domingo, 4 de marzo de 2018

CONSTRUIR EUROPA O EURASIA




CONSTRUIR EUROPA O EURASIA
¿UN CONTEXTO DESVAIDO?

UNA GRAN NACION INVENTADA DESDE CERO

Me parece oportuno comenzar poniendo en el centro de esta reflexión a la nación estadounidense para tapar la boca de los que se esfuerzan en poner el nacionalismo como motor de una movilización progresista, incluso de izquierdas, porque algunos, entre los que me podría encontrar entre otros, ponemos el énfasis en la profunda crisis del sistema capitalista, a la que otros luchadores y profundos conocedores del entramado del sistema, con muchas lecturas, apenas ponen atención, dando la impresión de que este modo de producción, podría tener otros quinientos años de cuerda antes de hacer mutis por el foro.

Estados Unidos es esa nación inventada por los europeos emigrados de todos los rincones de Europa dispuestos a tener un lugar al sol –imbuidos de las ideas y sentimientos de la época, mataron y exterminaron a los anteriores naturales del territorio –, porque la civilización, de la que eran portadores, justificaba el dominio de la civilización cristiana sobre cualquiera otra. Todo el discurso sobre la necesidad de valorar y reforzar los lazos identitarios se revelan, cuando menos, poco creíbles, cuando no, insustanciales porque lo que contó –en aquella ocasión– y cuenta, en el convulso y cainita ajetreo de la lucha de clases, es el factor político del grupo principal –los padres fundadores, en aquel caso (ahora las decisiones del capital financiero dominante) y la huérfana clase obrera, hoy–, dispuestos a construir ese invento nacional que se concretó, en apenas un siglo, en los Estados Unidos de Norte América.

Paso el tiempo y los acontecimientos históricos generaron otra nación inventada, que demostró ser tan eficiente y poderosa como la primera pero concitó el temor de unos y la admiración de otros, porque unos veían al enemigo a batir y otros, el modelo a seguir, fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y entre esas dos naciones inventadas se estructuró el siglo veinte desde entonces hasta el momento presente. Que predominara la primera, sobre la segunda puede ser y es materia de una interesante controversia –que no es nada académica, y que se produce a diario, no obstante, envuelta en dolor, penurias y sufrimientos inventados (la pobreza inventada, de diseño), ante la perplejidad del mundo–, que el movimiento obrero necesita abordar porque encierra lecciones durísimas que en la izquierda, muchos pretenden ignorar, pero que forman parte del fragmentado mundo político del movimiento obrero mundial, carente de dirección, instituciones de análisis (thinktank, antes se denominaban ateneos obreros), de unidad para la lucha y dirigentes capaces de asumir esa dirección que acarrea incomodidades, sinsabores y a veces, peligro mortal, pero que es necesaria, porque el mundo actual que asumía, a regañadientes y con reservas, la dirección de los Estados Unidos, desaparecido el peligro, que nunca lo fue, de la dirección de una revolución mundial (hay que tener mala bilis para asimilar a Trotski con Soros) dirigida desde el Kremlim, ha entrado en crisis porque, primero, el modo de producción de mercancías, desaparecidos una cierta manera de cortesía social, que el incesante cambio de las relaciones de producción va borrando del comportamiento humano tensa las contradicciones entre las clases, dentro de las clases, entre los pueblos, en la sociedad; segundo, el propio modo de producción, basado en la obtención de plusvalía, reduce la importancia del trabajo asalariado (y esta contradicción, es la que limita el tiempo de vida del sistema de producción mercantil); tercero, los Estados-nación se desdibujan (Europa) y la formación de Estados capaces de dar respuestas a las necesidades políticas de la sociedad moderna encierra el peligro, para la burguesía, de perder el control del imaginario colectivo, sin tener una alternativa, por tanto, anular, someter, desmontar la vieja Europa es fundamental para la élite del capital financiero dominante, porque una parte del complejo militar industrial vería con alivio, y tal vez fabula dirimir las tensiones interimperialistas en el escenario histórico de las anteriores guerras mundiales. ¿Será necesario señalar? Cuarto, a lo largo del proceso histórico, los diferentes modos de producción que se han ido superponiendo, uno sobre otros han acumulado riquezas, que en ultimo término redundaban en una mejora social, de ahí el énfasis de Marx en el crecimiento de las fuerzas productivas como motor de innovación de las relaciones sociales, relaciones de producción (y no solo en las consecuencias técnico-científicas, que habitualmente se quieren entender), y como estas se ven, en cierto momento histórico, detenidas, impedidas de alcanzar nuevos estadios por la superestructura jurídica, que en ultimo término son las relaciones de propiedad, por eso, cuando reconoce que el intercambio de trabajo vivo por la mercancía (trabajo objetivado) es el último desarrollo de la ley del valor, y que la medida de este valor es el tiempo de trabajo, está señalando el tiempo de vida del modo de producción de mercancías, está profetizando su final, del que por cierto, ningún analista se atreve, osa basar sus análisis, porque nadie se los compraría, ¿tiene sentido, entonces, estimar el automatismo, el rol de la inteligencia artificial en la producción? Creo que tiene todo el sentido, porque el modo de producción que sea alternativa al modo de producción mercantil, no se podrá superponer a los anteriores sino que tendrá que implicar una ruptura, que fue lo que no ocurrió en la ex URSS, y aquella inconsecuencia, aquella incongruencia fue la que sirvió a la reacción pro burguesa para carcomer desde dentro al nuevo Estado obrero, porque si se superpone, porque si no se rompe, para cortar todos los lazos con la mercantilización, la pauperización, consustancial con acumulación, se revela como necesidad política para dominar a la sociedad, por eso, en nuestra época, la contradicción escuece, porque es inocultable y se percibe como interesada y artificial. Por eso, la pobreza actual, es inventada.

LA LEY DEL VALOR
UNA MODESTA APROXIMACIÓN

Partiremos de algunos supuestos. Creo que podríamos considerar al modo de producción de mercancías, para que el problema me resulte más fácil de manejar, en su globalidad, en vez de mirar la producción de tal o cual lugar, como primer supuesto. El segundo supuesto será aceptar que los robots y automatismos no crean plusvalía. Tercero, que la plusvalía la crea el trabajo vivo, y que este reproduce la inversión que supone su coste en una fracción del tiempo de trabajo siendo el tiempo de trabajo restante, hasta completar la duración de la jornada, trabajo no pagado, es decir, la plusvalía generada. Podríamos establecer una interrogante como cuarto supuesto, ¿si la generación de plusvalía se agota, porque no existe trabajo asalariado, ya que los robots harán todo el trabajo, estaremos condenado a la pobreza absoluta?

Convendremos que en los ciento diecisiete años, aproximados que van desde comienzos del siglo xx hasta la fecha, la estructura económica del modo de producción de mercancías habrá variado sustancialmente, pero tomando en cuenta la tecnología de esas fechas, podríamos suponer que el modo de producción (comienzos del siglo xx) dependía casi en su totalidad de la fuerza de trabajo, siendo la plusvalía la principal creadora de la riqueza (la renta de la tierra y el interés no lo tendré en cuenta porque presentar su desarrollo me supera), sin embargo, será interesante entender la velocidad con la que se han producido los cambios en la estructura económica, que a grandes rasgos, cualquier interesado puede apreciar mirando simplemente una cronología, notando como se acumulan inventos que en poco tiempo se introducen en la producción, en la industria, pues estos cambios de la estructura económica tienen una traducción en el seno de la sociedad en el sentido de escoger y priorizar los valores que determinan el espíritu, el imaginario colectivo, y en este proceso se puede notar como ha ido perdiendo puntos el ser humano, mientras sutilmente –esta sutileza —. ¿Habría sido dirigida? Apostaría que sí– lo han ido ganando los valores que la burguesía ha querido priorizar, el crecimiento económico a cualquier precio, y en este precio, las guerras de rapiña han tenido una importancia determinante, primero, porque ya en el siglo xix las guerras en Europa consolidaron el desarrollo de la industria, igual que la guerra civil en Estados Unidos potenció el desarrollo industrial del Norte, contra la burguesía algodonera del Sur, y en este proceso, que para el ciudadano corriente es inapreciable, se han ido tensando las contradicciones sociales, aún posibles de disimular desviando el foco para que –estas contradicciones– apunte al individuo, a la diferencia cultural y racial, al género, pero nunca a las clases, nunca al leonino reparto de la riqueza generada, ni al derecho de propiedad y en Estados Unidos estas contradicciones son terribles porque alberga a la minoría rica más poderosa, donde el derroche, la ostentación, el lujo contrastan con la pobreza y su marginación, produciendo choques, cada vez más difíciles de evitar.

Finalizando la segunda década del siglo xxi, podríamos aceptar que el nivel de desarrollo del modo de producción de mercancías esta adquiriendo cotas de automatismos muy notables (que no tiene que ser necesariamente algo malo, negativo) empujándonos, como conjunto humano, como sociedad a plantearnos qué hacer. La publicación estadounidense del MIT, Technology Review recoge la opinión de un importante ejecutivo chino preocupado por la competencia entre EEUU y China acerca de la importancia de la inteligencia artificial aplicada a la industria (es justo decir que estar informado sobre la marcha del mundo, algunos medios facilitan mucho la información general, internacional, RT, de donde extraigo la noticia y Busines Insider, mientras Público es la información nacional, habitualmente). Mi planteamiento es: cuando la cota de automatismo llegue al 75% u 85%, algo que parece tan cercano –para los que hoy tienen 20 o 25 años–, ¿qué generará la plusvalía? Evidentemente el sistema, como productor de mercancías se habrá acabado porque al no haber plusvalía, la fabricación de mercancías, cuyo objetivo es el valor de cambio pierde todo significado, pero entonces, ¿qué sentido tiene la acumulación de capital?, pues este no se utiliza (la contabilidad que se puede rastrear en la prensa la cifran en billones de dolares, más de cien) en crear empleo, se atesora para evitar que la sociedad crezca cultural y espiritualmente, deteriorándola mediante la pobreza inventada. ¿Estará, la élite mundial, queriendo inventar un mundo a la medida del uno por ciento? ¿No será el momento de exigir ser tenidos en cuenta como seres humanos? ¿No será el momento que los grandes planteamientos de filósofos, humanistas y pensadores, sobre el sentido de la vida, del ser humano, se aborden en un foro no elitista, no excluyente, de forma colectiva? ¿Cual es nuestro futuro? ¿Cual será el rol de la sociedad, comparsa, actores?

ESTADO Y SUS LÍMITES

La burguesía tiene dos caras. Una, reconocible sin disimulo es la de la economía, la producción, los negocios, la banca, las finanzas. Otra es la de gestor de los asuntos públicos, la política, donde, obligatoriamente ha de disimular su condición de clase para encubrir, que su gestión, aunque estuviese libre de corrupción, está dirigida a beneficiar a la clase a la que pertenece, socapa del bien común, y lo que da coherencia a la burguesía es disponer del Estado, su Estado. (el PP no abandonara el gobierno porque sabe que su abandono podría dejar al descubierto hasta donde llega la corrupción)

La característica definitoria del Estado, cualquier Estado, es imponer normas y reprimir comportamientos que las contravengan, pero el Estado, merced a los cambios funcionales que impone la producción social de la existencia humana, ha tenido que ceder competencias en terrenos que antes eran de su exclusiva dirección. En el terreno de los negocios, economía, finanzas, comercio, producción, etc., el regulador es el mercado y los acuerdos internacionales sobre estas materias imponen comportamientos que no pueden ser impunemente vulnerados, y que los Estados nacionales europeos y equivalentes aceptan, porque es una especie de macro Estado que cuenta con organizaciones oficiales especializadas, y las sucesivas cumbres oficiales y oficiosas en las que coinciden amigos y enemigos tienen funciones capitales, como es organizar el vaciamiento de las arcas publicas, organizar la pobreza y la transhumancia humana y aun y más importante, comprobar el sentido de las relaciones de fuerza entre ellos. Sin estas cumbres hubiese sido imposible que el uno por ciento se haya hecho con la riqueza del planeta, una versión aquí, dos aquí, tres aquí.

La burguesía no desaparecerá, no perderá su poder sin utilizar todos los medios a su alcance –legales o no legales– para impedir su desaparición como clase, y esto significa, que impedirá los focos de consciencia política, a como de lugar, aplastando cualquier muestra disconforme, por tanto, vigila escrupulosamente Europa, sus problemas de cualquier índole, porque si a la burguesía, en su faceta de esforzados políticos, el control y manejo del Estado le aporta coherencia, al proletariado, a la clase obrera y sus dirigentes, sean estos obreros o doctores científicos, la coherencia y la cohesión la aporta el proyecto político que el partido, la internacional lidera, y esta carencia nefasta, esta realidad eludida, la izquierda desarticulada, derrotada, parcelada en sus Estados nacionales decadentes, feudatarios del capital financiero dominado por EEUU (Francia sufrió en las carnes de sus ciudadanos el comportamiento, diré, independiente, de su actuar en Siria, y la legion extrangera USA, el terrorismo yihadista dejó su tarjeta de visita, en numerosos lugares), evita mirarla de frente, pero esta característica, el internacionalismo obrero, preterido, olvidado, borrado por el revisionismo bernsteiniano, por la traición y toneladas de tinta de los propagandistas y publicistas burgueses, que es el reverso combativo del globalismo burgués, que trasciende el aspecto económico, con el que nos lo suelen presentar el globalismo, requiere, de los luchadores honestos, darle respuesta, a la mayor brevedad posible, recuperando la utopía del socialismo científico y levantando, formando un nuevo pueblo en el corazón de Europa y vocación internacional.

Hay una coincidencia curiosa en el acuerdo de dirigentes políticos, sociólogos, periodistas de variado cariz, al expresar su creencia opinando que Europa está vacunada contra la revolución, que de Europa no pueden esperarse soluciones, que estas vendrán de otros lugares Asia-Pacifico, en términos económicos, América del Sur, en el terreno político. En este caso, discreparé del señor Formenti que cree que América del sur está, políticamente, mucho más avanzada que Europa, su articulo aquí. La burguesía, el capital financiero, al tratar por todos los medios de desarticular a la sociedad europea a través de utilizar canales dudosos, opacos, para sojuzgar la vida humana, sea organizando el terrorismo, sea organizando la transhumancia de personas (pues los refugiados son la consecuencia de expulsar de sus naciones, apetecidas por el capital financiero, a sus habitantes naturales, despoblando territorios –más fáciles de atacar y expropiar– más fáciles de montar gobiernos de conveniencia), utilizando a través de esas vías opacas a las mafias consentidas y conniventes –los bancos y sus paraísos conocen que ciertos flujos financieros tienen una procedencia delictiva, pero el dinero, no huele–, entrando en el tenebroso entramado de relaciones inconfesables, pero de indudable utilidad para organizar la transhumancia humana, dicho con respeto y solidaridad, con los desplazados, pero con la combatividad necesaria de quienes en cómodos despachos organizan la despoblación, volcándola en Europa, no para acogerla, sino para pudrir una difícil convivencia, en el seno del viejo continente.

Lo que digo puede ser discutible porque lo que avanza en Europa es la burguesía y el neo fascismo, pero movilizar a la clase obrera es mucho más difícil porque para ello se requiere un proyecto alternativo a la sociedad burguesa. Que Lenin hiciera la revolución contra las tesis marxistas, no implica que vaya a sonar la flauta siempre del mismo modo, y la disposición a la lucha no exime a los luchadores de planificar estrategias y alternativas, y todavía más, difundir y propagar los valores solidarios combatiendo el individualismo feroz del sistema, que se apropia del esfuerzo colectivo creador de riqueza y la sociedad burguesa a la que hay que superar requiere presentar ante ella un proyecto ilusionante, solidario, comprometido con el cambio social, basado en hechos que puedan ser contrastables desde los inicios. Programas apenas distinguibles hacen que el pueblo trabajador pueda ser embaucado por los medios, que el empresariado, gustosamente, financia, de forma, cuando menos dudosa y retorcida. Si la gran industria –sus empresas transnacionales– utiliza la ciencia para crecer, y durante el siglo xx la competencia se sometió a la disciplina impuesta desde Washington, si la globalización es una suerte de socialismo inverso, alentar la posibilidad de dar una respuesta alternativa desde la estrechez del marco nacional es una, cuando menos, incongruencia. Si la izquierda quiere dar una alternativa al agonizante modo de producción mercantil tiene que hacerlo constituyéndose en una unidad, un único cuerpo. Un ser humano desmembrado ni siquiera es un cadáver, es un despojo. La izquierda, reducida al feudo nacional es un despojo, inútil porque no puede elaborar una alternativa, ya que es impensable imponer criterios a otros en medio de contradicciones culturales y sociales mucho más teniendo en cuenta que la burguesía en Europa ha tenido que articular una unidad –la Unión Europea–, a la que no se atrevió ni se atreve a gobernar como un único Estado por temor a la sociedad europea, por temor a sus pueblos. El capital financiero teme como la peste una repetición del socialismo soviético inimaginable en Europa. Teme una EBPOПA rusa, y eso es inimaginable porque las condiciones son otras y la experiencia histórica cuenta. NO volverá a verse un socialismo donde la élite administrativa o la élite política se arrogue el derecho a decir, ni sobre la economía, ni sobre geopolitica, ni sobre la sociedad porque se levantarían de sus tumbas todos los asesinados por la burocracia soviética para gritarnos, para impedirnos volver a cometer el funesto error de asentir como comparsas, porque tenemos ante nuestros ojos el compendio, el resumen de aquella traición, en la figura de los nuevos ricos, la neoburguesía rusa que se apoderó de la revolución levantada con el esfuerzo de la clase obrera mundial. Los procesos de Moscú donde la burocracia asesino a honestos militantes, solo por el hecho de discrepar del líder o del partido es irrepetible, pero lo que teme el capital financiero mundial no son una repetición de esos procesos, lo que teme el capital financiero mundial es que Rusia domine Europa, que Estados Unidos quede aislado, contenido entre Méjico y Canada, que las cambiantes relaciones de fuerza convierta a Europa en aliado incondicional de Rusia, un desvarío capitalista, porque si bien Rusia nunca ha invadido Europa, Europa –Napoleón y Hitler– sí invadieron Rusia, y lo que ésta ha deseado históricamente han sido unas relaciones comerciales y culturales cordiales con Alemania y con Francia, es decir, con Europa. El temor a una Europa rusificada carece de fundamento, mucho más probable podría ser una europeización de Asia, y como hipótesis nada descabellada probablemente, un cambio en la relación de fuerzas impulsadas desde abajo, donde el rol de la clase obrera fuera determinante, pudiera hacer realidad este supuesto.

Resumiendo podríamos decir que los límites de los Estados son variables, que ejemplos como los Estados de Oriente medio hechos con tiralíneas por los eficientes funcionarios del imperio británico Sikes y el francés Picot, han de ser rehechos porque son apetecidos por el capital financiero dominante, que los Estados europeos se mantienen, solo como como contenedores de una sociedad europea muy interconectada que los políticos no se atreven a gobernar como una única sociedad multicultural porque teme que la podredumbre de la corrupción y el vaciamiento de los caudales públicos queden al descubierto siendo contestada por una sociedad proletarizada, culta y preparada, dejando en evidencia a la izquierda socialdemócrata teniendo esta que mostrar de nuevo su disposición a ser la voz de su amo incapaz de abanderar la construcción de una ciudadanía multicultural, multiétnica, solidaria, participativa, vigilante y preparada.

Que todos los experimentos financieros hechos desde 1971, con el abandono del patrón oro por Nixon, al que han seguido los nuevos experimentos con monedas virtuales –bitcoin y otros– no es más que nuevas demostraciones de cesiones de competencias, que antes eran estatales, dejada en manos del macro Estado que es el mercado para acelerar el empobrecimiento, y eventualmente, una crisis, sin solución.

Que la invasión de territorios sin previa declaración de guerra es la demostración que evidencia la asumción (asumir) de policía global de la potencia ganadora de la SGM.

Que los organismos internacionales –ONU, WTO, etc.– están al servicio de la potencia mundial porque las burguesías europeas asumieron su condición de vasallos.

Que el crecimiento de las fuerzas productivas están al servicio de la creación de medios de producción de muerte y destrucción (armas de destrucción masiva), y que pueden utilizarse, sin pudor a la mayor gloria de los que utilizan nuestros recursos en agigantar las cuentas corrientes y el ego –Elon Musk, la costosa publicidad de su coche y su cohete lanzador–, vienen a corroborar, que las fuerzas productivas, analizadas en detalle, demostrarían que el innovador se apoya en una ingente cantidad de esfuerzo colectivo, entre los que estaría una inventiva, muchas veces desinteresada, que el emprendedor, se da prisa en aprovechar, sin dar las gracias, siquiera.

Que este crecimiento exponencial no nos acerca al socialismo, porque este paso implica una ruptura consciente, y esta conlleva la recuperación del internacionalismo obrero y su partido: la internacional obrera.

Finalmente sería desairar a los sinceros independentistas catalanes silenciar la incoherencia de su lucha. Si el republicanismo catalán fuese serio no podría ser un problema local sino que los republicanos catalanes serían la punta de lanza del republicanismo español porque, siendo serios y conscientes, se entiende sin gran esfuerzo que no es posible conseguir un logro histórico, reduciéndolo a la mínima expresión; pierde todo el significado y la República de Cataluña se convierte, automaticamente en la broma de tabarnia, por tanto, si el republicanismo catalán fuese serio, un sentimiento acendrado y no un problema de pelas la situación sería muy otra, porque cuando la antigua dirección ha pasado por la judicatura, desdiciéndose ¿Qué sentido tiene un gobierno en Bruselas? ¿El exilio? ¿Incapacidad del independentismo para hacer bandera de los cambios sociales, diluidos en el procés? ¿No revela esta lucha del independentismo la subordinación de la izquierda a las iniciativas de la pequeña burguesía?

EL SOFTWARE DEL AUTÓMATA

El cuasi exponencial crecimiento de la industrialización acontecida en los últimos doscientos años, unida a la inveterada costumbre de arrojar los detritos afuera sin reparar en las consecuencias ha terminado deteriorando el mecanismo natural capaz de regenerar esos desperdicios. Flora y fauna oceánica y terrestre son incapaces de procesar toneladas de aire contaminado y aguas corrompidas porque la gran industria, al este y al oeste han decidido pasar a la sociedad, a todos nosotros, el coste del deterioro.

No es posible pensar en cambios sociales profundos que no contemplen el respeto hacia la naturaleza; su flora y fauna necesitan espacio, tiempo e inversión, porque los humanos al alterar su habitat natural deben, cuando menos reparar y proveerles de las condiciones que hagan posible su existencia.

Tiendo a considerar el planeta como un autómata primitivo, perfectamente capaz de sobrevivir en las condiciones primigenias, pero estas condiciones han sido alteradas a lo largo del proceso histórico, desajustando el programa natural, al que llamaré, haciendo uso del popular y conocido término inglés, software.

No es posible aceptar –me niego– que el proceso cosmogónico haya creado la inteligencia y esta acepte sin opción la desaparición propia sin buscar alternativas. El propio desarrollo de la ciencia, desde los orígenes remotos en el creciente fértil, el valle del rio Amarillo, en el valle del Indo y el propio origen humano en África, revelan que la vida, portadora de inteligencia, busca encontrar respuesta a la desasosegante intriga que, en los seres humanos causa la incertidumbre, el no saber acerca del origen de la vida, de la inteligencia.

La incesante búsqueda de la ciencia especializada, profesional queriendo descubrir el origen de la materia, evidenciaría incongruencia si aceptaran, indiferentes que el cosmos es una pulsión que va y viene, y que en ella desapareceremos. Aunque aceptemos que la inteligencia puede tener lugar en otros puntos del universo, por lo que a la especie humana toca, la ciencia ya ha abordado el tema y un cientifico del ya desaparecido imperio del mal, Nicolai Kardashov, ideó una escala para medir el grado de desarrollo de una civilización; según esa escala, estaríamos a 0.7?... de llegar al grado I (civilización tecnológica capaz de utilizar eficientemente todos los recursos del planeta). Mis lecturas, en este punto, son meramente aproximativas, pero entiendo que ese autómata –el planeta–, con una, digamos, disposición intestina capaz de producir convulsiones y catástrofes, terremotos y plegamientos causante de desastres cruentos y costosos, son inasumibles. Una sociedad poseedora, dueña de las fuerzas productivas, como mínimo, actuales, estaría en condiciones de impulsar las ciencias de la tierra y sus ingenieros, en condiciones de prever y proveer los mecanismos para evitar que las fricciones y plegamientos pusieran en peligro la vida. Que esas fuerzas productivas y su capacidad de destrucción y muerte este manos de gente cuyo objetivo es engordar la cuenta corriente propia es una obscenidad, contra la que es preciso revelarse.

La propia evolución estelar de nuestro sol, nos avoca ser vaporizados en su etapa de crecimiento degenerativo y la evacuación terrestre podría no ser la única opción.

Una sociedad, donde el reparto no se mida por el dinero que tengas sino por lo que seas capaz de aportar, podría solucionar ese alterado software. Porque al sumar el esfuerzo colectivo a la solución de amenazas previsibles, conocidas, escrutables, podría generar en el transito hacia la integración humana estudios y trabajos apuntando a la solución. De otro lado, teniendo en cuenta la profundidad y alcance de un esfuerzo semejante, el propio hecho de abordar el trabajo con criterios diferentes al del trabajo asalariado, los participantes, en ese esfuerzo, no estarían alienados del esfuerzo comprometido y asumido, es decir, la humanidad sería dueña de su destino.

Terminaré este largo apunte agradeciendo a mis amigos sus críticas y correcciones, diciéndoles, aunque parezca, lo contrario, que tengo en cuenta sus correcciones, pero a veces, el ejecutante, hace bueno el refrán al tropezar, más de dos y tres veces, en una piedra obstinada en no quitarse del camino. Gracias por las correcciones. Me esfuerzo en mejorar.

jmrmesas

veinticinco de febrero de dos mil dieciocho

Este apunte lo fraccioné en tres partes para facilitar su lectura, pero algún amigo me aconseja que lo rehaga en uno solo porque fraccionado pierde coherencia. Le agradezco su atención y las correcciones, mínimas, espero que lo hagan más claro.

Quiero dedicarlo a esa vanguardia abnegada que son las mujeres y que el próximo 8 de marzo nos convocan a solidarizarnos en su esfuerzo.

jmrmesas

cuatro de marzo de dos mil dieciocho








martes, 6 de febrero de 2018

RECUPERAR LA UTOPÍA







RECUPERAR LA UTOPÍA

RECUPERAR LA UTOPÍA PARA CONSTRUIR LA ALTERNATIVA


Me han parecido interesantes las consideraciones de Boaventura de Sousa Santos acerca de la unidad de la izquierda y el interregno, cuyo enlace dejo aquí para los interesados en conocer lo que dice.

Empieza diciendo que tiene preferencias por las cuestiones de fondo más que por la coyuntura y animado por esta afirmación encuentro estos temas que me parecen merecedores de alguna puntualización porque son justamente los que pueden echar luz que desbrocen la confusión y puedan elevar a la clase obrera, cada vez más mermada, de la terrible derrota que supuso, en los hechos, el abandono de la lucha por el socialismo, con todos los fallos que se le puedan atribuir a la lucha de casi doscientos años.

Intentaré responder los temas que me parecen más relevante como los que él denomina el interregno, las agendas explícitas e implícitas y el punto que considero menos elaborado, la unidad de las izquierdas.

INTERREGNO Y AGENDAS

Ante todo el párrafo que transcribo, merece alguna consideración porque no explicita que ese conjunto de teorías y prácticas transformadores no se han evaporado como humo sino que la debilidad actual se debe a la hostilidad de la clase capitalista, de un lado, y a la dejación de la lucha teórica contra el capitalismo, cuando no, a la traición de sus dirigentes: Izquierda significa el conjunto de teorías y prácticas transformadoras que, a lo largo de los últimos ciento cincuenta años, han resistido a la expansión del capitalismo y al tipo de relaciones económicas, sociales, políticas y culturales que genera, y que surgieron con la convicción de que puede existir un futuro poscapitalista, una sociedad alternativa, más justa por estar orientada a la satisfacción de las necesidades reales de los pueblos, y más libre, por estar centrada en la realización de las condiciones del efectivo ejercicio de la libertad. Sin esta reflexión podría parecer que la resistencia se debilita por estar fuera de contexto, por ser quimérica, cuando es obsoleta, porque no combate al sistema sino que se deja arrastrar por el mismo sistema que quiere combatir.

Cualquier interesado en la historia de la lucha de clases puede notar, cuando lees los acontecimientos pasados, las referencias a la lucha contra la propiedad de los medios de producción que las organizaciones obreras, de entonces, tanto socialistas como anarquistas, tienen presente esa característica definitoria, y concretamente, teóricos socialistas como Jaime Vera se esfuerzan en hacer notar que la sociedad cambia y nada permanece tal cual, porque la transformación es constante y continua, algo que parece no querer entender los dirigentes políticos.

Esta consideración sobre la izquierda puede parecer cabal, pero conviene entender que ese aislamiento es el resultado de la indigencia teórica y política, que supuso la traición, aunque el señor de Sousa es más amable en la definición: Lo que sucede es que las fuerzas de izquierda tienen una enorme dificultad en conocer las experiencias de otras fuerzas de izquierda en otros países y en estar dispuestas a aprender de ellas. Y continua...No están interesadas en conocer profundamente las realidades políticas de otros países ni tampoco dan la atención debida al contexto internacional y a las fuerzas económicas y políticas que lo dominan. La desaparición analítica de las múltiples caras del imperialismo es una prueba de ello. Además, tienden a ser poco sensibles ante la diversidad cultural y política del mundo. Esto último puede ser discutible porque no es desinterés, es el resultado de querer dar respuesta a una situación de contenido, claramente internacional, desde el estrecho marco local, o como mucho, estatal, porque traspasar este marco nos enfrenta con el sistema, como un todo, y dar respuesta a ese TODO implica voluntad y premeditación de combatir el capitalismo y eso requiere proponer y elaborar una alternativa, que no puede ser local sino internacional.

Lo sitúa en 1989 con la caída del muro de Berlín. El mundo que creó el neoliberalismo en 1989 con la caída del Muro de Berlín terminó con la primera fase de la crisis financiera (2008-2011) y todavía no se ha definido el nuevo mundo que le tomará el relevo. Esto que dice me parece inexacto porque no es que no se haya definido el nuevo mundo que tomará el relevo, ni que se haya superado la primera fase de la crisis económica -2008-2011- es que el discurso de la recuperación económica es falso de principio a fin porque la desregulación que produjo la crisis no es que se haya corregido sino que ha habido una enorme transferencia de recursos públicos a la banca privada, en todo el mundo, sin que se haya movido una hoja, y claro está, con esta colosal aportación de los más pobres a los más ricos, la raíz de la crisis, que en términos generales, se ha suavizado, permite al capital financiero estadounidense, presionar para acceder libremente a los mercados nacionales que China y Rusia poseen, y como esto no ha sucedido, porque las contrapartidas serían catastróficas, la principal causa de la crisis sigue abierta porque para que pueda desarrollarse un nuevo respiro, es necesario ir a una confrontación de poder y este tipo de duelo tiene riesgos muy imprevisibles.

Lo que el señor de Sousa llama interregno, es en mi opinión, la perdida de liderazgo que la burguesía estadounidense dominante, que fue capaz de configurar el mundo desde la SGM a la medida de sus interese, hasta ese interregno, ha perdido poder de configuración global y esta realidad ha abierto contradicciones en el seno del complejo militar industrial, y ha continuado entre los burgueses europeos, tradicionales aliados de la burguesía dominante estadounidense que empiezan a encontrar dificultades disintiendo estos, de esa política que les acota el espacio propio.

En realidad, el interregno es la crisis del modo de producción mercantil, y la agenda explicita que él define como el fracaso del socialismo es el reverso del fracaso de la burocracia soviética, que el movimiento obrero no ha sido capaz de abordar porque para poder enfrentar esa derrota hay que reivindicar el socialismo como alternativa al modo de producción mercantil, o acaso la enorme transferencia de recursos producidos – el 82% de la renta global, transferida al 1% – ¿no es una socialización inversa?, en realidad es el expolio global.

UTOPÍA

Tildar de utópico a un adversario político es situarlo en el umbral de la irrealidad más profunda, pero la realidad cotidiana nos ciega porque no nos permite alejarnos del entorno para tomar perspectiva, y la cotidianidad de la lucha por la supervivencia, en medio de la abundancia y el despilfarro nos aparta de la posibilidad de encontrar el camino, por tanto, por utópico que parezca la necesidad de romper políticamente con el capitalismo es consustancial con la necesidad de buscar la alternativa. Sin esa ruptura no hay ni habrá alternativa creíble, y las ideas predominantes serán las de la pequeña burguesía, precursoras de un fascismo, mantenido en sordina, mientras la izquierda formal se deja arrastrar porque entiende, cuando menos intuye que la alternativa significa reivindicar lo que históricamente ha definido ser de izquierda, reivindicar los medios de producción para el conjunto de la sociedad, sin esa propiedad común, ser fuente de poder y legitimidad es una frase hueca, porque los dueños del mundo la vacían de contenido, con la ayudas de sus gobiernos y sus instituciones, y esto si lo dice claramente, el señor de Sousa cuando escribe, La globalización neoliberal, la desregulación, la privatización, los tratados de libre comercio, el papel inflacionario del Banco Mundial y del FMI se fueron desarrollando paulatinamente para erosionar el principio del Estado, y es justo reconocer el valor de su análisis.

Recuperar la utopía quiere decir poner al ser humano por encima del mercado. Sin una enconada lucha teórica por desmontar el discurso del sistema, la humanidad es comparsa y nunca podrá ser fuente de poder y legitimidad porque es expoliada y anulada por una élite que pretende elevarse por encima del ser humano, y tal vez fabular con crear otro tipo diferente.

Por eso, la constante y machacona cantinela de la crisis, o los constantes y no menos detallados informes sobre la corrupción social y gubernamental, sin que desde las fuerzas llamadas a proponer y organizar una respuesta se produzcan alternativas, tienden a adormecer a una ciudadanía que considera normal estos hechos, porque la respuesta, limitada al lento camino de los tribunales – pieza esencial del Estado burgués, garantizador del dominio de la clase expoliadora –, termina por llevar al ánimo popular la idea de que tal alternativa es imposible, cuando para que el desarrollo sea otro, hay que empezar por llevar al ánimo del pueblo trabajador que jamás se hará realidad la afirmación de ser fuente de poder y legitimidad que dice la constitución, en los países avanzados y democráticos porque, para que sea real esa afirmación hay que empezar rompiendo la idea de que el capitalismo, el modo de producción mercantil, el sistema es la única solución: la transferencia del 82% de la riqueza global producida, al 1% de los más ricos es la confirmación de un monumental robo que nadie se atreve a explicar y desarrollar, y esto, en estos términos es necesario teorizarlo y algumentarlo, para llevar al ánimo del pueblo trabajador, del norte y del sur del este y del oeste, que el sistema, el capitalismo, no ofrece ni puede ofrecer beneficio para la humanidad. Fue una etapa del proceso histórico y hay que ponerle el fin.

LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA

El denso y extenso articulo del señor de Sousa, cuyo enlace dejo al comienzo, y recomiendo leer al lector interesado, recalca cómo el capitalismo, que desde su inicio es un sistema globalizante ha llegado a un punto cuya agenda implícita se verifica por someter por primera vez virtualmente el mundo entero al mismo modelo de desarrollo hegemónico (el capitalismo en su versión neoliberal) y, por otro, transformar la democracia liberal en el único sistema político legítimo e imponerlo en todo el mundo...al tiempo que convierte al Estado en un sirviente, aunque dicho en forma elegante...El objetivo fue que el Estado pasara de Estado capitalista con contradicciones a Estado capitalista sin contradicciones. Las contradicciones pasarían a manifestarse en la sociedad, crisis sociales que serían resueltas como cuestiones policiales y no como cuestiones políticas.

Este panorama vendría a confirmar en los hechos que el mundo es una entidad de producción única, estructurado alrededor de un mercado, en el que el capital financiero estadounidense, aún desarrollando una presión agresiva, no ha penetrado (Rusia, China) en la misma cuantía que lo ha hecho en la Europa aliada, subordinada al socio dominante, y de ahí, las enconadas contradicciones ya que los Estados nacionales solo cumplen la función de rediles en los que controlar masas empobrecidas – en la medida que transfieren las contradicciones políticas y sociales, a un mercado que las convierte en mercancías – por eso la sucesión de frecuentes cumbres gubernamentales a niveles de jefes de Estados y de otro tipo de funcionarios es lo que convierte las crisis económicas, políticas, sociales en problemas policiales, no pudiendo ser respondido por la izquierda, no porque las izquierdas se nieguen a prender unas de otra, sino porque el intento de coordinación de las políticas económicas, sociales les convertiría, automáticamente, en el objetivo a batir, como la reencarnación del comunismo redivivo y la relativa placidez del parlamentarismo electoral se convertiría en una lucha abierta, aún con los instrumentos pacíficos y democráticos, en la política de clase contra clase.

La intensa comunicación de la burguesía liderada por el capital financiero del complejo militar industrial de EEUU, evidentemente, no puede ser respondido por una izquierda deslocalizada sino que la coordinación debe ser el paso inicial para responder con una política capaz de cortar el negocio de la fabricación de armas como un chantage, una extorsión, a la humanidad, y ese paso inicial ha tenido, históricamente el contenido y la forma de una internacional. Aprender de la historia significa notar el desprecio del poder por la vida humana subordinándola a satisfacer los intereses y caprichos del poder. La izquierda, y su más consecuente metodología militante – el marxismo – tiene que liderar ese enfrentamiento porque es imposible avanzar sin objetivos. Tras los cantos laudatorios a la salida de la crisis iniciada en 2008 – sin otra medida que la transferencia de dinero público a la banca privada –, el desplome del índice bursátil Dow Jones en Nueva York, revela que mientras la desregulación financiera no tenga límites, la necesidad del capital financiero de empobrecer al 99% para dominar y subyugar equivale a permitir el asesinato, el holocausto de la mayoría, a manos de una élite. Solamente por cobardía, pereza mental e ideológica para exigir la necesidad de poner coto a la ambición de una élite, se puede interpretar el silencio de la izquierda. Controlar y gravar el capital financiero es imprescindible como garantía y salvaguarda de la HUMANIDAD.

Los nuevos tiempo generan nuevos elementos generadores de conocimientos, de nuevas experiencias y nuevas posibilidades, en suma, elementos generadores de riqueza. Las comunicaciones, la informática, internet, han generado una enorme base de datos – Big Data –, en si misma, riqueza, pero en la medida que su control queda en manos de grandes corporaciones privadas, su análisis, estudio y proyección es un arma poderosa que la empresa privada depositaria de esa información cede o vende sin contrapartida. La izquierda ha de luchar por la recuperación de esa base de datos puesta bajo control de una autoridad internacional – podría ser la ONU –, pues esa base podría ser interpretado como compendio, resumen del individuo colectivo social, y por tanto, su mercantilización ha de ser impedida, igual que por ley el adn humano tendría que ser patrimonio del conjunto.

En resumen, la izquierda ha de ser capaz de dirigirse abiertamente a la clase obrera, al pueblo trabajador, diciéndole sin ambages, que sin acabar con el capitalismo no existen soluciones a los problemas, ni económicos ni sociales, ni nacionales ni internacionales, porque en las entrañas económicas, sociales y políticas del modo de producción mercantil está la necesidad de arrebatar la mayor cantidad de beneficio personal, ganancia, plusvalía, renta, y ese virus, en la actualidad ya no es condición de progreso social sino la más mortífera condición de insolidaridad, hostilidad y agresión, y posiblemente, de regresión calamitosa.

Luchar por el socialismo, controlando, regulando y gravando al capital es la condición inexcusable para que los pueblos sean fuente de legitimidad, conscientes y de poder, consecuente. Ningun poder personal por encima del pueblo, de la sociedad. RECUPERAR LA UTOPÍA ES LA CONDICION.

jmrmesas

seis de febrero de dos mil dieciocho







miércoles, 31 de enero de 2018

GOBERNANZA O GOBVENGANZA






GOBERNANZA O GOBVENGANZA CATALANA

Un político puede ser más o menos coherente, gozar de más o menos fortaleza ideológica, pero lo que verdaderamente sostiene a un político es la fortaleza política de su partido, en la medida que ese partido expresa y recoge los intereses objetivos y subjetivos de los que se hace bandera.

Puigmenond – juntos por cataluña – se embarcó en esta apuesta personal que, al parecer, pretendía poner en valor su decisión de haber convocado elecciones, tras el ultimátum del 155 cuando un mensaje en las redes sociales le acusó de ser un judas con ambiciones. La apuesta mantenida desde entonces hasta estas semanas se ha revelado carente de contenido, porque para aceptar, ahora, un candidato a la presidencia a la medida del 155, se podía haber ahorrado todo este tiempo.

A fuer de sincero creo que la independencia de Cataluña solo sería posible si se descubriera un océano de petróleo bajo su suelo, o una veta de un kilómetro de oro que profundizara hasta el centro del planeta, pudiendo esto suponer gozar de la protección de EEUU como avalista de la independencia, pero esto es quimérico.

Esperar que una parte del territorio del Estado español se pueda convertir en república independiente dentro de la Unión Europea, sin que esa opción supusiera, mínimamente, la conversión de todo el Estado español en una Unión de Repúblicas Ibéricas, parece imposible (pues ni los independentistas de derechas ni los de izquierdas miran más lejos, en tanto que eso supondría acabar con el modelo de la transición del 78) ya que Europa supone una cierta entidad de producción globalizada que no puede ir a más por las trabas políticas que el capital financiero estadounidense, lastra la coordinación del territorio para que Europa sea el dique de contención contra la inevitable socialización cautelosa que un territorio tan heterogéneo como Europa – no la Unión Europea –,ha de intentar para poder – diría – ir puliendo las contradicciones, de todo tipo que Europa ha acumulado a lo largo de su historia. Que este terreno de producción centralizado sea operativo sin que esa socialización cautelosa dirigida por el capitalismo se note es casi mágico.

Esas contradicciones se pulen – la UE intenta pulirlas – con el ejercicio de una democracia de baja intensidad que expresa, en mi discutible opinión, la propuesta de Estados Unidos de Europa, que el líder de la socialdemocracia alemana, dejó caer, como sin querer. El ejercicio de una democracia, cada vez más profunda, que garantizara que esa democratización no supusiera la desaparición de las identidades culturales que identifican a los pueblos, es irrealizable sin el empoderamiento de las sociedades que componen el mosaico europeo, y dado que el cauteloso proceso que está llevando el capitalismo podría terminar por convertirse en el centro de desarrollo de un nuevo modo de producción que englobara eurasia, iniciando un proceso que fuera la alternativa al caduco modo de producción mercantil, EEUU lo ve con suma preocupación.

La burguesía estadounidense se ha formado históricamente en un territorio, prácticamente vacío – es cierto que se dieron maña para matar a los nativos, quitándoles sus recursos –, sin las contradicciones que la burguesía de Europa tuvo que enfrentar. Los enfrentamientos entre burgueses y aristócratas terratenientes produjeron contrapesos, de los que la burguesía de Estados Unidos se liberó y eso la ha impulsado a evitar el compromiso y a tratar de imponer sus intereses por la fuerza – américa primero; make américa great again – que equivale a que los finales del modo de producción mercantil sean muy inciertos porque la perdida de liderazgo de EEUU pueden suponer enfrentamientos catastróficos.

¿Será posible que vuelva la normalidad a Cataluña? Parece difícil porque los problemas de Cataluña forman parte de los que tiene España, y que tiene Europa, pero que por circunstancias, Cataluña ha destapado, mientras en España, los políticos, carentes de perspectivas y el pueblo trabajador sin líderes que sean capaces de llevar los problemas que la marcha indetenible del mundo produce, una especie de run run que genera, constantemente microscópicas alteraciones que al cabo de un tiempo se convierten en grandes cambios que terminan afectando a estructuras económicas, sociales y políticas, y que solo un partido revolucionario podría interpretar al tener una perspectiva que integrara esa marcha indetenible del mundo.


jmrmesas

treinta y uno de enero de dos mil dieciocho















domingo, 28 de enero de 2018

CLASE CONTRA CLASE


CLASE CONTRA CLASE

Hay una disimulada intensión de las fuerzas vivas que impulsa el ibex35 de sustituir al corrupto Partido Popular, lastrado por el abrasivo desgaste de los robos a las arcas pública, por la práctica fraudulenta de entender los asuntos que tocan de lleno al conjunto de la lastimada población del Estado, por una edición más aliñada y juvenil, poniendo las caras de Arrimadas y Rivera como mascarón de proa de una edición B del Partido Popular, en la nave de un nuevo partido, Ciudadanos, que no resolverá ninguno de los problemas, pero distraerá la política, mientras los dueños del mundo preparan el próximo golpe.

Metido en el agujero de mi ordenador, tratar de mirar al conjunto del panorama internacional es muy difícil, y sujeto a algún que otro desenfoque, pero es lo que hay, porque ser comparsa de los que creen que tienen mucho que decir, pero no dicen nada que aclare el entendimiento de lo que ocurre es una pérdida de tiempo, de los que empezamos a contar el tiempo en segundos, porque las meses y años quedaron muy atrás y por delante, el panorama es, o parece ser, breve. Se tratará de encender alguna bombilla que pueda arrojar alguna luz.

Naturalmente enfrentar criterios que no entiendan más que gente muy documentada es un error propio de izquierdista incorregible, que trataré de evitar para que los escasos lectores, amigos, que me leen no me tilden de radicalismo ajeno a la realidad cotidiana. Sin embargo insistiré en el apunte anterior porque creo que si es posible arrojar luz para establecer diferencias.

LA TRAMPA DE LA ECONOMÍA

El intercambio de trabajo vivo por trabajo objetivado, es decir, el poner el trabajo social bajo la forma de antítesis entre el capital y el trabajo, es el último desarrollo de la relación de valor y de la producción fundada en el valor. El supuesto de esta producción es y sigue siendo, la magnitud del tiempo de trabajo (decía alguien que dedicó toda su vida a entender por que la riqueza es tan esquiva para la mayoría), el cuanto de trabajo empleado como factor decisivo de la producción de la riqueza. En la medida, sin embargo, en que la gran industria se desarrolla, la producción de la riqueza efectiva se vuelve menos dependiente del tiempo de trabajo, y del cuanto de trabajo empleado, que del poder de los agentes puestos en movimiento durante el tiempo de trabajo, poder que a su vez – su poderosa eficacia – no guarda relación alguna con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su producción, sino que depende más bien del estado GENERAL DE LA CIENCIA Y DEL PROGRESO DE LA TECNOLOGÍA, o de la aplicación de esta ciencia a la producción.

Esto puede parecer un ejercicio de izquierdismo puro, destinado a concienciar, pero sin relación con la pobreza energética y la desvalorización del trabajo, mientras documentados economistas hablan de la sostenibilidad del sistema – mediáticos economistas, vinculados al PSOE, por ejemplo, que no aclaran nada y cuyas recetas no resuelven nada, como tampoco otros – sin embargo, la relación que trataré de establecer espero que sea clara, pretendiendo ser elucidante.

Crear medios de producción para desvalorizar el trabajo vivo, que hace que trabajar signifique, hoy, seguir siendo pobre, creo que siempre ha sido así, pero hoy resulta escandaloso, y se comenta casi con asombro. Veamos. ¿Cuál será el coste de la fabricación de un medio de producción que incorpora lo más puntero de la ciencia y de la tecnología al funcionamiento de ese medio de producción, como por ejemplo un submarino nuclear estadounidense, convertido en arma de destrucción masiva, y que es un dogal al cuello de los trabajadores del mundo? ¿Se atrevería un partido de clase a desguazar los costes sociales y políticos de la inversión de un medio de producción de esa naturaleza, para desmontar el discurso triunfalista de los políticos que nos dicen que hemos salido de la crisis de la economía? ¿Qué supondría esa inversión en relación a la difusión de la cultura o a la pobreza energética? Que un economista, o un partido, o los sindicatos de clase se embarcaran en semejante tarea implicaría que politólogos y sesudos analistas que viven en un, y de un, respetado auditorio, estuviesen en la diana mediática de los medios afines que emponzoñan el entendimiento facilitando la confusión. Claro está que profundizar en este tema requeriría datos e información, inalcanzable para un modesto apuntador, pero haciendo un supuesto ejercicio de proyección, me pregunto, ¿qué relación podría haber en los beneficios que arrojarían la elaboración de ese medio de producción convertido en fábrica de muerte – el submarino nuclear – y los paseantes de foros internacionales, DAVOS, por ejemplo? El entramado de relaciones que estrujan al limón llamado Mundo, planeta Tierra, para que todos los canales terminen en los bolsillos de la élite capitalista, ¿es ajena a la interesada presentación de una determinada faceta de la producción globalizada, que los economistas, al servicio del poder, nos presentan?

¿Por qué el submarino ha de ser estadounidense, y no ruso o chino? El submarino ha de ser estadounidense, porque entendiendo que estamos al final de un ciclo histórico (cuya duración, y sin una información a propósito, es difícil pronosticar) encierra las contradicciones de clase, ya que toda la burguesía mundial acepta, de mejor o peor grado, los parámetros del sistema que lidera Estados Unidos, y además, ni China ni Rusia tienen tradición de pueblos invasores, mucho menos, los koreanos(del norte, por supuesto).

Claro que es más cómodo entrar al trapo de defender la unidad indivisible de la Patria que aclarar estos extremos, tediosos y difícilmente demostrables.

CUAN TRÁGICO SERÍA LA INDEPENDENCIA DE UN TERRITORIO

El BREXIT está suponiendo un duro golpe para los trabajadores británicos, pero el gobierno del Estado del Reino Unido no ha supuesto una conmoción irreparable, y el gobierno de la señora May puede bandear la situación, con la comprensión de la Unión Europea, que no quiere líos.

Si una parte del territorio del Estado de España se desgajara, por ejemplo, Cataluña – algo muy apartado de la realidad –, el resto del Estado español estaría imposibilitado de permanecer tal cual, porque todo el armazón histórico, con las contradicciones introducidas en los intersticios del edificio del Estado, a modo de argamasa para dar coherencia a la construcción política, se derrumbaría con estrépito y eso sería malo para Cataluña, para España y para la Unión Europea, por eso hay una disimulada operación para empoderar a Ciutadans, reforzar la monarquía con la cara lavá y recién peiná, mientras la izquierda, no puede decir nada porque sus conspicuos dirigentes creen que el sistema tiene futuro, y no pueden ir delante sino detrás y a remolque.

Ir delante significa entender qué es la última relación de valor y de la producción fundada en el valor. Que significa el dinero y el trabajo vivo y que significa el dinero virtual y la minería del bitcoin. Por qué trabajar empobrece, y así sucesivamente. Significaría un programa propio y pormenorizadas explicaciones, que arrancando del Estado Español, supusieran, cuando menos, la propuesta de Martín Schulz, de los Estados Unidos de Europa. Por qué Europa debe tomar la iniciativa en Oriente Medio, que Estados Unidos, el imperio del bien, quiere utilizar para anular a Europa, pero, naturalmente, algún politólogo prestigioso, puede desmontar este argumento como extremismo de izquierdas. Qué se le va ha hacer. Ajo y agua.

Entender que la producción globalizada con un reducidísimo conjunto de monedas haciendo las veces de lubricante comercial imposibilita la manipulación financiera, sujeta a los acuerdos Basilea, haciendo muy difícil, que esas monedas puedan fluctuar desmedidamente, haciendo que esa relación de valor sea, cada vez más estable – de ahí que la producción fundada en el valor, sea la última relación – y hay que recurrir a ese dinero virtual para dar sentido a la especulación, siendo esta acción determinante, para tejer conjuntos productivos macros, que no pueden tomar la forma de supra-Estados, porque entonces la ciudadanía tomaría consciencia rápidamente y manipular a gente preparada sería imposible.

En fin, amigos, que me hacéis la distinción de leerme, espero haber satisfecho vuestra crítica sagaz, tomándoos interés por velar por mi salud mental.


jmrmesas

veintiocho de enero de dos mil dieciocho

















jueves, 25 de enero de 2018

TÉRMINOS




 TÉRMINOS

Si Puigdemond se presentara en la Generalidad a tomar posesión sería la confirmación indudable del monumental fracaso, no solo del gobierno del PP sino de todo el entramado articulado en torno al Estado del 78 incluidos todos los partidos, incluido el nuevo partido del transversal Podemos. Ese fracaso encerraría un simbolismo que definiría todo el viejo entramado que viene articulando al mundo desde el derrumbamiento de la sociedad articulada en torno a la confrontación Este-Oeste y que sirvió para desenmascarar el sometimiento, el domesticamiento de la revolución a un puñado de nuevos ricos convertidos en nuevos amos del mundo, agarrados mano a mano con los viejos dueños.

El intercambio de trabajo vivo por trabajo objetivado, es decir, el poner el trabajo social bajo la forma de antítesis entre el capital y el trabajo, es el último desarrollo de la relación de valor y de la producción fundada en el valor. El supuesto de esta producción es y sigue siendo, la magnitud del tiempo de trabajo, el cuanto de trabajo empleado como factor decisivo de la producción de la riqueza. En la medida, sin embargo, en que la gran industria se desarrolla, la producción de la riqueza efectiva se vuelve menos dependiente del tiempo de trabajo, y del cuanto de trabajo empleado, que del poder de los agentes puestos en movimiento durante el tiempo de trabajo, poder que a su vez – su poderosa eficacia – no guarda relación alguna con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su producción, sino que depende más bien del estado general de la ciencia y del progreso de la tecnología, o de la aplicación de esta ciencia a la producción.

Este párrafo escrito hace más de 160 años me sirve de brújula para entender ese fracaso del viejo orden y cómo y por dónde poder vislumbrar las vías, los nuevos caminos por donde se abrirán las nuevas luces. El párrafo tiene una definición lapidaria “es el ultimo desarrollo de la relación de valor y de la producción fundada en el valor”. No creo que haga falta decir que el autor es Marx hablando sobre la importancia de la fabricación de medios de producción para desvalorizar la fuerza de trabajo – hace más de 160 años – y hoy la fabricación de esos medios de producción no son cualquieras, esos medios de producción para desvalorizar a la residual fuerza de trabajo son la fabricación de medios de destrucción. La fabricación de armas de destrucción masivas para que una élite domine al 99 por ciento. Preguntado un economista sobre el repunte de la economía, creo que fue el señor Niño Becerra (ayer 24/01/2018 entrevistado por el periodista señor Ruiz), dijo que ese repunte no se debía a que los trabajadores estuviesen más y mejor preparado, ni se hubiese adquirido mejor tecnología. Sencillamente a que trabajaba menos gentes y las condiciones eran peores, es decir, interpreto yo, factores de conjunto, que en términos generales que significaban elementos ajenos al esfuerzo inmediato, que tendrían su explicación en las condiciones generales de una producción globalizada, determinada por la importancia de la ciencia y de la tecnología en la producción como un todo global.

Todo el discurso de la izquierda oficial, plegada al interés político del independentismo significa la ausencia de discurso de clase, la ausencia de discurso socialista, es decir, no del psoe, no socialdemócrata, ausencia de discurso que tiene en cuenta los intereses generales de la población trabajadora, y cuando esta ausencia desaparece, porque no es compatible con la parafernalia patriotera de banderas que nada cambian las necesidades vitales, la izquierda desaparece arrastrada por el clamor de la pugna entre la pequeña burguesía independentista y la gran burguesía nacionalista, ambas deudoras de la burguesía dominante del capital financiero internacional.

El sistema global, el capitalismo está agonizando porque el trabajo vivo como fuente de valor de la creación de riqueza es residual, y lo es porque cada vez la producción es más automatizada, la robotización y la inteligencia artificial cobran mayores cotas de dominio en la organización de la vida corriente, en esos procesos que garantizan el funcionamiento cotidiano de la vida social organizada.

Pero si en algún dato se demuestra la irrelevancia de los discursos económicos usados por el poder para llevar al animo de la sociedad la importancia del empleo, como excusa para empobrecerla es la desaforada carrera por glorificar la confrontación trabajo vivo y trabajo objetivado, al entronizar a la mercancía por excelencia, el dinero, ya claramente desligado de la simbolización de representar al tiempo de trabajo social. El dinero ha sido sustituido por el dinero digital, que es la expresión cabal de una producción sin utilidad social, útil solo para el reducido ámbito de quienes capitanean al uno por ciento, por eso esta realidad es la mejor demostración de la visión de Marx que condensa el párrafo inicial.

Si la izquierda es incapaz de presentar su propio programa está destinada a desaparecer porque no es capaz de aportar soluciones que hagan la vida más grata ni más fácil para la sociedad, para el 99 por ciento, y pretender defender unas esencias que dejaron de ser esenciales, es una vacuidad. Poner los medios de producción al servicio de la sociedad es lo que daría sentido a quienes pretendan tener algo que decir.
jmrmesas

veinticinco de enero de dos mil dieciocho














domingo, 10 de diciembre de 2017

COMPLICIDAD FORZADA








IZQUIERDA
LA COMPLICIDAD FORZADA

Absorbida por el vértigo de la campaña del 21D, la izquierda se deja arrastrar por el triunfo de la ideología patriotera de las elecciones catalanas y la ideología pequeñoburguesa centra la política sin disimulo mientras la gente normal y corriente las pasa muy mal, porque los problemas que la atenazan no tienen solución sin centrar el objetivo en el funcionamiento del sistema. Solo es necesario mirar hacia afuera, contemplar el panorama internacional para darse cuenta del tiempo gastado en un problema, la independencia nacionalista, que es pura ficción, pero como toda ficción hay que presentarla como algo que parezca real.

La estructura económica del mundo ha ganado predominio internacional y no es la nación, el Estado nacional, el marco en el que se decide el dominio de la escena política sino que este dominio requiere de un ámbito mas amplio. Ese marco más amplio, que ya no es el Estado nacional, sino el mercado, que el capital financiero ha estructurado a base de instituciones comerciales, financieras, productivas, sociales de amplio espectro para que asuma una suerte de estado encubierto que combina investigación, cultura, tendencias, pero que carece, intencionadamente, de un marco legal, político, que ataría las manos de la burguesía, quedando los aspectos políticos disponibles para los gobiernos nacionales, se convierte en un callejón sin salida para la izquierda, que se ve obligada a la colaboración institucional porque han perdido la perspectiva de servir, ser útiles a la clase trabajadora, al pueblo trabajador porque cada decisión tomada, cada ley, duramente conseguida choca contra las estructuras del sistema — las superestructuras jurídicas y políticas (relaciones de propiedad) — que la izquierda no se atreve a mencionar, convirtiéndose, a su pesar, en cómplices del sistema porque la falta de reflexión teórica les ciega la perspectiva de ruptura, y la consecuencia a la que se pliegan, el marco electoral, les depara un imparable retroceso, porque las únicas alternativas, las únicas propuestas son las trilladas entre la pequeña burguesía y las del capital financiero: nacionalismo pequeño burgués de los puigdemont de las naciones internas o las provocaciones trumpianas mientras se perfila la próxima debacle económica, que les cogerá desprevenidos porque no pueden mirarlas de frente y comprender que no son reformables sino que han de ser rotas y cambiadas: la economía al servicio de la sociedad y no la sociedad al servicio del mercado. Esta apreciación mía es posible que sea discutible pero puede ser comprobable, a poco que se medite.

Los problemas de la gente real que no puede acogerse a la ley de segunda oportunidad ,como un ejemplo de lo dicho, es sencillamente porque hay que tener cogido al pueblo trabajador por el pescuezo para que no pueda respirar; cualquier problema de tipo legal tropieza y tropezará con la imposición de los banqueros que quieren, a toda costa, mantener esas deudas, causadas por sus expolios consentidos, porque el Estado es su Estado, el gobierno, su gobierno y sus deudas, nuestras deudas. Si los miles de familias pudiesen acogerse a la ley, el problema lo tendría el sistema, porque esa ley podría ser una solución en una situación de normalidad y bonanza, pero cuando el sistema está a punto de reventar es una contradicción en los términos.

Pero no quedan ahí los problemas. Los hogares que no tienen calefacción, y en no pocos casos, ni siquiera alumbrado eléctrico, son idénticos, de la misma naturaleza de las familias sin posibilidad de acogerse a los remedios legales para capear el temporal de una economía diseñada para satisfacer el enriquecimiento de una minoría, a cualquier precio, que tiene en la especulación, en la economía ficticia la motivación para pasar de lo real a lo virtual y por tanto, destinada a colapsar. Eso que se está dando en llamar pobreza energética, cuya causa es el expolio del trabajador, obligado a retornar a una esclavitud laboral porque con salarios miserables es imposible siquiera, supervivir mal que bien, es la consecuencia del sometimiento de los lideres sociales, a esos preceptos intocables de una economía esquilmadora, que ni siquiera los sindicatos obreros son capaces de enfrentar y liderar, porque para enfrentar a los banqueros expropiadores y dirigir a los obreros hay que tener claro que sin acabar con el robo del tiempo de trabajo, hoy, cuando el latrocinio es demostrado estadísticamente, es abiertamente una traición a los trabajadores, a las familias sin recursos, a los hogares fríos y sin luz. Los partidos de izquierda, los sindicatos obreros están obligados, por los hechos, a comportarse como cómplices del sistema, porque mientras el sistema requiere cambios profundos, que no hará de buena ley, sino forzado por la sociedad, el pie de lucha abierta por el poder.

El sistema está en trance de colapsar porque el poder de Estados Unidos está profundamente resentido. El siglo xx fue marcado por dos acontecimientos, la revolución proletaria de 1917, que tras la segunda guerra mundial, el capital financiero pudo ahogar económicamente porque EEUU estructuró el mercado mundial — que encubre una suerte de estado — y sobre todo, en esa tarea obtuvo el sometimiento y la complicidad de la burguesía europea. Europa fue indispensable para el dominio de Estados Unidos, en todo el mundo, pero hoy, amplios sectores de la burguesía europea empiezan a discrepar de los modos del socio estadounidense porque vuelven la mirada a oriente, a Asia, y el socio estratégico ya no lo es de la misma forma Estados Unidos, es China sobre todo, y Rusía quienes se convierten, cada vez más en socios estratégicos a los que hay que observar con detenimiento, por eso, Estados Unidos, que no puede enfrentarse abiertamente requiere la forzar la situación en la peninsula de Corea, mientras socava Oriente Medio, donde China y Rusia tratan de estabilizar la región.

La izquierda tendría que valorar esta situación porque la perspicacia del socialdemócrata Martin Schulz empieza a valorar proponer a los socios europeos unos Estados Unidos de Europa capaces de dar valor a unas estructuras europeas, hoy inútiles para enfrentar los problemas que se barruntan.

jmrmesas

diez de diciembre de dos mil diecisiete