viernes, 13 de abril de 2012

EL MODO DE PRODUCCION

La ofensiva de los mercados está teniendo lugar por la falta de cualquier tipo de oposición a sus exigencias y dado que no encuentra obstáculos, no solo para detenerlos, sino ni siquiera para moderar sus apetitos, me parece oportuno poner el foco en las preguntas que se hicieron a comienzo d el año los organizadores del foro de Davos, ¿El capitalismo tiene futuro? ¿Es apto para el siglo 21? Y si lo es, ¿Qué debe cambiar?

Estas reflexiones que se hicieron los organizadores, cuando menos, eran atrevidas, y si verdaderamente se plantearon con ánimo de buscar soluciones, y voy a creer que no se hicieron como un desafío malsano, sino, sinceramente, queriendo buscar soluciones, las retomaré, intentando buscar argumentos que valgan como una contribución sui generis para terciar en la polémica como atrevido bloguero, espoleado por la próxima reunión que tendrá lugar en Berlín, en los días 15 y 16 de abril, que reunirá a los técnicos y teóricos -economistas- que le dan el barniz al capitalismo, queriéndonos mostrar la cara amable de un sistema, caducado.

El capitalismo es el modo de producción de mercancías, revestido de la ideología justificativa con la que es presentado ante la sociedad, así que, tratando de apoyarme en los hechos y datos con los que se producen los objetos materiales que dan soporte a la existencia material de los seres humanos, me planteo, ¿Qué es lo que justifica la existencia de un modo de producción?

La respuesta se desprende de la premisa que plantea el hecho de producir los objetos materiales, con los que las personas satisfacen sus necesidades, que son las que garantizan el mantenimiento de la vida cotidiana, y tres mil quinientos millones de personas que malviven con menos de dos dólares al día, es una concluyente negación, con la que debe ser respondida la primera pregunta.

El capitalismo tiene el futuro contabilizado por la honestidad intelectual de todos los que contribuyen a mantenerlo activo, despreciando el hecho de querer ignorar a tres mil quinientos millones de seres humanos, que como no tienen los instrumentos materiales para manifestar su desacuerdo, porque carecen de consciencia, se ven obligados a vivir en la basura, donde buscan el pan nuestro de cada día, así como el gobierno perdona a nuestro deudores, aceptando resignadamente su suerte, porque nacieron, crecieron, malviven y morirán en la basura, desde donde es imposible tomar consciencia de la propia desgracia, y esto, no es demagogia, ni angelismo ni buenismo, sino la percepción consciente de estar más cerca de ese estatus, al que nos quieren llevar las políticas de recortes de los mercados, y que conduce a actitudes como las del farmacéutico griego que se descerrajó un tiro en la sesera, porque se negaba a buscar el sustento en la basura, actitudes como la del infortunado informático tunecino, Bouazizi, reconvertido en verdulero, quemándose vivo, y tantos otros, incapaces de resistir tanta desgracia.

El capitalismo no tiene futuro, más que el que le otorgan todos los que miran para otro lado, queriendo establecer en este mundo el paraíso y el infierno, pared con pared, y eso no es posible, ni aceptable, porque existen los medios técnicos para sacar de la miseria a toda la humanidad doliente, porque los aceleradores de partículas, que existen en el mundo, es la demostración material de la capacidad técnica para lograrlo, porque cuando en los laboratorios se investiga con insectos para convertirlos en espías, quiere decirse que existen todos los medios técnicos, intelectuales, de todo tipo para reconvertir el modo de producción de mercancías, en un modo de producción no antagónico.

Está claro que el modo de producción de mercancías, y su vestidura ideológica, el capitalismo no vale, y las señales descritas por un tal Marx planteando la contradicción entre relaciones de producción y fuerzas productivas, como el indicador más evidente, no hacen más que saltar, constantemente, delante de nuestros ojos sin quererlo reconocer, y ya se sabe que no hay más ciego que el que no quiere ver.

Las siguientes preguntas planteadas en Davos, y que tal vez, algún osado economista se atreva a responder en Berlín eran, ¿Es apto para el siglo 21?, y si lo es, ¿Qué debe cambiar?

El capitalismo es un modo de producción que cuenta con más de medio milenio de existencia, pero el hecho de fabricar cosas, objetos que han venido dando soporte material al hecho de vivir, dificulta entender cual es la diferencia entre la manera práctica de producir objetos, pues haciendo abstracción de una tecnología, que cada vez ha permitido afinar y precisar, tanto en la fabricación de objetos como en la utilidad de los objetos, cada vez más y mejor, el hecho diferencial que caracteriza la producción en el capitalismo, era el supuesto de que los productores, capital y trabajo, eran libre cuando comprometían su esfuerzo a la hora de producir.

La ficción de equiparar, de querer demostrar que patrones y obreros parten en condiciones de igualdad a la hora pactar el ejercicio de la producción es pura ficción porque si en algún momento parecía cierto, la realidad es que, ni lo fue al principio ni lo es actualmente, ya que el medio en el que tiene lugar la supuesta relación de equidad, la sociedad simbolizada y representada por el estado no fue, ni antes ni ahora, neutral, indiferente, equidistante, sino que encubrió, apoyó y protegió al capital frente al trabajo, pero además, la burguesía, al apoderarse de la dirección de la sociedad, en todas sus facetas, ha convertido el propio hecho de producir, en el factor determinante del control político de la vida social, a la que las leyes sancionadas por los parlamentos, dan la forma conveniente para que sean puestas en vigor, contra una ciudadanía despreocupada y confiada.

En el ejercicio de la producción, el modo de producción de mercancías, ha adquirido una dimensión descomunal el oficio de banquero, y esta exhibición presencial de diferentes entidades y marcas, en la vida cotidiana, contrasta, particularmente, en nuestros días, con la carencia de disponibilidad efectiva de dinero, pareciendo más un dispositivo de extracción, con el cometido de sacar y secar, la más mínima partícula de dinero del bolsillo de los ciudadanos para volcarlo en esos depósitos, en esos enormes complejos bancarios que son los paraísos fiscales.

La especialización de la burguesía en la producción de dinero sin crear valor de uso, hace del dinero el medio de control político de la ciudadanía, pues este, el dinero, solo posee valor de uso para los potentados y en la especulación, en la cual, los flujos de capital contrastan con la escasez de la disponibilidad que utiliza la ciudadanía para el uso cotidiano -solo el forex utiliza diariamente casi cuatro billones de dólares, frente a unos escasos ochenta millones de dólares- y esto significa que los bancos regulan el flujo de dinero, desde los paraísos fiscales hacia la especulación en cantidades de diluvio universal, mientras la ciudadanía, se ve sometida a una sequía saheliana, convirtiendo, de una manera, aparentemente inocente, el dinero en un medio de control político.

La especialización de la burguesía en la producción de mercancías solo apta para conjuntos muy exclusivos es el medio de ejercer el control político desde la producción, y no me estoy refiriendo a la industria del lujo sino a la industria de la inutilidad social, a la fabricación de armas, de verdaderos conjuntos industriales especializados en la industria de la fabricación de armas de destrucción masiva, que es otra manera de asegurarse el control político de la sociedad.

¿QUE DEBE DE CAMBIAR?

Es de suponer que un modo de producción no es algo artificial, y por artificial, quiero decir, algo forzado y ajeno a los usos sociales, sino la manera más cómoda, útil y práctica de relacionarse con la elaboración, con la producción de objetos, y como creo que un nuevo modo de producción no puede ser improvisado, quiere decirse que algo debe de cambiarse del modo de producción mercantil para hacerlo acorde con las necesidades que plantea el conjunto humano en estos comienzos del nuevo siglo.

El capitalismos se obstina en querer convencer a las personas, a la sociedad, en suma de su autocontrol, de la propia capacidad para regularse sin la intervención del estado, el estado burgués, pero este, en la medida que ha de aparentar una equidistancia entre burgueses y proletarios, entiende, que dada la abrumadora proporción de la base proletaria del estado, contravendría con la clase dominante y, por omisión acepta el hecho de inhibirse en la toma de decisiones que afecten al capitalismo, o lo que es lo mismo, a la economía.

Pero, ¿Es cierto que el capitalismo pueda ser autónomo, en un mundo cada vez más interconectado, cada vez más interdependiente?, desde luego que no, esta afirmación es gratuita, auto exculpatoria, sin sentido en un mundo tan interrelacionado, en donde cualquier factor influye desde el centro a la periferia y viceversa, donde el deterioro, físico del propio planeta, está determinado por esa carencia de regulación que pone en peligro la totalidad del futuro, de las próxima generaciones, por lo que, la regulación del modo de producción capitalista exige su intervención perentoria, pero en qué sentido y en que medida.

La economía, no es más que las relaciones de producción, socializadas y pagadas y en tanto que relaciones de producción, recorridas por las tensiones propias de un sistema de producción antagónico entre fuerza de trabajo y capital, y esas relaciones de producción contables -las otras relaciones de producción no se pagan porque son asumidas por la sociedad, como un hecho natural, aceptándolas como si de funciones genéticas se tratara-, barnizadas de objetividad no son otra cosa que expresión de una relación de poder, de dominio, de dominación de los que controlan y dirigen la sociedad, hacia los que asienten y ejercen las funciones que el poder determina, por eso se dice que la economía es una de las ciencias sociales, porque los protocolos son ajenos a la disciplina científica de la economía, ya que los protocolos los determina el poder político, no un consejo de sabios.

Esas relaciones de producción llamada economía, lo de política, hace tiempo que desapareció, porque se entiende, más que entender, se barrunta una cierta contraposición, una cierta hostilidad, es la que late en la confrontación entre el euro y los mercados, puesto que la hostilidad, no es solo entre burgueses y proletarios, sino también entre las diferentes burguesías, y la que esta corroyendo la actual situación es el feroz ataque al euro, porque la burguesía dominante estadounidense, ve en el euro el fin de su cómodo dominio, ejercido por medio del dólar, al ser este, el que ha liderado en solitario la función de medio de pago internacional, por eso la deuda estadounidense, 15 624797 945352,95 de dólares más que expresar una relación comercial deficitaria, expresa una relación de vasallaje, puesta en tela de juicio desde la desaparición del fantasma del comunismo soviético, por el resto de las otras burguesías, que vieron en el euro, la posibilidad de sacar mayor tajada, por eso este ataque al euro tiene el objetivo de anular políticamente el tímido intento de unidad europea emprendido por el conglomerado burgués europeo, porque la economía internacionalizada por el capitalismo USA, sería el principal perdedor.

El ataque de los mercados al euro se cobró una pieza de tamaño importante, Grecia, y el rosario de intervenciones en Irlanda, Portugal, Italia, apunta a España, porque si España es rescatada, -una cierta parte del capitalismo español, se pondría las botas, si España fuese rescatada- el euro caería, y no está nada claro, que todos los integrantes del conglomerado burgués europeo, perderían con la caída del euro, podría decirse que una parte de esa burguesía, la alemana, soñase un iv reich, orlado de países afines, en un territorio propenso al cultivo de los reinos de taifas.

Justamente, lo que se debería de cambiar en el modo de producción mercantil, es su omnipotencia de querer navegar en solitario, pues esa libertad es lo que le permite controlar a la política, pasando por encima de las soberanía de las naciones, y para empezar el principal factor pasa, tiene que pasar por acabar con el secreto bancario, exigiendo la erradicación de los paraísos fiscales, clarificando y cuantificando la titularidad de los dineros ocultos, esos dineros que han sido producto de la creación de una riqueza generada socialmente, y que por lo tanto la sociedad debe de percibir la parte correspondiente, poniendo en valor las políticas de enseñanza pública, de apoyo a la investigación científica, de apoyo a políticas de sanidad pública.

Debe de pasar por la condonación de las deudas soberanas, de todos los países, liberando una tensión internacional que solo beneficia a los dueños de la industria inútil de creación de armas, y debe de pasar por la elaboración de una medida de valor, recogida en una moneda mundial, porque toda la producción, toda la economía no es sino la expresión de unas fuerzas productivas mundiales, internacionales, y el tránsito hacia un nuevo modo de producción no antagónico, requiere liberar tensiones.

Eso y el procurar condiciones de vida dignas a esos tres mil quinientos millones de parias que malviven con menos de dos dólares al día, es lo que puede relanzar una economía productiva, en la que la ciencia jugaría un papel fundamental al tener que impulsar una industria del reciclaje que facilite y cuide el planeta.

LIDERES PARA UNA NUEVA HUMANIDAD

No creo en los líderes naturales, pero está claro que hoy por hoy, son necesarios dirigentes, dinamizadores, comunicadores capaces de transmitir una perspectiva nueva, y no es posible ignorar que hay unos lideres con influencia en sectores sociales diversos, y sin descartar que pueda haber entre la derecha, entre la burguesía, algún elemento que comprenda lo indecente del sistema – el mismo Soros reconoce que sus actividades especulativas deberían ser prohibidas, pero mientras no lo sean, seguirá practicándolas, porque es su beneficio-, desde donde puede venir el impulso es de la izquierda, del variado panorama de la izquierda mundial, y ese impulso vendrá si se comprende y asume que el sistema está agotado, que históricamente, el modo de producción de mercancías, se ha convertido en un obstáculo que frena el progreso humano, que es fuente de tensión y causa del sufrimiento de los seres humanos, desequilibrios del ecosistema de la naturaleza, sabiendo que al reconocerlo, ante ellos se abre un panorama desconocido para el que las viejas recetas, no valdrán, imponiéndose la búsqueda de nuevos caminos.

Puedo equivocarme completamente, pero tengo confianza en un sector de la socialdemocracia alemana, el sector minoritario que se agrupa en torno a die linke, como la fuerza capaz de entender que el sistema dejó de ser útil, que el modo de producción mercantil llegó al tope de utilidad social, y que por tanto hay que cambiarlo buscando la alternativa, porque este, ya no vale, también confío en la juventud estadounidense, reunida en torno al movimiento de occupys, pero de cualquier modo, la alternativa pasa por reconocer que el sistema está sostenido artificialmente, que ya no vale y está acabado, y por tanto la respuesta puede venir de cualquier otro lugar, pero la batalla decisiva se dará aquí, en Europa.

jmrmesas

13 de abril de 2012

martes, 10 de abril de 2012

LA DIMENSION INTERNACIONAL


EXPERTOS

A tenor de una próxima reunión de economistas en Berlín, a final de esta semana, leo en sin permiso una colección de artículos de economía muy técnicos y curiosos, pero como siempre, me pregunto ¿Cómo puede un militante entender esto?, e inevitablemente, la respuesta es que no se entiende la relación si solamente se mira desde una óptica académica, por lo que, en una revista de economía podrían ser muy interesantes, pero en una revista de orientación teórico-política, dudo mucho que algún economista marxista -¿Existen?- polemizara con los articulistas, y mucho menos, cualquier dirigente político o sindicalista, se atreviera a discutir el tema, dada la terrible orfandad teórica de la que adolece la izquierda.

He de decir, en mi descargo, y principalmente, para que nadie se confunda, que soy un lego sin estudios de economía, pero creo, que la capacidad de pensar es atributo del género humano, y que tal vez, en la facultad de economía se piense con mayor profundidad, pero, permítanme que lo dude, sobre todo cuando estoy convencido del papel de los banqueros, creando interés-plusvalía, valor de uso para los banqueros y dogal para la ciudadanía, creando dinero, que los gobiernos han de validar gratis total, a costa de la sociedad que contribuye fiscalmente, para que en un ejercicio de magia, los banqueros hagan desaparecer el dinero de la economía productiva y lo hagan aparecer en la economía especulativa. ¿Veremos en la dichosa reunión de Berlín a alguien atreviéndose a dilucidar si las sociedades offshore son un instrumento económico, político, político-económico, o simplemente de extorsión de la clase trabajadora?

¿El capital financiero sigue siendo un instrumento de la lucha de clases? ¡¡¡¡Sííííííííí!!!!

¿Es comparable la economía a la Física? Por cierto, si en los costosísimos aceleradores de partículas llegase a sintetizarse el famoso bosón de Higgs, ¿Quienes serían los beneficiarios directos, los complejos militares o los ciudadanos que sufragan los gastos?

NACIONALISMO ESTERIL

El nacionalismo es la seña de identidad común en el panorama de la política, en cualquier país, sobre todo cuando se aproximan eventos electorales; allí donde se tercie una cita electoral, todo el panorama se concentra en explicar el acontecimiento en clave nacional, porque se supone, primero, que el candidato a elegir reduce su compromiso, alejándose de terrenos movedizos, y segundo, porque es más fácil la conexión con los electores, y esta reducción resulta cómoda y convincente, pero, hoy más nunca, terriblemente falsa, como es ocioso demostrar, pues todo el desarrollo de la política nacional, en cualquier país de Europa, y también fuera, pero en Europa, fácilmente constatable, las políticas nacionales, están determinadas por un marco internacional, del que se desentienden los candidatos.

Reducir la economía al ámbito nacional es tramposo, desde que se empezó a comerciar con los más próximos vecinos, pero en la actualidad, la economía es plenamente internacional porque toda la producción de mercancías se hace con la perspectiva de un mercado, que va más allá de las fronteras nacionales, produciendo, por tanto, para un mercado que es mundial, internacional, global, y lo que es más importante y determinante, los recursos para la producción, se buscan en todo el ámbito internacional, tanto en materias primas como en recursos financieros, y al hacerlo quienes adquieren capacidad de influir en las economías nacionales son los mercados, el capitalismo financiero que es el que dicta la política nacional a los gobiernos, sean de un partido de derechas o de izquierdas.

Toda la actualidad política-económica está recorrida por los factores internacionales, y esta característica es fundamental si se pretende entender y buscar una respuesta al poderío de los mercados, los cuales, y es cosa, cada vez más notable, empieza a calar entre una población atónita, el rol internacional, que nadie les explica, que contempla como sus vidas están cada vez más intervenidas por esos mercados sobre los que no tienen ninguna capacidad de presión, y a los que los políticos nacionales no son capaces de responder, razón por la cual, la apatía electoral, gana un terreno que pierden los políticos, incapaces de tomar medidas que ajusten los límites a poderosos mercados, o lo que es lo mismo, al capital financiero.

Precisando más diría, que los mercados no son tanto un popurrí de nacionalidades diversas como de una determinada nación, pues son los mercados del complejo milita-industrial estadounidense quien ha creado la debacle al querer monopolizar en exclusiva el medio de cambio del comercio mundial que el dólar representaba en solitario y al que el llegó el euro, sin deseos ni ánimo de incordiar, pero haciendo una apuesta que le garantizara un papel de figurante de lujo, pero la desaparición de la escena política del convidado de piedra que era la auto-disuelta URSS, liberó de cautelas a las diversas burguesías, que exenta de pudores se lanzarón a disputarse la tarta, sin quererla compartir.

La crisis es el resultado de la voracidad del capital financiero estadounidense para chupar recursos, y esta voracidad es la que ha disparado las tensiones que se han materializado en una lucha entre las diferentes burguesías.

Por un lado, la burguesía dominante, la estadounidense, y de otro lado, las burguesías productoras de materias primas; la burguesía europea, el conglomerado burgués europeo, que pretendiendo asegurar un espacio comercial propio, construyo trabajosamente la Unión Europea, dando un paso arriesgado poniendo en circulacion el euro, ha perdido el compromiso de respetar un entorno -Europa- problemático, cultivando los acuerdos para lanzarse, la burguesía dominante de la zona, la burguesía alemana, a querer dominar un espacio vital, que no traerá más prosperidad sino menos.

RELACIONES DE PRODUCCIÓN

El modo de producción mercantil es, según la perspectiva teórica de Marx, el último modo de producción antagónico, y este antagonismo es el que llena de tensiones las relaciones de producción, y los banqueros, cuando cumplen su función económica, procuran asegurarse no solo un beneficio sino una relación de dominio, convirtiéndose en el elemento dominador, por tanto, creando dependencia, y esto no ha cambiado ni cambiará mientras las relaciones de producción estén enmarcadas por un modo de producción antagónico, por tanto el debate entre Krugman y los otros, es puro academicismo, que no expresará lo que ocurre en la vida real, porque los banqueros, al crear dinero sin crear mercancía, y no me digan que el dinero es una mercancía, porque como valor de uso, solo está disponible para los banqueros, financieros, especuladores, mientras que los ciudadanos corrientes, solo pueden usar el dinero como medio de supervivencia, por tanto, el capital financiero, los banqueros, controlando el flujo de dinero, en la dirección que ellos quieren, la especulación, que crea dinero sin crear mercancía, han monopolizado el control de la vida política, en el terreno de asegurarse la continuidad de un modo de producción que ha cumplido históricamente el objetivo de desarrollar e impulsar las fuerzas productivas, universalizando la economía, y si no se analiza la economía desde el prisma de las relaciones antagónicas entre las clases, no se entenderá el por qué de los desajustes.

El dólar expresaba el potencial industrial y financiero de la nación vencedora de la SGM, y este potencial se conservó hasta 1971, siendo por tanto equiparable, políticamente con el resto de monedas de la época, pero desde que Estados Unidos sacó al dólar del patrón oro, la función de la moneda dólar se convirtió en una relación que empezó a expresar una función política, una función de clase, en las que las diferentes burguesías reconocían una relación de dependencia que aseguraba la permanencia del modo de producción mercantil, del mercado, frente a una economía socializada, en la que veían una peligrosísima amenaza, por eso, la salida del dólar del patrón oro, fue aceptado a regañadientes por las diferentes burguesía, sobre todo, las burguesias productoras de petróleo que vieron depreciarse su fuente de riqueza, por eso, la desaparición de la URSS, desato las apetencias de las diferentes burguesías y la llegada del euro se convirtió en un medio de presión en la que las burguesías árabes, valoraron la posibilidad de contabilizar en euro su petróleo, y ante este desafió, no buscado por el conglomerado de la burguesía europea, fue contestado por Estados Unidos, movilizando los resortes económicos de las agencias de calificación para comprometer una moneda, artificial, porque el conglomerado burgués europeo, no se atrevía a construir una verdadera unidad europea que supusiera un estado, con un gobierno central y poderes sobre las naciones asociadas, porque temía obsesivamente a una ciudadanía altamente cualificada y preparada, en la que ve y teme su relevo como clase dirigente, como la clase que puede sustituir su función de clase dirigente, y esto es percibido por el conglomerado burgués europeo y estadounidense, como una autentica amenaza, a la que hay que desactivar mediante las políticas de recortes y de incrementar las deudas nacionales.

El diez por ciento de la población posee casi dos tercios de los activos financieros totales. Para el noventa por ciento restante no queda mucho. La décima parte más pobre no posee ninguna propiedad. El párrafo lo extraigo de die linke, porque me resulta llamativo que un partido parlamentario, refiriéndose a su propio país, Alemania, exhiba estadísticas que muestren el acaparamiento nacional, pero incluso en esta fracción de la socialdemocracia avanzada, el contenido de su política se ve en clave nacional, y es necesario e imprescindible que los líderes que asumen la lucha de clases, sean capaces de avanzar propuestas de convergencia, al menos con correligionarios de otros estados, porque la lucha de clases, hoy más que nunca, tiene un carácter internacional.

Los paraísos fiscales son un instrumento económico, mediante el cual, la burguesía, los mercados, ejercen el control político sobre los gobiernos, controlando el flujo del dinero en el sentido que beneficia politicamente, sus intereses de clase, y la política sobre la deuda, es el instrumento para empobrecer y someter a la ciudadanía, y si esto no se analiza en Berlín, por los economistas concurrentes, serán juegos florales, esto y buscar una medida de valor capaz de medir el trabajo humano, fuente de riqueza, pueden ser objetivos capaces de aportar claridad, a una economía que dista mucho de ser considerada una ciencia, sin más adjetivos.

jmrmesas

11 de abril de 2012


martes, 3 de abril de 2012

RAZONES PARA EL CAMBIO DE SISTEMA

LA ESPECIALIZACION

Dice es señor Dan Kervick,en la continuación de su articulo, Los ciudadanos estadounidenses poseen una empresa pública muy valiosa: un monopolio sobre la producción de la oferta de dinero nacional.

Esto es pura retórica vacía de contenido, porque si ya es difícil que los ciudadanos, estadounidenses o de cualquier otro país, dispongan de instrumentos para conocer, valorar y decidir sobre cualquier empresa pública, más allá de la participación electoral, muchísimo más complicado resulta que sin instrumentos de control, la ciudadanía pueda decidir sobre la producción de dinero nacional; esto no es verdad, en ningún lugar, ni lo ha sido, y tendremos que luchar, al precio de acabar con los centros de concentración de riqueza que escapan totalmente a su control, que dice en su primera parte, y que yo interpreto como santuarios financieros, por otro nombre, paraísos fiscales, si queremos que esta crisis económica, que ya empiezan a decir, que estamos saliendo de ella, tratando de insuflar esperanzas en una ciudadanía, harta de andar escasa de casi todo, engañándola, para que el sistema, el capitalismo, se mantenga diez o veinte años más, sin que, desde ningún lado, los poderosos se atrevan a modificar la maquinaria, porque cualquier retoque, que comporte alguna importancia, tendrá que hacerse transfiriendo poder a la sociedad, a las personas.

Mintiendo, desde que se inició la crisis, los gestores económicos sobre los que la ciudadanía no tiene ninguna posibilidad de controlar -Dragui, Monti, entre otros-, empiezan a decir que estamos saliendo, cuando anteriormente fueron los brotes verdes, y ya han pasado cinco o seis años, conteniendo, sujetando, todo lo posible, el desánimo y la indignación contenida, de los recortados ciudadanos.

Volviendo al tema de la TMM, lo que más me llama la atención de todos estos artículos sobre la dichosa teoría que aparentan un debate puramente académico sin ninguna conexión con la realidad de la lucha de clases, pues esta realidad, solo es tomada en cuenta en los periodos de hostilidad social, cuando la hostilidad no es más que la expresión para un nuevo marco tras la prueba de fuerzas, a la el sistema aboca a los que trata de someter, porque las organizaciones de la izquierda -partidos y sindicatos- carecen de la debida profundidad teórica para proponer los objetivos y metas capaces de motivar el esfuerzo social para girar la rueda del timón a favor del noventa y nueve por ciento de la escarnecida humanidad.

La primera razón es que el modo de producción de mercancías está agotado, porque en este largo proceso de más de quinientos años, la burguesía, al producir la mercancía ha aprendido ha utilizarla, no solo como medio de hacer negocio y enriquecerse, sino que la ha utilizado para conquistar influencia y poder.

En este proceso, la burguesía, aprendió que por medio de la mercancía se lograba un estatus influyente, no tanto por buscarlo específicamente como por los mecanismos y relaciones sociales, que de simple fabricante, se convirtió en factotum, no en vano heredó el poder, en una Europa muy articulada por la aristocracia, a la que sustituye, y termina por adueñarse de la dirección de la sociedad, imponiendo sus ideas, conceptos, e intereses, y si bien, en Europa, existió un largo periodo de coexistencia con la aristocracia, la realeza, con la que tiene que compartir el poder, en el nuevo mundo, todo eso es superfluo e innecesario, sobre todo en América del norte, un inmenso territorio vacío.

Este proceso, en la medida que pone en movimiento unas fuerzas productivas que no están sujetas a los ciclos naturales de las estaciones, ha acelerado todo los factores, y al acelerar los elementos económicos, ha terminado acelerando los procesos sociales y políticos, y aquel proceso de lograr influencia y poder por medio de la mercancía, ha terminado en un proceso de especialización de una mercancía, que por sí sola simboliza poder, el dinero.

El dinero, esa mercancía que resume y compendia a todas, que es fácil y cómoda de manipular, que aparenta apoliticidad, es el medio utilizado para lograr imponerse al poder político que nace de la sociedad.

¿Cómo?

La actual crisis económica viene determinada por una escasez de dinero, y su origen está el la quiebra del tristemente famoso Lehman Brother por falta de liquidez.

¿Donde fue a parar el dinero?

Porque fabricar sin dinero, supone abaratamiento, y salvo un cortísimo periodo, el abaratamiento no es tónica dominante, sino mas bien, lo contrario, la abundancia de dinero.

¿Donde está el dinero, que no está en los bancos?

Según el viejo y fiable Marx (la izquierda debe volver a recuperar a Marx, si quiere entender el funcionamiento del modo de producción mercantil y su previsible final -y digo recuperar a Marx y no el marxismo adulterado-), el dinero es el equivalente de la cantidad de mercancía producida, de la riqueza producida, por lo tanto, diferenciaré entre la riqueza consumada, cristalizada como instalaciones, infraestructuras, fábricas, edificaciones, etc., que tienen su equivalencia en dinero, y que, por el momento, no discutiré de su propiedad, y la riqueza cuantificable en dinero, cantidad de dinero, y en este sentido, como dinero, es importante hacer notar, que en tanto que dinero, es instrumento, vehículo de la circulación mercantil, que el estado garantiza, y por lo tanto, la sociedad tiene ciertos derechos sobre ese vehículo de la circulación mercantil, de igual modo que lo tiene sobre los vehículos de la circulación automotriz, a través del código de la circulación.

El estado, en tanto que único emisor de dinero, sabe que cantidad de dinero ha lanzado a la circulación, y puesto que es el único emisor de dinero, con potestad para perseguir la emisión de dinero no producido en el proceso establecido de emisión, destruyendo el dinero falsificado, por muy perfeccionado que este haya logrado alcanzar, conoce que cantidad hay.

Los bancos, son tenedores de un instrumentos de circulación, que no es de su exclusiva propiedad, y que por tanto, el estado, y a través de el estado, la sociedad, tienen ciertos derechos sobre la propiedad y el uso del dinero.

¿Que clase de derechos?

En primer lugar, es muy importante que la sociedad se aperciba, se convenza y se consciencie de que en tanto que creadores de riqueza, soporte financiero del estado y fuente de legitimidad, tiene el derecho de limitar la propiedad de instrumentos comunes, e impedir la enajenación de esos intrumentos, y, o, propiedades comunales que políticos venales, y la venalidad hay que entenderla en un amplio abanico de medios de gratificación personal, extensible al próximo futuro, tras el paso por los centros de poder, tienden a tomarse con la propiedad pública, pues la ausencia de cualquier tipo de propiedad convierte a los individuos en parias y a la ciudadanía, en forasteros en su propio país, y esta consideración de propiedad pública, comunal, debería de ser sumamente valorada y respetada, por lo tanto, (hecha abstracción, por obvio, del gravamen) el primer derecho es el de conocer cuanto y donde tiene cada banco depositado los instrumentos de circulación, así como, el derecho a limitar el tiempo que un banco puede tener inmovilizado el instrumento de circulación.

Como el dinero existe y circula, el problema reside en discutir sobre el secreto bancario en el que se escudan los banqueros para ocultar donde está el dinero, pero como el estado sabe que existe porque es el único capaz de lanzar a la circulación dinero físico, la cuestión es controlar la, digamos, creación de dinero que nace del proceso incontrolado de la especulación de cualquier tipo, y que el estado ha de validar, gratis y sin ningún control.

LLegados a este punto, es conveniente tener en cuenta algún reparo sobre el estado, porque este, el estado, es un instrumento de la sociedad, no de una clase, sino del conjunto de la sociedad, pero esta es la sociedad recorrida por todos los conceptos, ideas y valores éticos, estéticos e intereses de la clase dominante, de la burguesía, en suma, por lo tanto el estado es el garante de estos valores y conceptos fundamentales que definen a la clase dirigente, por lo cual, no socavará su propio poder, en tanto que clase, más que si como instrumento social, la parte subyugada, hace sentir su discrepancia y el estado ha de bascular la balanza del lado de la ciudadanía, y esto no se hará nunca, en primera instancia, legislando, sino que se legislará cuando la indignación popular alcance un punto que suponga, o pueda suponer, la ruptura, en cuyo caso y para evitar mayores descalabros, el estado aceptará, controlar el funcionamiento del mundo financiero.

EUTANASIA PARA EL MDPM

La extrema especialización del modo de producción de mercancías, que la burguesía propicia invalida a este como instrumento social, dado que la mercancía producida, dinero, solo puede ser utilizada como valor de uso por una exigua minoría, mientras la enorme mayoría social, creadora de riqueza, soporte financiero del estado y fuente de legitimidad, tiene que sobrevivir con sueldos muy bajos, para propiciar el endeudamiento y la proliferación de créditos, en la época de vacas gordas, mientras en tiempos como los actuales, las generaciones jóvenes, las mejores preparadas de todos los tiempos, son condenadas al paro y a la desesperación, y queda demostrado, que el capitalismo ha cumplido su ciclo vital, en un periodo histórico en el que ha desarrollado las fuerzas productivas, internacionalizandolas, pero al especializarse, ha cegado su fuente de legitimidad, dejándolo sin justificación para seguir existiendo, por lo tanto, acabemos con el sistema, acabemos con la patria de las finanzas, tengamos claro que acabar con la patria de los banqueros no es atacar Alemania o Estados Unidos, o cualquier otro país, acabar con la patria de los banqueros es acabar con los paraísos fiscales, y esto significa exigir que los bancos rindan cuenta del dinero oculto, porque como medio de circulación, la sociedad, a través del estado necesita y quiere conocer el volumen y necesita y ha de regular el flujo, de forma análoga al ordenar y controlar el tráfico rodado, para que este no entorpezca el movimiento.


La extrema especialización de la burguesía, manejando el modo de producción, exige del resto de la sociedad, proclamar el estado de alerta militante, y eso quiere decir, conociendo la dificultad de reconvertir el sistema, introducir medidas políticas profundas, Los votantes son conscientes de que las propuestas de Nicolas Sarkozy y François Hollande no está destinado a cambiar las cosas en profundidad, y que el poder político tiene cada vez menos influencia en el desarrollo social y económico. Básicamente, esta elección no es de esperanza. Este párrafo copiado literalmente de Libération expresa muy agudamente el desencanto, no solo francés, sino que es una constante en todas las elecciones, en las sociedades democráticas, de las que se desenganchan muchos votantes porque no ven voluntad, ni en las organizaciones ni en los políticos, de querer cambiar el curso ni el discurso, porque no quieren ver que la especialización del modo de producción produciendo dinero mediante la especulación, cuatro billones de dólares diarios para la especulación, frente, a penas 82 millones diarios para cubrir las necesidades cotidianas de la población, es la demostración más escandalosa, ante la que los intelectuales y marxista de salon no tienen el valor de denunciar, acabemos con el sistema, Delenda est Carthago, que dijo Catón dejando caer los higos escondidos en los pliegues de su túnica, para prevenir a los romanos de la proximidad del enemigo.


Este acabar con el capitalismo no supone hacer tabla rasa sino regular, vigilar y controlar el modo de producción poniéndolo al servicio de la sociedad, al servicio de las personas y eso pasa por conscienciar a las masas de ciudadanos, movilizandolas para erradicar los paraísos fiscales, verdadera patria de los banqueros, exigiendo el retorno del dinero oculto, exigiendo la condonación de las deudas soberanas, instrumento de empobrecimiento de la ciudadanía, supone luchar por exigir una moneda mundial, esto es lo que significa, hoy, en nuestros días, acabar con el capitalismo, y esto es lo que significa hoy, reconocer que el sistema está agotado, todo lo demás son zarandajas para no enfrentarse a la realidad de cambiar el sistema caduco, la extrema especialización del sistema es la razón fundamental para luchar por cambiarlo.

jmrmesas

03 de abril de 2012

sábado, 24 de marzo de 2012

SACAR LA LUCHA DE CLASES DE LA CLOACA NACIONAL

DONDE ESTA EL INTERNACIONALISMO

Es más que probable que cada cambio histórico en donde las sociedades han dado un cambio, un vuelco a la historia, los individuos más perspicaces, sensibles y avanzados, hayan percibido que los acontecimientos que les tocó vivir, supondrían alteraciones substanciales en el modo de vida de sus contemporáneos, pero nunca como ahora, esta percepción es tan vívida, aunque no se sepa en que manera afectará a la estructura de la sociedad, esta sociedad convulsa y profundamente injusta, que es puesta en tela de juicio desde todos los ángulos.

Este apercibimiento social se evidencia de múltiples y diversas maneras a través de artículos, páginas en la red, conferencias, etc., que sin ser expresos en el cuestionamiento del sistema, discuten aspectos importantes del comportamiento del mismo como es el funcionamiento de sistema monetario, cuando se plantea la teoría monetaria moderna -TMM - sin querer entender que cualquier teoría que afecte al sistema de la circulación monetaria es un aspecto fundamental que atañe, directamente, a la esencia del poder político de la clase dominante, los mercados, que es la manera en la que sociólogos, economistas y políticos evitan designar a la burguesía, para enmascarar la crudeza de las luchas sociales, que no son otras que la inacabable lucha de clases.

Queriendo dar esquinazo a los términos, en realidad se enmaraña la madeja de las relaciones de las clases sociales, siempre, relaciones de producción, pues siguiendo este esquema, y dado que el modo de producción mercantil es el modo de producción antagónico, cuya máxima es la ganancia al coste de disminuir la fuerza del trabajo (la ciencia, también es fuerza de trabajo elevada a un determinado exponente), única fuerza productiva que rinde plusvalía, y dado que, para mantener una tasa de ganancia alta es preciso extraerla de una masa -fuerza de trabajo- en disminución, las consecuencias es un aumento de la explotación, recortes, que pudren las condiciones nacionales, sin la posibilidad de modificar las condiciones que regulan la extracción, toda vez que la modificación, modificaciones, requeridas, suponen la intervención de los poderes políticos más allá del estricto marco nacional, y siempre es excusada la intervención, porque el sistema garantiza que únicamente el capital, los mercados, tienen el reconocimiento de poder intervenir internacionalmente, aunque su intervención suponga violar la voluntad de las soberanías nacionales, cuyos interpretes, los gobiernos democráticos, no dudan en romper sus compromisos contractuales con la ciudadanía que los eligió, aparentando plegarse a decisiones objetivas, como si de fuerzas de la naturaleza se tratará, mientras respeta el latrocinio de las fuerzas del mercado, internacionalmente recogidas en los acuerdos entre países, que admiten, explicitamente, la capacidad de movimiento de este.

Este internacionalismo económico de los mercados y sus agencias, por muy objetivo que pueda presentarse no es más que una variante de la ideología dominante, cuyo objetivo es empobrecer, pauperizar a la ciudadanía, percibida por los mercados como el más peligroso elemento capaz de dar en tierra con su cada vez más cuestionado, omnímodo poder, muy acertadamente recogido por los occupys estadounidenses, de ser el uno por ciento, que se enriquece a expensas del 99 restante, y este internacionalismo ideológico y efectivo, este internacionalismo real, que ni siquiera la izquierda es capaz de defender la reivindicación ideológica del proletarios de todos los países,¡Uníos!, no es posible mantenerlo dentro de las fronteras nacionales, porque la incapacidad de los gobiernos para organizar la economía, integramente al arbitrio de los mercados, no hace otra cosa que pudrir la convivencia ciudadana, potenciando la incapacidad de la pequeña burguesía, siempre proclive a las actitudes nacionalistas y siempre utilizada por el fascismo en cualquiera de sus manifestaciones, y lo que es más peligroso y difícil de deslindar, pues el fascismo no hay que buscarlo en conspiraciones internacionales, que sin duda existen, sino que el fascismo anida dentro de los estados democráticos, como lo demuestran los hechos y los datos (la célula alemana durmiente durante más de diez años, ignorada por la policía que debía investigarla), es la demostración palpable de estos extremos, pues seguro que todos los estados, los cuales, al no ser estrictamente investigados regular y metódicamente, podría decirse que ocultan actitudes y elementos fascistas, por lo que, en condiciones como las actuales, quererse encerrar dentro de los ámbitos nacionales, es alimentar las condiciones que favorecen las actitudes fascistas, nazis, racistas, chovinistas, fácilmente manipulables por la burguesía y sus capataces dispuestos hacer el trabajo sucio.

ECONOMIA POLITICA: LA CLAVE

Estoy escribiendo esto, cuando me entero del abatimiento del yihadista francés, que estaba siendo investigado durante, creo, dos o tres años, antes por la policía, y que oportunamente ha sido abatido en medio de la campaña electoral, permitiendole al candidato presidente Sarkozy anunciar un endurecimiento de las leyes antiterrorista, que dirigen su filo contra la posibilidad de buscar información, en donde el informando desee, con lo que se pretende establecer, al solape del terrorismo, medidas de recortes políticos que no es otra cosa que el complemento directo de las maniobras financieras de los mercados, que dirigen toda su poderosa influencia a empobrecer a la ciudadanía, como medio de asegurar su dominio, y esto que escribo, no es que sea la intención escondida de las políticas de recortes, en todo el ámbito euro-americano, es que, expresamente, en el Reino Unido, el gobierno de Cameron, con una grisácea relación con el entorno del magnate de la prensa sucia R. Murdoch, ha bajado los impuestos de los más ricos, y este tipo de política es la que se sigue en el ámbito, donde la ciudadanía está más estructurada y preparada para exigir claridad en el manejo de esa economía, de apariencia matemática objetiva, sin nada que ver con la ideología, cuando es precisamente alrevés.

Como no me cansaré de repetir, toda la complejidad de la economía política se encierra en entender que la acción gubernamental, no importa de que país, está dirigida por la idea de querer facilitar los medios económicos a los mercados, -la burguesía- poniendoselo muy difícil a la ciudadanía, ya que, dado el comportamiento cotidiano del quehacer normal, en el que las relaciones sociales -todas, relaciones de producción, tanto si son objeto de un contrato y por tanto, pagadas, como las entendidas por otro tipo de estructura (sociales, grupales, deportivas,religiosas, familiares, etc.,etc.), que pueden ser pagadas o no, y por tanto mucho más complicado y difícil de demostrar, pero todas tendentes a facilitar el complejo entramado social, y por tanto, mantenidas por una estructura destinada a garantizar el funcionamiento de un determinado modelo productivo, todas estas relaciones, son relaciones de producción y aquellas que están dentro de la órbita de la empresa, son fácilmente entendidas como beneficiosas para los mercados, mientras que las restantes, mucho más complicadas de relacionar con el beneficio de la clase dominante, que caen dentro de lo que se entiende como vida privada, vida social, comunal, etc., son las que el poder articula y legisla, con la intención de garantizar el predominio de ese pequeño porcentaje social del uno por ciento, pero cuyo poder es el que configura todo el conjunto, y todo este entramado, para ser efectivo necesita ser mantenido dentro de las fronteras nacionales en la que la acción gubernamental es determinante, mientras las otras, las financieras-gubernamentales (las concernidas por la acción de los mercados), son internacionales, y por tanto, objeto de una difusa legislación sumamente elástica y adaptativa, y que son las que atañen a la deuda pública, regulación financiera, regulación monetaria, donde, de no mediar la decidida voluntad de la ciudadanía, nunca se t0cará, sino es para dificultar la vida de los pueblos, y en este terreno, la voluntad política de la izquierda, brilla por su ausencia.

En este terreno me parece que lo que se está escribiendo al rededor del problema del euro, presentándolo como una cuestión sobre la aplicación de la teoría monetaria moderna -TMM- , es querer disimular la pugna entre la burguesía dominante -estadounidense- y el conglomerado de la burguesía europea, que ambas burguesías juegan sobre las espaldas de la ciudadanía a ambos lados del océano, porque la posición de la moneda estadounidense, el dólar, no es fruto de esa teoría, sino que la teoría acomoda unos hechos que se derivan de acontecimientos políticos muy concretos y determinados.

El dinero fiduciario, dólar está basado en la aceptación del resto de los actores económicos, las burguesías del resto del mundo, que transigieron en la ruptura del sistema monetario pactado en BW, por el temor a debilitar a la burguesía estadounidense ante el peligro del comunismo soviético, y este hecho excepcional no es ningún patrón extensible a otras monedas, el euro, sin ir más lejos, (en cierto modo el yuan/renminbi, está siendo presionado, sus autoridades, para que se acomode a las necesidades de la economía dominante, la de EEUU), porque, el dinero fiduciario no se puede aplicar en unas relaciones antagónicas, competitivas, conflictivas por tanto, porque el objetivo del dinero, no es poner en circulación las mercancías producidas, en términos económicos, ese es el objetivo del dinero, sino que el dinero se usa como medio y control del poder político, por eso el tema de los paraísos fiscales no es un tema meramente económico, sino principal y determinantemente, político, en la que las relaciones de clases, entre los burgueses, poniendo todo su empeño en dificultar su esclarecimiento y control y entre la burguesía y el proletariado mundial, ocultando el papel que juegan los paraísos fiscales como especie de presas hidráulicas, que retienen durante más de sesenta años el dinero, impidiendo que este fluya hacia la ciudadanía y soltándolo a raudales para la especulación es un tema ante la que los políticos de izquierdas vacilan al no querer entender la economía como la culminación de la lucha de clases, cuando toda la actividad cotidiana de la crisis económica está demostrando día tras día que una respuesta adecuada para el conjunto del mundo tiene que ser tomada a escala mundial, internacional, y que las medidas nacionales, no son más que parches.

Otro punto de la TMM, relativa a la emisión de moneda compete a la decisión de proporcionar medios financieros a los sectores no-públicos, es decir, a los bancos privados, pues si en virtud de su ejercicio de emisor el estado emite moneda, que no puede ni quiere controlar, porque los bancos privados, por triquiñuelas contables dificulta la circulación del dinero (paraísos fiscales y máquinas informáticas que mueven continuamente el dinero, creando interés sin crear mercancía), ademas de facilitar la inflación y la mendacidad económica, es fuente de tensión social, porque, en la medida que las fuerzas productivas son internacionales, y que el medio de circulación, dólar, es aceptado intenacionalmente por todos como instrumento de esa circulación, toda la tensión, en el complicado tema de la economía, estriba en que el sistema monetario, al carecer de una medida de referencia con la que pueda contrastarse la moneda, un patrón, que no es preciso que sea el patrón-oro, pero que, necesariamente ha de ser un patrón capaz de medir el valor del trabajo, fuente de la creación de riqueza, y en la medida que este, el sistema monetario mundial, carece de él, ya que el acordado tras la SGM fue roto en 1971, sin que hasta la fecha se tenga una referencia fija, es precisamente esta falta de referencia, la que motiva el ataque de los mercados al euro, primero, porque, en función de los intereses contrapuestos, en el comercio internacional, el dólar ve mermada su prevalencia, y segundo, a mayor abundamiento, porque las autoridades económicas europeas, no quieren convertirse en defensores y garantes del euro, emitiendo moneda, porque tomar esta decisión, implica transferir poder a la ciudadanía europea, en la medida que habrían de constituirse instrumentos de control supranacionales-europeos, dificultando la manipulación política de la dividida burguesía europea, coyuntura, que los mercados aprovechan para especular contra la moneda europea, haciendo recaer todo el peso sobre la ciudadanía de las sociedades más avanzadas y preparadas, sin que desde ningún lugar, a la izquierda, se eleve un programa, una tesis capaz de aportar coherencia y sentido al problema de la ideologizada economía de la burguesía, que no puede convertirse más que en caldo de cultivo del fascismo y de la represión política.

UNA ALIANZA INTERNACIONAL CIUDADANA

Sacar la lucha de clases del estrecho ámbito del marco local, nacional, debería ser la principal preocupación de la izquierda, ya que todo el esfuerzo y sacrificio que imponen las decisiones económicas, se toman en un marco internacional, del que la ciudadanía se siente ajena porque no ve medios de hacerse valer, y las luchas nacionales, por duras y heroicas que puedan ser están destinadas a perderse si su filo no se dirige contra ese inabarcable elemento que se denomina los mercados.

La burguesía, los mercados, estarían prácticamente impotentes si tuvieran que enfrentarse a una respuesta ciudadana de ámbito internacional, sobre todo si esa respuesta ciudadana pusiese el foco en el único elemento, cuya existencia política, está oculta y protegida por una espesa muralla de silencio técnico-económico, político y mediático, que son los paraísos fiscales, santuarios del terrorismo económico-político.

Una alianza internacional ciudadana habría de articularse en torno a esos elementos comunes que afectan a la ciudadanía de todos los continentes, en una proporción equiparable y los elementos que habrían de estar contemplados en esa plataforma, ser claros y diáfanos en su formulación, erradicación de los paraísos fiscales, cuantificando el volumen del dinero oculto, este capítulo es determinante, porque ese dinero no es solo riqueza, es, sobre todo el instrumento, el vehículo que pone en circulación la mercancía, y en tanto que instrumento que el estado garantiza, sus poseedores no pueden represarlo, sino que ha de ser contabilizado y controlado fiscalmente, y sus tenedores, gravados, tanto más cuanto lo inmovilicen y lo oculten.

La condonación de las deudas pública, y la convocatoria de una conferencia internacional para acordar una medida de valor, referencia de una moneda mundial, podrían ser los elementos que articulasen una propuesta de plataforma internacional, de cualquier modo, la peor respuesta, en una situación como la actual es dejar la cancha vacía, pues es terreno propicio para ser ocupado por el fascismo, y la izquierda tienen ejemplos como para no volver a tropezar en la misma piedra.

jmrmesas

24 de marzo de 2012





jueves, 15 de marzo de 2012

RELACIONES


RELACIONES

http://theyrule.net. Este enlace, muestra las relaciones de las empresas estadounidenses, y sería muy interesante hacer lo mismo con las empresas europeas, pero probablemente esto no exista y si existiese, sería de agradecer, que alguien lo divulgara, porque es la más clara demostración del enorme y colosal entramado de poder, de aquellos que definen nuestro destino, y semejante capacidad de entrelazamiento, desconocido para la ciudadanía, y seguramente, solo conocido por un selecto grupo de expertos, influye, decisivamente, en la marcha cotidiana de todo el planeta.

Es increible el grado de estrechez de las empresas entre sí, a través de los consejeros que ejercen sus funciones en diferentes empresas, pues, al azar, elegí dos empresas, Northrop Grumman y Goldman Sach, y resulta que, através del Instituto Smithsoniano, se abren una serie de abanicos que abarca empresas como Texas Instruments, Target Corporation, Exxon Mobil, Council on Foreing Relations, Wal-Mart Stores, Aspen insttute, Cisco Systems, Kraft Foods, State Street Corp, PepsiCo, etc.

Este reducido grupo de personas posee, muchisimo más poder que el del mismísimo presidente de Estados Unidos, pues mientras este, está supeditado a seguir, estrictamente, el curso de la ley, como no puede ser de otra manera, ya que existen el congreso y el senado para controlar el poder ejecutivo, y más o menos, esta norma es la habitual en las democracias formales, las empresas, -tanto si son estadounidenses, europeas o de cualquier otro lugar- tienen criterios mucho más flexibles, y por supuestos, menos controles a la hora de tomar decisiones, que no por el hecho de no ser leyes escritas, tienen menos influencia en el comportamiento de las personas, pues, estas, las personas, son el destinatario de las decisiones empresariales, que trasciende el exclusivo ámbito nacional, para ser compartido por todos los países hasta donde pueda llegar la potencia empresarial, que no es otro que el mundo, pues para algo la economía esta internacionalizada.

¿Qué se desprendede esto?

Veamos un nombre que aparececió entre los consejeros de Goldman Sach, el señor Lakshmi Mittal, indú, residente en Londres; es un importantísimo industrial productor de acero con industrias en Rumanía, Polonia, Sudáfrica, Indonesia, Bosnia-Herzegovina, Kazajistan, Méjico, España y Estados Unidos, este caballero, además, creo recordar recibe una subvención de la Unión Europea, porque una de sus fincas, en Europa está considerada como contribución al mantenimiento de la flora y fauna autoctona; este poderoso señor, necesariamente ha de considerar que el funcionamiento de sus internacionalizados negocios requiere el mayor campo de operaciones posibles, por lo que cualquier intento de elaborción legislativa que dificulte la movilidad financiera de sus internacionalizados intereses, podría entenderlo como causa de cuantiosas pérdicas, toda vez que la legislación más favorable es la que está por escribirse, por lo cual, es entendible que él, como todos los burgueses, considere la libertad de mercado, así como pagar impuestos, algo intocable, por lo que a todos los que se obstinan en querer explicarnos las claves de la crisis en el terreno nacional, están muy equivocados, o peor, quieren engañar a la ciudadanía al considerar que semejante entramado de poder es posible corresponderle con medidas de recortes locales, cuando este caballero, elegido al azar, no es más que, el botón de la muestra.

En realidad, la economía es la mejor máscara de la lucha de clases, porque camufla los datos, tras asépticos informes que dificultan entender los datos reales de esa lucha, porque, en el caso de España, se conviene en reconocer que la deuda del estado -pública- es de la más bajas de Europa, y que, el problema se deriva de la falta de crédito, producido por la crisis, pero, que sin embargo, la deuda de las familias es muy elevada, de lo que se extrae la, apresurada conclusión de haber vivido por encima de las posibilidades, porque, este endeudamiento familiar es la conclusión de unos salarios muy bajos, y de una condiciones sociales, precarias, que en otras sociedades europeas, las cubre el estado, mientras que en España es el soporte familiar, quien cubre las carencias sociales -guarderías, ancianos, etc.- que se debe a la escasa capacidad reivindicativa y organizadora de los sindicatos y los partidos de izquierdas, demasiado absorbidos por el discurso de la derecha, temiendo desentonar.

Esta actuación timorata de la izquierda, incapaz de exigir, se palia, equivocada y falazmente, con comportamientos amiguistas, que la derecha ventila en el momento en que se conoce; fue en los años ochenta, el reparto de las administraciones de loterías, que la derecha denunciaba, cuando ellos habían hecho eso desde que ganaron la guerra, o el caso del ERE, en Andalucía, en la actualidad, que han lastrado la militancia de los luchadores, y que está en el origen de aquella renuncia de Felipe Gonzáles al marxismo, por eso, la pronosticada derrota del psoe, en la elecciones andaluzas, tendrá mucho de catarsis en la que los militantes sinceros deberían de plantearse sino será el momento de reivindicar los orígenes del partido y recuperar el marxismo, porque las mañas de la derecha, les puede ir bien a la derecha, pero a la izquierda, le va y le favorece la lucha, la reivindicación, el compromiso, la defensa de lo público, y este entramado de poder, con el que comencé el apunte, no es posible combatirlo con medidas timoratas, sino reivindicando la capacidad transformadora de la izquierda para poner el modo de producción al servicio de la sociedad, de las personas, de los pueblos, por eso, ese entramado de relaciones, que no se discute, en cuanto a su legalidad, tiene que ser clarificado, en cuanto a su fiscalidad, corporativa y personal, de todos sus integrantes, y eso significa políticas de fiscalidad progresiva, significa transparencia, y eso quiere decir erradicar los paraísos fiscales, con la exigencia de retornar los dineros escondidos para dedicarlos a la investigación científica, a la enseñanza pública y gratuita, a la economía productiva, significa exigir la condonación de las deudas soberanas, y sobre todo, organizar el sistema monetario y financiero, consensuando esa moneda mundial, que en los hechos, es el dólar.

jmrmesas

15 de marzo de 2012




jueves, 8 de marzo de 2012

LOS LIMITES DEL DERECHO DE PROPIEDAD


QUE ES LA REVOLUCION

A estas alturas de la crisis económica, casi no merece la pena entretenerse en disquisiciones sobre si ahorrar (para los mercados), o incrementar la inversión en la economía productiva, porque en los medios hay análisis suficientes como para que cualquier persona interesada pueda hacerse una idea, según sus preferencias, más sin embargo, no encuentro ningún artículo, en la prensa nacional e internacional en el que se plantee si la decisión sobre la cuestión habría de ser enfocado con una perspectiva más amplia que la de los estrictos analistas y los mercados, propugnan.

Hay una percepción muy extendida, de que esta crisis es un atraco monumental, de los poderosos banqueros del mundo -mercados-, de lo que se ha dado en llamar, economía de casino, por lo que una, cada vez mayor, porción de la ciudadanía mundial, se considera agraviada, expoliada, agredida en su modo de vida cotidiano, aunque no manifieste, explícitamente la opinión porque desde los centros de poder y desde todo el entramado que forma el stablishment, se acepta dogmáticamente, que para funcionar bien es necesario que los bancos funcionen bien, y funcionar bien quiere decir, que sus ganancias no mengüen, aunque para ello haya de perecer medio mundo.

Desde esta perspectiva, claramente comprendida por los poderosos, que pueden ser calificado con todos los epítetos menos con el de estúpido, se valora la idea de una guerra como medio de desactivar ese sentimiento rebelde de percibir el atraco sin poder oponer ninguna alternativa que no sea la del pataleo porque desde las direcciones de la izquierda oficial, otra parte del stablishment, las propuestas que se pregonan son anodinas y respetuosas con el sistema.

El sistema, el modo de producción mercantil, operando sin más control que su propio criterio, dejó de ser útil en la medida que la mercancía, producida en cantidades colosales, el dinero, se ha convertido en instrumento de dominio y control de la sociedad, por una élite reducida que dicta a los gobiernos amigos, qué política han de aplicar para que la maquinaria -el sistema- pueda seguir funcionando, pero esta economía de casino se ha convertido en un siniestro juego de monopoly mundial, donde unos potentados compran tierras en África para sembrar biocombustibles, aunque la población local esté famélica, u otros, en Perú, agoten y contaminen recursos hídricos, alterando la zona para extraer minerales, oro, que es una buena baza, en cualquier momento, pero que en tiempos de crisis, es el mejor aval de riqueza, y aunque el modo de producción dejó de ser útil para la sociedad, nadie lo dice porque eso potenciaría las expectativas revolucionarias, y nada mejor contra eso que una guerra, y hay que estar muy prevenidos porque la visita de Netanyahu a Obama, no es sino el acuerdo para fijar día y hora para agredir a Irán.

Estamos viviendo tiempos revolucionarios, que comúnmente se entienden solo en el sentido político, pero que hoy por hoy hay que entenderlo con un criterio más profundo porque no atañen solo a los comportamientos políticos sino que abarca todo el amplio espectro de comportamientos sociales en la medida que todos los clichés, que sirven de modelo para articular la vida de las gentes, por la propia dinámica de las cosas, de una u otra manera se revisan continuamente, y este es el verdadero sentido de los tiempos de revolución, de cambios profundos de las estructuras sociales, por eso, una guerra es, pese al caos y a la destrucción que causa, un paliativo frente a la revolución, porque la guerra no afecta a la estructura de poder con la misma intensidad y profundidad que la revolución, que por su propia naturaleza afecta profunda e intensamente a la estructura de poder, en todas sus manifestaciones, pues el viejo orden perdió toda su influencia y capacidad orgánica, y el nuevo poder naciente está constantemente siendo cuestionado hasta que el proceso de cambios empieza a sedimentarse, por eso, el complejo militar-industrial opta por la guerra, dando a Netanyahu el consentimiento para que este pueda atacar, en el momento oportuno, que será cuando los procesos revolucionarios, árabes y norteafricanos se intensifiquen, o si la ciudadanía europea se revelara contra los planes de austeridad que han diseñado los mercados.

Pero desde ninguna parte de la izquierda se previene contra esto, ni se analizan sus porqués y consecuencias ante al falta, irónicamente, en tiempos de movimientos globales, de la necesaria perspectiva mundial, en el que tienen lugar los hechos presentes.

Todo los dirigentes del mundo se atrincheran en el ámbito local para hacer política, sin ni siquiera atreverse a sacar la cabeza fuera, como no sea para llevarla de paseo a alguna cumbre internacional, en la que ya está todo amañado, hablando sin parar de recortes y de exprimir a Grecia, pero en mayo del año pasado la deuda USA era de 14,3billones de dólares y hoy, en el momento de hacer este apunte,la deuda USA es de 15,5 billones de dólares, en nueve meses la deuda USA ha crecido 1,2 billones de dólares, sin que nadie diga nada, y eso que el señor Obama se comprometió con los republicanos a recortar la deuda en 4 billones de dólares, si logra un segundo mandato, pero Grecia debe pagar, sin que nadie repare en semejante crimen, mientras los mercados siguen empeñados en poner condiciones a un país asfixiado por la deuda de sus gobernantes y gestores, que, además, sacaron sus beneficios a los paraísos fiscales, dejando el pufo a la ciudadanía, y mientras esta, sus dirigentes, los políticos y los gobernantes no hacen sino dar vueltas a la noria, pues no otra cosa es ver la política local sin querer entrar en los múltiples lazos que unen lo nacional con lo internacional, la nación, es decir, los trabajadores, funcionarios, ciudadanos, deben de padecer las calamidades derivadas de este expolio global.

Es necesario que la ciudadanía del mundo se haga oír y entender, que no son simples paganos, simples pagadores de la crisis, elementos susceptibles de ser recortados, entontecidos por la letanía de vivir por encima de las posibilidades, cuando la mitad del mundo vive con menos de 2 dólares al día, pero además, la ciudadanía debe estar claramente apercibida de que el funcionamiento del mundo, en cualquiera de sus manifestaciones cotidianas se debe a la constante creación de riqueza, generada por el esfuerzo social y financiada por el esfuerzo fiscal de la ciudadanía con una carga impositiva, incomparablemente mayor que los que roban a la sociedad ocultando sus beneficios en los santuarios financieros, por eso mismo, la ciudadanía debe ser consciente de que le asiste el derecho legítimo de exigir reformas en el modo de producción mercantil, porque la sociedad, las leyes reconocen al pueblo como principio y fuente de poder, como principio de legitimidad, y en tanto que tales, es preciso organizar el debate, la lucha por imponer al capitalismo reglas, normas, controles, porque, le asiste todo el derecho a decidir como han de revertir en la sociedad el esfuerzo que realiza, empezando por exigir transparencia contable y eso significa la necesidad de saber que se esconde en los cubiles que generan la capacidad del escaso uno por ciento global para corromper, desvincular y torcer la voluntad de los gobiernos, que nunca cumplen las promesas electorales porque los mercados mandan, y la primera necesidad, en este ejercicio de voluntad y poder ciudadano es luchar por la erradicación de los paraísos fiscales, porque no son sino, cubiles, antros de corrupción, política social y moral.

UN RETO AMISTOSO

Los recortes son un intento desesperado de la burguesía, los mercados, de empobrecer a la ciudadanía, en los centros, socialmente más importantes, Europa y Estados Unidos, para desmovilizar y dificultar la organización de la ciudadanía, de los trabajadores en la lucha por no dejarse arrastrar al abismo, queriendo buscar respuestas, que necesariamente le llevarán a plantearse lo que cínicamente se ha planteado la burguesia, vale el capitalismo para el siglo 21, y no, no vale, el capitalismo perdió toda su legitimidad desde el momento que chantajea a la humanidad con el potencial de las fuerzas destructivas, condenando a toda una generación a la incuria, a la postración porque la percibe como un gran peligro, precisamente por su preparación, por su capacidad innovadora, por su rebeldía para disentir y discrepar, no, no vale, porque existen los medios materiales, para organizar el mundo con una perspectiva mejor, acabando con el hambre, la enfermedad y la incultura, y no no vale, porque como fuente de derecho y legitimidad, pueden plantearse que el modo de producción de mercancías tiene que ser regulado, controlado y vigilado para poderlo usar a favor de las personas.

El capitalismo, como modo material para generar los medios de vida del conjunto humano, desistió, si es que alguna vez, sus teóricos lo presentaron con el propósito favorable a liberar a la humanidad del sufrimiento, de tal idea, en la medida que su objetivo es la ganancia, el beneficio, la plusvalía, y si en algún momento primó el afán de realizar el trabajo bien hecho, hoy, la máxima que campea en sus pregones, fundamentalmente, lo que retratan toda la producción de consumo cultural, que el cine y la televisión recogen muy crudamente es el éxito, el éxito a cualquier precio, y el éxito es, por encima de todo, dinero, cuanto más dinero, más éxito, más fama, más poder, y si eso significa extorsión, violencia, se presenta como el riesgo de una inversión fallida, en caso de ser cogido con las manos en la masa, y como medio de asegurar el éxito, ocultar el botín, sobre todo, del fisco, por eso, el capitalismo es proclive al latrocinio, en la medida que maximizar la ganancia requiere ocultar el fallo.

Por eso, igualmente, la política consciente es una buena manera de llenar la cotidianidad social, pues en la medida que la apatía gana terreno y pierde influencias la política consciente, en la medida que el compromiso y la participación ciudadana se retrae, ese terreno abandonado lo gana el crimen organizado, que es la forma institucional de la extorsión y de la violencia, la cual se presenta como una especie de tara inevitable, cuando en realidad es la demostración evidente de un sistema social terriblemente injusto, que empieza por favorecer a los rectores sociales con leyes particulares, privilegios asumidos, porque el poder viene de Dios, claro que esto se decía antes, cuando los reyes lo eran por la gracia divina, ahora, en la modernidad, formalmente, se reconoce que el poder viene del pueblo y que este es fuente de legitimidad, pero hacer esto efectivo es una constante lucha de la que han abdicado las organizaciones de izquierda, la intelectualidad, aceptando que el sistema es inatacable, como tal sistema, y aquí es donde hay que poner todo el potencial para crear opinión, no bastando solo con el reconocimiento del comportamiento nefando del psoe (en el caso de España) de la etapa zapaterista, que comenzó mucho ante, en el momento en que el psoe se plegó a los presupuestos ideológicos de la burguesía española, (por española, hay que entender, todo el conjunto del estado, desde gallegos a catalanes y vascos), sino que por contra hay que explicar que toda la carga de crimen y extorsión se genera por la permanencia de un sistema, el capitalismo, que ha perdido toda su utilidad social, y este es el reto amistoso que los ideólogos, los intelectuales, los pensadores, sobre todo, los que asumen una posición de izquierdas deben de esforzarse en demostrar que el sistema está acabado, que perdió su utilidad social, y que es un freno de las fuerzas positivas de la sociedad, las fuerzas productivas, empezando por el elemento humano, en principio, toda una generación, la mejor preparada de la historia humana, que deberá ser ganada para la revolución, si queremos que el mundo no termine devorado en un caos de guerras, porque las fuerzas destructivas -la imponente industria de armamentos mundial- no disminuye ni su producción ni su venta.

Irónicamente, cuando todo los factores, tanto si se toman en su conjunto como si se toman individualmente, tienen una dimensión y proyección mundial, la izquierda carece de estructuras y foros internacionales desde los que discutir y organizar la lucha de clases, que por su propia dinámica es global, primero, porque los mercado, ese pequeño grupo del uno por ciento global, es una élite cosmopolita, con una visión global de los problemas del mundo, en muchos casos con vivienda en varias ciudades de diferentes naciones, coincidiendo en diferentes foros en los que deciden como hacer negocio, es decir, como disciplinar a la chusma, para pagarles menos y que trabajen más, y segundo, porque toda la ofensiva contra Europa, contra el euro, es una maniobra de alcance para exprimir y debilitar a la ciudadanía europea, un peligroso incordio, si pudiese organizarse a escala continental contra los mercados nacionales, las burguesías propias, y es muy importante entenderlo así, como una batalla, que la burguesía da en el terreno global, mundial, pero que es contestada en el terreno local, nacional, sin ninguna imbricación, sin ningún lazo con la ciudadanía de otras naciones, de otros estados, por eso es importante entender la dimensión global de la maniobra de los mercados, porque mientras la respuesta se de en el terreno local, nacional, estatal, llevan las de ganar, y la respuesta debe ser organizada, coordinada y llevada a cabo, mundialmente, que es como se habrían de articular las respuestas.

Es preciso tener muy en cuenta, que toda la política de recortes, para ser efectiva, para que estos se transformen en una incapacidad de movilización, de la ciudadanía, los gobiernos deben hacer lo que los mercados exigen, amparados en el subterfugio de introducir leyes que modifiquen las condiciones laborales que no es otra cosa sino acompañar de recortes políticos, los recortes económicos y sociales que dejen sin efectos las conquistas democráticas, duramente conseguidas en muchas batallas, en muchas luchas, sangrienta, muchas veces, y cuya pérdida volverá a ser tan costosa siempre, volviéndose como un castigo siniestro, ante la falta de determinación para encadenar al capitalismo poniéndolo al servicio de la sociedad, o lo que es lo mismo, dotar a la sociedad con los medios para controlar la economía, para regular, controlar y vigilar el capitalismo, que es lo que temen los mercados, los burgueses, si la oleada de indignación creciera.

Embridar el capitalismo significa controlar y regular el mercado y eso quiere decir erradicar los paraísos fiscales, verdadero centro de poder político espurio de los mercados, contabilizar las cuentas secretas, exigir el retorno del dinero oculto para dedicarlo a la investigación científica a favor de proyectos que beneficien a la ciudadanía, para dedicarlos a la enseñanza pública y gratuita, capaz de preparar ciudadanos responsables, preparados y capaces de impulsar las fuerzas productivas, para dedicarlo a la economía productiva, organizando procesos de producción, que en Europa, supongan coordinar la producción entre diferentes naciones, igualmente, significa la condonación de las deudas soberanas de todos los países, como compensación por más de sesenta años de latrocinio consentido por los gobiernos, que nunca cumplen sus promesas, significa, de igual modo, establecer un criterio universal para medir el trabajo humano y el intercambio entre las diferentes naciones y estados, porque la economía está globalizada, las fuerzas productivas son mundiales y la moneda de referencia, el dólar, es la moneda mundial, y debe ser controlada y vigilada mundialmente.

jmrmesas

8 de marzo de 2012