aparta a los ciudadanos de los beneficios, por ellos generados toda vez que la coordinación de los poderosos contra los pueblos del mundo es la coalición del poder para expoliar a los pueblos y esta lamentable situación se extenderá en el tiempo, tanto como una mayoría social se aperciba que dentro del sistema capitalista y su modo de producción de mercancías no hay solución para los problemas de las personas que componen el mundo, porque el modo de producción cuantifica a las personas en función de criterios económicos, por eso deshumaniza a las personas y las convierte en mercancías, rentables o prescindibles.

ESPAÑA LIMITA AL NORTE

En España, los vientos de cambio asusta a los poderosos que han entendido la profundidad de la crisis del sistema, ese duelo entre la potencia hegemónica en declive y la potencia que puede simbolizar el despegue del momento histórico presente hacia un horizonte que puede ser prometedor si se sintoniza con las corrientes que el mundo demanda, que puede ser mejor si se acuerda que mundo queremos construir. Nuestros socios próximos de la Unión Europea no hostigarán a España y sus instituciones porque saben los delicados hilos que cosen las costuras de España y de la Unión Europea, y los carcas enquistados en los entresijos del Estado pondrán todos los palos en la ruedas para frenar lo que los ciudadanos del Estado se empeñan en votar: cambiar lo viejo por lo nuevo, porque lo nuevo apunta a mejor.

Es posible que la situación se endurezca, se crispe, agudizando los problemas, así mientras lo más avanzado del mundo (de todo el mundo, en todos los países, los que viven en el corazón del monstruo, pero también, en los otros), no comprenda lo necesario que es construir ese thinktank de los pueblos que sería una nueva internacional ( sería fabuloso que las mujeres, saliendo de la zona de confort del feminismo, que comprendo y apoyo, se pusieran a la cabeza de esta lucha, porque son más inteligentes, más dialogantes y cultivan la agresividad de modo más sutil ) capaz de organizar las luchas atomizadas y sin perspectivas.

Si las condiciones se deterioran, si se hostiga la política que el gobierno quiere sacar adelante pretendiendo frenar un despegue cuestionado por el estado profundo, los ciudadanos, el pueblo trabajador debería de acudir a las sedes de los partidos de izquierdas que votaron, apoyándoles y demandando soluciones, llevando propuestas positivas que saquen del aletargamiento sumiso con el sistema, a los dirigentes, animándoles a dinamizar a la ciudadanía, al pueblo trabajador a ser el elemento vivificante de la acción política. Seguro que esto alteraría la economía política en sentido positivo a favor de los más necesitados.

jmrmesas

trece de enero de dos mil veinte